InicioInternacionalARGENTINA: PAÍS DONDE LA COCAÍNA “LLUEVE” DEL CIELO

ARGENTINA: PAÍS DONDE LA COCAÍNA “LLUEVE” DEL CIELO

*Después llegará a Europa, África, Asia

*En 2015 el Papa Francisco advirtió que Argentina se “mexicanizaba”

*Los principales capos mantienen el control de la droga desde su prisión

*En los noventas los grandes narcos eligieron Argentina como refugio

José Sánchez López/Corresponsalías Internacionales/La Opinión de México

Argentina. – En 2015, el Papa Francisco lanzó la alerta pública sobre el peligro de que la Argentina se “mexicanizara”, hoy es una realidad; hábitos delictivos, estrategias, violencia, corrupción, ejecuciones y, sobre todo, tráfico aéreo a la manera del narco mexicano. Esa situación es la que priva en algunas de las grandes ciudades, suburbios y poblados, donde ya padecen las consecuencias del avance del crimen organizado.

En la Provincia Entre Ríos, una de las 23 que conforma la República de Argentina, comenzaron a aparecer marcas misteriosas sobre la tierra de los sembradíos de soja (soya) y a escucharse sonidos extraños durante la noche. Eran señas casi imperceptibles en extensos campos, que provocaron desconcierto entre los no más de 2 mil pobladores de la zona de Santa Anita.

La incertidumbre se tornó mayúscula cuando escucharon retumbar en el cielo truenos sin tormenta. El ir y venir de camionetas 4×4, que se veían en el horizonte con hombres armados causó zozobra, pero no había mayores pistas de lo que realmente estaba ocurriendo.

Cuando las bolsas con polvo blanco comenzaron a aparecer desparramadas por los desolados campos, ya no quedaron dudas y supieron lo que sucedía. Un jefe narco conocido como “El Señor de Los Cielos”, en alusión al capo mexicano Amado Carrillo Fuentes, organizaba y coordinaba vuelos con droga desde donde estaba, en prisión domiciliaria, que le habían concedido por “buen comportamiento”.

La “lluvia de cocaína” se prolongó durante todo el mes de marzo de 2021. Los sonidos de las avionetas y las marcas continuaron. Ninguno de los pobladores se animó a acercarse a los extraños que llegaban por tierra y aunque denunciaron lo que ocurría no pasó nada.

Ese día, en Colonia Sagastume, llamada “La Histórica”, ubicada a unos 80 kilómetros del departamento de Concepción del Uruguay, un peón encontró “un bolso grande” muy cerca de una cosechadora. Una helada recibió al personal policial que llegó al lugar.

Un total de 50 kilos de cocaína estaban dispersos en un sector del campo, a unos 200 metros de donde finalizaba una especie de pista de aterrizaje clandestina sobre el territorio cosechado.

El cargamento perdido fue el inicio de un caso que derivaría en una de las detenciones más importantes en materia de narcotráfico: la de Raúl Oscar “Loro” Ferreyra, al que apodaban “El Señor de los Cielos”, que era quien organizaba los vuelos desde la prisión domiciliaria done se encontraba: una lujosa residencia de Salta.

A principios de julio de ese mismo año, apareció otra pista. En la zona del departamento de Concepción del Uruguay, a las afueras de la ciudad de Pronunciamiento, a 15 kilómetros del Palacio San José, un vecino reportó una avioneta sobrevolando la zona y arrojando bultos grandes sobre un campo.

La policía se dio a la tarea investigativa e implementó diversas medidas sobre caminos vecinales, rutas y otras localidades, incluso colocó un domo en medio de las siembras y cámaras de seguridad instaladas en diferentes puntos, además de operativos de control en distintos horarios del día y de la noche.

Ocultos entre la maleza vierom las camionetas. Anotaron placas y vigilaron movimientos. Todo el pueblo se mantuvo alerta ante el arribo de los narcos. El 23 de septiembre, el ring del teléfono despabiló al comisario. El llamado de un vecino lo impulsó a subirse a su vehículo y adentrarse en medio de la noche en el campo.

Cuando llegó al punto, sintió que una avioneta se le venía encima y lo chocaba de frente, pero antes de impactarlo la aeronave remontó el vuelo y emprendió la huida.

Pero para los narcos que había quedad en tierra era demasiado tarde. Sin terminar de entender qué había fallado, se dieron a la fuga a toda velocidad en una pick up, pero el despliegue policial los cercó. Al verse encerrados abandonaron el vehículo, dejando 439 kilos de cocaína y, lo más preciado para una investigación, teléfonos celulares.

