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100 MIL MUERTOS

*La sociedad no ha recibido un informe detallado de lo hecho por el gobierno de AMLO para atenuar la crisis sanitaria. Son nueve meses de pandemia y casi 100 mil muertes. Hay datos oficiales, pero se carece de una visión científica que retrate la evolución de la epidemia, su expansión real, la forma en que se ha movido entre la población y su trayectoria hacia finales de 2020.

*Los fatales pronósticos sobre los decesos causados por el nuevo coronavirus se han disparado de manera alarmante. Mientras la estrategia sanitaria implementada por el presidente López Obrador demuestra su total fracaso, las decenas de miles de muertos se acumulan día a día y las autoridades del sector salud se ven rebasadas por la peligrosa pandemia.

*La subestimación de la enfermedad provocada por el coronavirus, llevó al gobierno de AMLO a tomar acciones tardías y a una menor capacidad de respuesta ante la crisis de salud pública con una total descoordinación de la Federación con los estados, información insuficiente y defectuosa y con una comunicación inconsistente, poco creíble y nada clara.

Redacción/La Opinión de México

Ciudad de México.- El pueblo de México no ha recibido aún un balance científico riguroso y profesional de lo que hasta ahora ha hecho el gobierno del presidente López Obrador para contrarrestar los efectos de la crisis sanitaria causada por el COVID-19.

Son ya nueve meses de la pandemia y bordeamos las 100 mil muertes por el nuevo coronavirus, más una cantidad adicional que algunos expertos opinan podría triplicarse y que representa las cifras ocultas de un escenario apocalíptico.

Las autoridades sanitarias han expuesto documentos, presentaciones y cifras útiles, pero no con una visión científica de conjunto que logre retratar, así sea de manera aproximada, la evolución de la epidemia, su expansión real, su ubicación regional, la forma en que se ha movido entre la población y su trayectoria previsible para finales de 2020.

Se ha rebasado con creces el escenario catastrófico de 60 mil muertes, calificado así por las mismas autoridades de la Secretaría de Salud. Pero la realidad que vivimos como país, y que es producto de la negligencia e incapacidad del gobierno federal para responder a la crisis sanitaria, puede ser todavía mucho peor.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que México y demás naciones del continente americano se encuentran todavía en una “larga primera ola” de casos de COVID-19.

Jarbas Barbosa, subdirector de la OPS, dijo que en la primera semana de noviembre se reportó casi un millón de nuevas infecciones en la región, una de las peores para el continente desde que comenzó la pandemia.

Explicó que Estados Unidos batió récords la primera semana del mes, en cuanto a nuevas infecciones reportadas diariamente; y se están viendo tendencias crecientes en algunas provincias y estados de otros países de América del Norte, “México y Canadá están impulsando las tendencias”.

Barbosa señaló que ya son más de 20 millones los infectados con COVID-19 en América, y de ellos 650 mil han muerto.

“Somos el hogar de más de uno de cada cuatro casos y un tercio de las muertes por coronavirus en el mundo”, dijo el experto de la OPS.

Señaló que, si bien el número acumulado de nuevas infecciones continúa aumentando, es importante recordar que la perseverancia demostrada por muchos países en la implementación de medidas ha sido eficaz para aplanar la curva y proteger los servicios de salud.

“Chile, por ejemplo, ha logrado reducir cuatro veces sus tasas de infección desde julio. Del mismo modo, Paraguay también ha disminuido las tendencias desde septiembre después de experimentar un pico de infecciones. Y aunque Uruguay ha experimentado grupos de casos, ha podido evitar la transmisión comunitaria”, dijo.

Barbosa señaló que estos casos subrayan por qué es tan importante que las autoridades nacionales y locales implementen todas las medidas de salud pública necesarias.

Por otra parte, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante 2019 las causas de muerte más frecuentes en México fueron, en primer lugar, las enfermedades del corazón con 156 mil 41; en segundo sitio se ubica la diabetes mellitus con 104 mil 354.

