ENTRE SEMANA

Moisés Sánchez Limón/La Opinión de México

“Sabemos que nadie obtiene el Poder con la intención de dejarlo”, es
una frase elemental en la familia política, por más que se hable de
democracia y alguien como Andrés Manuel López Obrador pretenda
erigirse en vigilante electoral, en uso de sus facultades ciudadanas,
aduce.

Bien, aquella es una de las 60 frases rescatadas por el blog Vivir
Leyendo de la novela 1984, de George Orwell, en la que el Gran Hermano
es el personaje fantástico, creado por el “Partido que todo lo
controla” y, en esa singular narrativa futurista escrita entre 1947 y
1948, se crea el “Ministerio de la Verdad”, éste que –cita la
referencia de la elemental sinopsis—“se encarga de cambiar la historia
y el presente”.

¿Le es familiar la referencia como aquella idea que dio vida al ente
denominado Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado?

Bueno, bueno. Mire usted, la sinopsis acota que, “para crear este
personaje (el Gran Hermano), Orwell se inspiró en líderes totalitarios
caracterizados por infundir una política de miedo y de extremada
reverencia hacia sus personas, educando a la población a través de una
propaganda gubernamental intensiva en valores colectivistas donde
pensar individualmente sea visto como una traición a la sociedad”.

¿Ya entró usted en materia?

Veamos, siempre conforme con la sinopsis, Orwell “hace especial
reminiscencia a gobernantes del comunismo y del fascismo tales como
Stalin o Hitler, siendo en particular Stalin quien tiene más
similitudes con el personaje de la novela ya que Orwell critica a este
personaje porque era partidario de León Trotsky, que en la novela es
representado por Emmanuel Goldstein”.

Y, vaya, acota la sinopsis de innegable y obligada suscripción,
“debido a la fama de la novela, el nombre de este personaje es de uso
frecuente para referirse a gobiernos autoritarios o que vigilan
excesivamente a sus ciudadanos, así como al control sobre la
información que estos ejercen. También se usa para referirse a
personas u organizaciones que ejercen una vigilancia que se percibe
como excesiva o peligrosa o invasiva de la intimidad”.

Valga esta larga referencia para puntualizar en el recurrente
mimetismo o pretendida analogía del licenciado López Obrador en los
pasajes históricos –¿Juntos hagamos historia?—para alzarse como el
adalid de la democracia que encabeza a un selecto grupo que distribuye
las órdenes en ruta descendente que pasa por una Cámara de Diputados
en la que hay una mayoría siempre dispuesta a avasallar y aprobar sin
reparo alguno dictámenes pocas veces leído y reflexionado.

Y, mire usted, como este Gran Hermano despliega la escenografía desde
la que dicta procedimientos, estigmatiza a contrarios y persigue a los
enemigos, en algunos casos con puntual justicia retrasada que implica
amago, advertencia para el que ose rebelarse a la línea del
considerado honesto e incorruptible buen gobierno.

¿Por qué para celebrar el segundo aniversario del triunfo electoral de
Morena y sus aliados, en el decimonónico recinto parlamentario que,
construido en Palacio Nacional fue escenario en el que se discutió y
juró la Constitución de 1857, la segunda del México independiente?

Es una demostración de poder. Los Pinos es una residencia que aislaba
al Presidente de la República y sólo era aposento. Palacio Nacional es
el asiento del hoy poder soberano, único e indivisible en que López
Obrador convirtió a la Presidencia y, desde este espacio de larga
historia, el Gran Hermano gobierna y vigila a los mexicanos. Da línea
y se alza imbatible.

Veamos, en su mensaje que pretendió ser un informe de gobierno, en ese
espacio lleno de historia y arquitectura afrancesada, Andrés Manuel
convertido en el Gran Hermano, puntualizó:

“(…) todavía nos falta erradicar por completo el fraude electoral y
convertir el apego a los principios democráticos, en cimiento
inamovible de nuestra cultura cívica.

“Por eso he dicho que, en las próximas elecciones, sin dejar de
respetar las decisiones de los órganos electorales autónomos, como el
Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación, vamos a estar todos atentos para que las
elecciones sean verdaderamente libres y limpias.

“Cuando hace unos días expresé este compromiso por la democracia,
algunos se molestaron y empezaron a vociferar que eso era intromisión,
injerencia.

“Olvidan que la democracia implica, en primer lugar, el respeto al
mandato del pueblo, un mandato que en el pasado reciente fue
atropellado por las prácticas del fraude impulsadas desde la cúspide
de los poderes político y económico y solapadas por las autoridades
electorales. Por ello, desde el 1 de diciembre de 2018, dejamos en
claro que no incurriríamos en esas acciones abyectas, que
observaríamos una estricta imparcialidad partidista y que
respetaríamos los resultados electorales de cualquier signo”.

¿Qué le parece?  Por encima de los órganos independientes, de éstos
que arbitraron la contienda en la que ganó, finalmente, la Presidencia
de la República, ya en el cargo se alza como el Gran Vigilante, el
Gran Hermano que determinará si hubo fraude. ¿Demócrata?

No cabe duda que Andrés Manuel López Obrador carece de ideas propias y
apropiarse o mimetizarse de las ajenas, no siempre es la mejor opción
para aplicarse en un país que, como México, tiene historia propia.

Por cierto, me cuentan que el próximo fin de semana se hará un anuncio
de carácter personal que implicará el mejor pretexto para posponer el
viaje del licenciadopresidente a Estados Unidos. Y Donald Trump no
estará en condiciones de cuestionar. Bueno, entre analogías, mimetismo
y las ganas de hacer su historia, Andrés Manuel es maestro de la
propaganda manipuladora. ¿Se enfermará? ¿La Solución éramos todos?
Conste.

LE COMENTO. En la ruta hacia la definición de candidaturas para la
renovación de presidencias municipales en el estado de Hidalgo, el
joven político Rogelio Ortiz está en posibilidad de ser nominado la
candidatura a la alcaldía de Jacala. Ojalá.

Hace unos meses, platiqué con Rogelio. Tomamos café en Pachuca y
hablamos largamente de sus aspiraciones en la política estatal, de su
terruño. Margen aparte de la simpatía personal, está su capacidad
profesional y calidad humana.

El consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello, participó
al inicio de esta semana en el  Panel Virtual “Retos y Desafíos ante
la reanudación del Proceso Electoral del Estado de Hidalgo 2019-2020”,
y se dio pauta para determinar la fecha, en agosto próximo, en la que
se celebrarán los comicios pospuestos por la emergencia sanitaria.

En este escenario reitero lo que escribí, el pasado 20 de enero:

“El nuevo tiempo electoral que está por definirse en Hidalgo lo hará
con figuras que destacan en cada municipio; entre ellas, sin duda,
perfiles jóvenes con experiencia temprana y arraigo en cada localidad.
Rogelio Ortiz, en Jacala, forma parte de esa nueva generación que
irrumpe en la entidad”. Digo.

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