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ABRAZOS AL CÁRTEL DE SINALOA

*La “estrategia” lopezobradorista de “abrazos, no balazos” para combatir al crimen organizado no es pareja. Al Cártel de Sinaloa, liberaciones, asesoría legal y saludos de mano; al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), extradiciones, operativos y desmantelamiento de redes financieras.

*El mensaje que AMLO envió al ordenar la liberación de Ovidio Guzmán en el culiacanazo”, saludar de mano a la mamá de quien fuera el capo más buscado en México y Estados Unidos y solapar la reunión de jefes del Cártel de Sinaloa durante la boda de Alejandrina Guzmán, dejan en claro las deferencias hacia este grupo criminal.

*Con esa actitud, el pueblo intuye que existe algún tipo de nexo entre las altas esferas del poder y un grupo especial del crimen organizado; una percepción que se refuerza cuando la embestida se concentra en contra de bandas criminales como el CJNG y el Cártel Santa Rosa de Lima.

STAFF LA OPINIÓN DE MÉXICO

Ciudad de México.- Desde que era candidato a la Presidencia de la República, López Obrador le imprimió a su discurso anticrimen la frase “abrazos no balazos”, una “estrategia” que a estas alturas de su gobierno –como era de esperarse- ha demostrado un rotundo fracaso, pero que en la práctica ha dejado en claro que no ha sido del todo pareja.

Mientras el Cártel de Sinaloa, agrupación criminal hacia la que el Presidente ha demostrado tener deferencias de todo tipo se mueve por la libre, otros grupos delincuenciales como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel Santa Rosa de Lima, por citar algunos, han enfrentado una fuerte embestida por parte del gobierno de la Cuarta Transformación.

Los ejemplos son evidentes: Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín el “Chapo” Guzmán, fue dejado en libertad por órdenes del mismo presidente López Obrador luego de haber sido detenido en un aparatoso operativo en octubre de 2019; meses después (en marzo pasado) el Primer Mandatario saludó de mano a doña María Consuelo Loera Pérez, madre del capo a quien ofreció apoyar para obtener una visa humanitaria para ir a Estados Unidos a visitar a su hijo recluido en un penal de alta seguridad en Colorado que alberga a terroristas, espías y capos de todo el mundo.

De hecho, algunas versiones apuntan que Iván Archivaldo Guzmán Salazar, hijo mayor del “El Chapo” y jefe del Cártel de Sinaloa desde que su padre se encuentra en prisión, también fue detenido y liberado por el Ejército en aquel operativo.

Una más: la realización de la boda de Alejandrina Guzmán, también hija del “Chapo”, evento al que asistieron jefes del Cártel de Sinaloa sin que el Ejército, la Guardia Nacional o la Marina, realizaran intervención alguna.

El pasado 25 de enero, Alejandrina Gisselle Guzmán Salazar, hija del “El Chapo” y Édgar Cázares, sobrino de Blanca Cázares Salazar, “La Emperatriz del Narco”, señalada por el gobierno de Estados Unidos como presunta operadora financiera de Ismael “El Mayo» Zambada, contrajeron nupcias en Culiacán, Sinaloa.

El evento sucedió con una misa a puerta cerrada en la catedral de la capital sinaloense, donde miembros del Cártel de Sinaloa y familiares de los novios acordonaron con cinta amarilla alrededor del templo. Al recinto, llegaron los invitados fuertemente armados, en camionetas blindadas con sus sicarios a bordo y autos de lujo.

En una de sus conferencias mañaneras, el Presidente negó que se tuviera conocimiento de la realización de la citada boda, comentario por demás inverosímil cuando todo mundo en Sinaloa estuvo enterado por el despliegue inusitado de sicarios y altos mandos del referido cártel.

Respecto a las atenciones a doña María Consuelo, sobra decir que el año pasado le envió una carta al Presidente donde le solicita su apoyo para que su hijo Joaquín el “Chapo” Guzmán pueda cumplir su condena en México, o al menos recibir la visita de sus hermanas y de su madre.

López Obrador aceptó públicamente brindar el apoyo legal para lo segundo. “Voy a hacer el trámite, pero desde luego esto depende del gobierno de Estados Unidos, de la embajada”, reiteró.

