ISEGORÍA

Sergio Gómez Montero / La Opinión de México

Aguas con las tormentas

Baja a las soledades del jardín

y de pronto lo espanta tu mirada

J. E. Pacheco: “Un gorrión”

Han sido días tensos los de esta semana. Y lo peor es que lo seguirán siendo una vez que conozcamos las aberrantes decisiones que se tomen en el Instituto Nacional Electoral. Lo siento, porque en casa, en donde todos éramos obradoristas, se comienzan a dar divisiones muy marcadas entre quienes seguimos siendo y entre quienes ya no lo son, los jóvenes y algunos maduros que andan en la calle taloneando en el trabajo o en búsqueda de él. Para ellos el sueño del 2018 terminó y le tienen que hacer frente a una realidad que no entienden por qué es tan caótica y amarga. Les duele esa realidad, porque no la esperaban; no esperaban que la lucha contra la corrupción y la austeridad también les iba a tocar a ellos, cuyos ingresos han disminuido o, los más jóvenes, no encuentran en dónde trabajar luego de haber terminado su licenciatura y ven que quienes disfrutan una beca de prepa, en lugar de dedicarla para comprar libros y cuadernos, la gastan para comprar juegos de play station. Esa realidad de hoy no la esperaban.

Y mientras tanto, por otro lado, también sorprende el ambiente político de por estos días, en donde el revisionismo populista –estrategia de gobierno actual para operar la transición que se vive– tiene que ceder en el terreno parlamentario posiciones clave, presionado sobre todo, es cierto, por el anarquismo espontáneo y se espera que temporal del PT, en un acuerdo con el PRI que se presta a todo tipo de conjeturas (¿seguirá vigente el supuesto acuerdo de no cargarle culpas y cobrar cuentas a EPN?), lo que así conforma un ambiente tormentoso que hasta hoy es muy difícil prever cómo se disipará, pues ¿se imaginan lo que va a suceder en el país si se le otorga registro de partido por parte del INE a México Libre, por más que lo mismo se haga con Elba Esther y Pedro Haces, nuevos y temporales compinches de Morena? ¿Cómo es que entonces pintará el panorama para el 2021, viendo a Brozo pitorrearse burdamente –por las redes sociales– de una de las instituciones republicanas más honorables del país –la Presidencia de la República—sin que nadie se inmute ni diga nada; puede llegar a tanto el silencio de la autoridad por un lado y por el otro el libertinaje de decir e insultar?

¿Quiere decir entonces lo anterior que la izquierda hoy en México no existe y que es hora, otra vez, de volver a luchar para que su presencia política se vuelva a sentir?

¿Quién será quien determine lo anterior? Es decir, todo régimen político nace con un signo de origen que no se puede con facilidad disipar. A nadie nos quedaba duda, por ejemplo, que los gobiernos neoliberales –y particularmente los históricamente así determinados: el PAN– eran por esencia de derecha. Pero ¿y los de transición como el actual, cómo catalogarlos sino es a través de los hechos? Así, a nivel de país, dadas las inclinaciones fácticas de por estos días del régimen actual, a uno lo lleva a considerar la opción de, paralelamente a todo lo que está sucediendo, si no es hora ya de comenzar a construir otra opción política que se defina más tajantemente por la izquierda, en el confuso marco de la situación social del país, en donde el parlamentarismo –con todo y el fin del fuero presidencial–, en sus negociaciones, quisiera volver otra vez a la derecha.

¡Uta! Da miedo, la verdad, porque es hora de pensar muy en serio lo que está pasando.

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