De acuerdo con las estadísticas del organismo, el COVID-19 desbancó ya a tumores malignos, que sumaron 88 mil 680 defunciones; también duplicó las enfermedades del hígado.

Las muertes por coronavirus superan a los homicidios (36 mil 661), enfermedades cerebrovasculares (35 mil 303), accidentes (34 mil 524) e influenza y neumonía (31 mil 81).

Las primeras 10 causas de muerte en México se completan con las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (23 mil 768) y la insuficiencia renal (14 mil 630).

Proyecciones del Instituto de Métricas y Evaluación de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, detallaron que para el próximo 1 de diciembre se espera que haya 118 mil 810 muertos por COVID-19 en el país.

De acuerdo con los datos presentados por el citado instituto, una relajación de las medidas para evitar los contagios de coronavirus podría elevar las muertes en el país hasta las 153 mil 189.

De cumplirse esta última proyección, el COVID-19 se convertiría en la primera causa de muerte en México.

Las estadísticas del INEGI y de la Universidad de Washington coinciden con las opiniones de especialistas de diferentes instituciones de investigación y académicas, quienes refieren que el COVID-19 podría convertirse en la primera causa de muerte para diciembre próximo, ya que las enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares, el cáncer, las respiratorias crónicas y la diabetes, junto con la pobreza, son factores que inciden en la alta mortalidad por el coronavirus.

PANDEMIA FUERA DE CONTROL

El ex secretario de Salud, Salomón Chertorivski, aseguró que la pandemia del COVID-19 se encuentra fuera de control, ya que a nueve meses de su aparición en México se ha rebasado el escenario catastrófico inicialmente pronosticado por las autoridades sanitarias, que hablaba de 60 mil fallecimientos.

Expuso que el país es el primero con mayor número de médicos, médicas y personal de salud fallecidos por la enfermedad del coronavirus. Y dijo que todos los pronósticos de las autoridades sanitarias han fallado, por lo que se necesita replantear la estrategia que se ha estado implementado por las autoridades.

“El último trimestre del año es muy probable que se agrave la situación denominada sindemia, pues el desconfinamiento afectará con el aumento de contagios”, advirtió Chertorivski al alertar sobre la llegada de la influenza para la temporada invernal.

El ex funcionario abundó que el grado de positividad es alto y aseguró que sigue su marcha, porque el virus no se ha controlado de manera efectiva, lo que obliga a cambiar o adoptar otra estrategia.

El ex funcionario sostuvo que la subestimación a la enfermedad llevó a tomar acciones tardías, a una menor amplitud de lo que se requería, con una descoordinación federal con los estados, información insuficiente y defectuosa, con una comunicación inconsistente, poco creíble y nada clara.

“La principal decisión para controlar la epidemia fracasó, pues la jornada nacional de sana distancia no estableció un antes y después en las cifras de la pandemia. Se ignoraron las directrices que sugiere la Organización Mundial de la Salud como la recomendación del uso de cubrebocas”, dijo.

“El 79 por ciento de los fallecimientos no llegaron a cuidados intensivos, no vale tener camas vacías si a los que fallecieron no se les atendió. Hay una falta de diálogo, disposición para corregir el rumbo del enfrentamiento de la epidemia”, señaló Salomón Chertorivski.

Para el ex secretario y quien también fungió como decano en la escuela de salud en la Universidad de Harvard, Julio Frenk Mora, se comienza a caer en la normalización de la catástrofe, ya que además existe una trivialización en la tragedia que se vive y una gran indiferencia política de la situación.

El académico expuso que existe una necesidad de “sacudir” la conciencia colectiva, para que la población se dé cuenta que no es una situación normal y visualice que se viene un invierno crudo por la llegada de la influenza.