La decisión sobre las visas humanitarias en efecto depende de Washington, y de acuerdo con el Servicio de Migración de Estados Unidos, dicho permiso está reservado para personas con una emergencia imperiosa, pero lo relevante en este caso es el apoyo incondicional del Presidente para que doña María Consuelo obtenga el referido documento.

La liberación de Ovidio Guzmán Loera durante el llamado culiacanazo y las atenciones a demás familiares del “Chapo”, contrasta enormemente con el trato dado a los miembros de otros grupos criminales, como es el caso del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel Santa Rosa de Lima.

En 21 de febrero pasado, Rubén Oseguera “El Menchito”, hijo de Nemesio Oseguera, jefe del CJNG fue extraditado a Estados Unidos.

Días más tarde, fue aprehendida Jessica Johanna Oseguera, también hija del mandamás del cártel.

La petición de extradición del “Menchito” por parte del gobierno de Estados Unidos fue realizada el 6 de junio de 2017 a través de la nota diplomática 17-1773 que presentó el Ministro Consejero de la Embajada de Estados Unidos en México.

Los delitos por los que fue requerido el segundo al mando del CJNG en la Unión Americana, son posesión y uso de arma de fuego, así como conspiración para distribuir cocaína y metanfetamina.

Tras haber negado un amparo el Tribunal Colegiado en materias Penal y de Trabajo de Oaxaca en noviembre pasado, se dio luz verde para que “El Menchito” fuera extraditado a Estados Unidos.

Igualmente, el pasado primero de junio fueron detenidos Javier «N», alias “El Tucán”, presunto jefe de sicarios del CJNG en la región Acayucan, Veracruz, así como a Lázaro «N», alias “El Zurdo” y Carlos «N», supuestos integrantes de la organización criminal.

El CJNG ha sufrido severos golpes financieros por parte de la actual administración, sobre todo tras la reciente Operación Agave Azul, ejecutada el pasado 3 de junio por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda en cooperación con el gobierno de Estados Unidos.

Las autoridades le congelaron al CJNG 1,939 cuentas presuntamente vinculadas al citado cártel, de las cuales 1,770 pertenecen a personas físicas y 167 a empresas. Además se congelaron dos fideicomisos relacionados a la organización criminal.

De acuerdo a los reportes de la UIF, se localizaron 2,571 operaciones inusuales; 2,951 millones de pesos de operaciones sospechosas; 38,459 reportes de operaciones relevantes; 11,478 millones de pesos de movimientos relevantes; 6,507 transferencias interbancarias; 657 millones de pesos de transferencias interbancarias; 8,424 reportes de transferencias internacionales; 7,216 millones de pesos de transferencias internacionales; 2,102 reportes de movimientos en dólares americanos; 2 millones 955 mil dólares en esos movimientos.

Apenas el pasado 29 de junio, la Fiscalía General de la República (FGR) dio a conocer la detención de Armando Gómez, conocido como “Máximo” o “Delta 1”, e identificado como jefe de plaza del CJNG y líder de su brazo armado, ‘Los Deltas’.

Su captura se logró gracias a un operativo realizado junto con la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). En esta acción también se logró el decomiso de armas y drogas.

De acuerdo con la información, la captura de “Delta 1” fue resultado de una orden de cateo autorizada por un juez especializado en un inmueble ubicado en la colonia Jardines del Country, en Guadalajara, Jalisco.

El gobierno del presidente López Obrador ha dado varios golpes a esta organización criminal, considerada «la más poderosa» de México y cuyas operaciones se extienden en América, Europa y Asia.

La estrategia contra el CJNG incluye el congelamiento de alrededor de 2,000 cuentas bancarias relacionadas con quien es identificado como su fundador y líder, Nemesio Oseguera Cervantes, “el Mencho”, así como con sus colaboradores.

Especialistas en seguridad nacional y narcotráfico, aseguran que las acciones en contra del CJNG comenzaron desde inicios del gobierno de la Cuarta Transformación, y no descartan que el atentado al secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, podría haber sido resultado de tal embestida.

Golpes al Cártel Santa Rosa de Lima

Contrario al apoyo ofrecido a la mamá del “Chapo” Guzmán, en un operativo fue detenida María Ortiz, madre de José Antonio Yépez Ortiz “El Marro”, jefe del Cártel de Santa Rosa de Lima, organización criminal asentada en Guanajuato.