Por las estrategias que se han tomado para enfrentar a la pandemia, Frenk Mora refirió a organizaciones de monitoreo de la epidemia como el Centro de Investigaciones y Docencia Económicas (CIDE), quienes estiman que para diciembre se llegará a la cifra de 150 mil defunciones por COVID-19, sin contar con las cifras no oficiales.

Del mismo modo, coincidió en que la epidemia podría ser la primera causa de muerte en el país, lo que significaría un retroceso debido a que no se había visto una enfermedad transmisible como una causa de muerte.

Aseveró que no se puede echar la culpa a los malos hábitos de los mexicanos o a las administraciones anteriores, pues es el resultado de las malas decisiones de la actual administración.

El ex secretario Frenk argumentó que los países con peor desempeño son aquellos que siguen un patrón y afirmó que son principalmente los que tienen ideas populistas como las tiene México.

Del mismo modo, señaló que se ha visualizado que las naciones con mejor respuesta a la pandemia son aquellas que tienen como mandatarias a mujeres.

El destacado académico propuso que se podrán evitar 72 mil muertes en el país con una sencilla primera medida inmediata, la cual es el uso de cubrebocas.

Sobre la elevada mortalidad causada por el COVID-19, registros del gobierno federal refieren que, hasta el 26 de septiembre pasado, se estimaba que en México había 193 mil 170 defunciones en exceso; o sea, más de las registradas en promedio en años anteriores.

Mario Romero Zavala, quien es especialista en análisis de datos y desarrollador de software especializado en el sector financiero, explicó que esto significa que había 2.5 veces más fallecimientos de los registrados hasta esa fecha por COVID-19, y que han sido difundidos en las conferencias vespertinas en Palacio Nacional.

El exceso de mortalidad es el resultado de contar el número total de defunciones (de todas las causas, incluyendo COVID-19) en un periodo, en un país, estado o región, comparado con el promedio registrado en los últimos años (en este caso entre 2015 y 2018). Cualquier desviación positiva se considera exceso de mortalidad. Para comparar el exceso de mortalidad entre países o regiones se usa la cifra per cápita para obtener la incidencia.

Y es que el peor escenario calculado por el gobierno de López Obrador y su vocero de la pandemia, el subsecretario de Promoción y Prevención de la Salud, Hugo López-Gatell, llegó a la realidad en los primeros días del pasado mes de agosto, cuando la cifra oficial de fallecidos por COVID-19 pasó de 46 mil 688 al arranque del mes, a 64 mil 474 al día 30 de agosto.

A pesar del elevado número de muertes, aunque es elevado el incremento del 38 por ciento en la cifra de fallecimientos acumulados durante agosto, muestra algunos signos de desaceleración respecto al mes anterior.

Basándose en esas fluctuaciones de las estadísticas, el presidente López Obrador ha hecho parte de su discurso demagógico alegando que el número de contagios y de fallecimientos va a la baja.

Sin embargo, las estimaciones de los especialistas del Instituto de Métricas y Evaluación de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, están en desacuerdo con el discurso presidencial.

A la incapacidad del gobierno de López Obrador para enfrentar la pandemia, se suma el hecho de que no se le destinan los recursos presupuestales necesarios para atender la crisis de salud pública que enfrenta el país. Prueba de lo anterior es el presupuesto para el año entrante aprobado en la Cámara de Diputados, donde MORENA, el partido del Presidente, es mayoría.

El Presupuesto de Egresos de la Federación 2021 (PEF-2021) no garantiza los recursos necesarios para atender la contingencia sanitaria, pues no especifica, no hay una partida, ni deja claramente establecido el monto de los recursos que se deberán destinar a la compra de la vacuna contra el COVID-19 el próximo año.

De la misma forma, en el PEF 2021 no se ve el destino de los 33 mil millones de pesos que MORENA impulsó para quitárselos al Fondo de Salud para el Bienestar mediante una reforma aprobada por el Congreso de la Unión. Los 33 mil millones no están en el sector salud y tampoco en el rubro del Sistema Nacional de Vacunación.

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