El pasado 20 de junio, la Secretaría de la Defensa Nacional confirmó la aprehensión de la mamá de “El Marro”, su hermana Juana y su prima Rosalba, además de otras 23 personas.

Según la Sedena se trata de las presuntas operadoras financieras del grupo delictivo que opera en aquella entidad, y cuya aprehensión provocó como represalia diversos ataques a las vías de comunicación del estado.

En el operativo de captura intervinieron personal de la XII Región Militar, de la Guardia Nacional y de la Fiscalía General del Estado de Guanajuato, en cumplimiento de una orden judicial de cateo en un domicilio del poblado de San Isidro Elguera, en Celaya.

Además de las personas detenidas, se encontró en el domicilio un kilogramo de una sustancia con características propias de la metanfetamina y aproximadamente dos millones de pesos en efectivo.

Las tres mujeres fueron puestas a disposición de las autoridades correspondientes para contabilizar el efectivo y hacer el dictamen químico de las sustancias encontradas y de esta forma poder establecer la responsabilidad legal de las detenidas.

Días después, una jueza de control en Guanajuato dictó prisión preventiva en contra de la madre de “El Marro” y de su hermana Juana Erika, su prima Rosalba y dos personas identificadas como Marlene y Jesús Emmanuel.

La defensa de la mamá del jefe del cártel Santa Rosa de Lima denunció varias irregularidades en el proceso de su detención.

El pasado 28 de junio, una jueza de Guanajuato dictó no vinculación a proceso y libertad a favor de la madre de “El Marro”. Días antes había sido capturado Noé Israel Lara Belman, alias “El Puma”, presunto cofundador de la organización criminal.

Según el presidente López Obrador, el poder del Cártel Santa Rosa de Lima es grande porque se le dejó crecer, “no se atendió a tiempo, incluso por eso tiene base social”.

En marzo de 2019, a días de iniciado el operativo “Golpe de Timón”, para capturar al “Marro” y miembros de su organización criminal, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño, dijo que no se trató de un operativo único, sino de “una presencia que se mantendrá de manera permanente en la comunidad de Santa Rosa de Lima, de tal manera que sea irreversible lo que hoy se ha logrado por parte de la autoridad en esa comunidad”.

Pese a las afirmaciones de Durazo Montaño, el pasado 1 de julio un total de 24 personas fueron asesinadas por un comando armado en un centro de rehabilitación en Irapuato, Guanajuato.

En opinión del especialista Eduardo Guerrero Gutiérrez, director de Lantia Consultores, resulta inevitable, incluso sano, que las esferas de poder en el gobierno establezcan algún tipo de comunicación con las organizaciones criminales, donde las condiciones de esas relaciones sean en pos de reducir la violencia y la capacidad corruptora de los delincuentes tanto con la ciudadanía como con el gobierno.

Sin embargo, el especialista consultor en temas de seguridad no pudo dejar de lado las constantes “encuentros” entre María Consuelo Loera Pérez, madre de “El Chapo” Guzmán y el presidente López Obrador.

Guerrero Gutiérrez explicó en un artículo publicado en El Financiero que está consciente de que los vacíos de poder no existen y que, donde no está el gobierno, algún otro ente puede detentar ciertos atributos que le competen al Estado.

En materia coercitiva, las organizaciones criminales suplen en muchas formas al gobierno, en especial en las comunidades más apartadas y olvidadas por los representantes electos.

Sin embargo, esto no justifica el mensaje indirecto que el mandatario envía cuando se reúne con la mamá de quien alguna vez fue el hombre más buscado por las autoridades estadounidenses.

El articulista del periódico El Financiero y de la revista Nexos asume que la población por lo menos intuye que existe algún tipo de vínculo entre las esferas más altas de poder entre la delincuencia y la política; una especie de relación no necesariamente ventajosa para el gobernante, pero que existe y permite la gobernabilidad que “sólo puede desenvolverse en el ámbito de las sombras y las simulaciones”.

Es aquí en donde exalta los encuentros con la madre de Guzmán Loera, en especial el más reciente que fue en Badiraguato, demarcación de donde es oriundo el ex líder criminal, pues al estrechar mano con gente tan cercana al Cártel de Sinaloa, el discurso implícito en el acto es que no le tiende la mano a otras organizaciones criminales como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) o el grupo delictivo de Santa Rosa de Lima.

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