Los detectives encontraron cerca de ese lugar una segunda camioneta con doble fondo donde pasarían la droga. Ese hallazgo derivó un operativo en un hotel de la ciudad de Basavilbaso. En una de las habitaciones estaban los tres hombres que habían escapado por el monte.

Los efectivos encontraron más tarde un tercer vehículo que los detenidos habían dejado en un paraje de Islas del Ibicuy. Los procedimientos continuaron en un hotel ubicado a una cuadra del Obelisco, sobre la calle Corrientes, en la populosa Ciudad de Buenos Aires.

En el inmueble, identificaron a una mujer de nacionalidad peruana a la que le encontraron 55 mil dólares, 2 mil euros y 10 millones de pesos que guardaba en la habitación. En ese punto se reunían los miembros de la organización para cerrar detalles de los envíos. La organización habría concretado, al menos, ocho envíos de entre 400 y 500 kilos de cocaína.

Ese operativo había sido un éxito, pero aún así durante el 2021 y 2022, la “lluvia de cocaína” continuó cayendo sobre los sembradíos. Al mismo tiempo, los efectivos de la División de Toxicología realizaban vigilancias en distintos puntos, intervenciones telefónicas y tareas de inteligencia en todo el país, principalmente en la ciudad de Salta y Salvador Mazza.

Así fue que luego de una extensa y minuciosa investigación, el 10 de marzo de 2023, con apoyo del personal del Escuadrón 45 de Gendarmería Nacional con asiento en Salta, detuvieron al jefe del peligroso “clan Ferreyra” y a otras personas involucradas en los vuelos narcos. Entre ellos, a Verónica Leila Heine, ex pareja de “Loro” y amante de “Delfín” Castedo.

Se había desmantelado toda una estructura narco criminal de gran magnitud que se dedicaba al tráfico de estupefacientes vía aérea desde Brasil, Bolivia y Paraguay, hacia Concepción del Uruguay, rumbo a Buenos Aires y con destino final a Europa, Asia y África.

Los líderes de la banda disponían de millonarias sumas que dilapidaban en comprar vehículos, propiedades, hacerse cirugías estéticas, liposucciones y compras de todo tipo, “una de las casas que allanamos en Salta era más lujosas que el Sheraton”, dijo uno de los agentes que participó en los operativos.

“Era es una zona tranquila, de campo. La gente está asombrada. Nunca imaginaron quedar en medio de tremenda trama narco”, señaló la fiscal Josefina Minatta. Esas afirmaciones se potenciaron cuando las estadísticas revelaron que en el país no solo había aumentado el tráfico, sino también el consumo de estupefacientes y la producción local de drogas ilegales
En otro caso, una avioneta con matrícula boliviana cayó en Chaco, con 324 tabiques de polvo blanco, lo que confirmó que el bombardeo de cocaína en Argentina seguía. Los ladrillos llevaban la imagen de un hombre con barba y una mano abierta.

La figura de la mano que apareció en los paquetes abandonados en un campo chaqueño, se le adjudicó a Jesús Einar Lobo Lima, condenado y preso en Brasil, y a Jorge Adalid “El Nono” Granier Ruiz, que fue detenido en un control policial en ese mismo país.

“El Nono”, también conocido como “Jorgito” y “Fantasma”, es señalado como dueño, pero a nivel intermedio, por debajo de Lobo Lima. Su tarea consistía en unir cargamentos de distintos grupos locales y transportarlos. Ambos narcos tienen contactos con el Primer Comando Capital (PCC) de Brasil y Lima Lobo, específicamente, con carteles colombianos.
La avioneta que se desplomó sobre territorio chaqueño, de acuerdo a investigacioners, habría partido de Bolivia e ingresado a Argentina vía Paraguay, en la frontera con Formosa y aunque se desconoce dónde debía dejar la carga, se cree que tenía salida a Europa vía puertos de Buenos Aires o Uruguay.

Los investigadores señalan que la avioneta tendría vinculación con una organización que utiliza la ruta Bolivia-Paraguay-Argentina y que está bajo una investigación a cargo de la jueza federal de Chaco Zunilda Niremperger.

No hay datos certeros de cuál es el porcentaje de la cocaína que toca suelo argentino y parte hacia Europa, pero las autoridades estiman que la mayor parte de los ladrillos que caen del cielo tienen al viejo continente como destino final. Al repecto se conocen los nombres de los principales capos detrás de los millonarios cargamentos que provienen de laboratorios de Bolivia, en primer lugar, y también de Perú.

Estos capos compran stock de droga y luego “tercerizan” sus empaques. En la gran mayoría de los casos serían responsables del envío en toda su trayectoria, desde Latinoamérica hasta su destino final en Europa, Asia o África.

Son los que ganan en el negocio aceitado y de formato empresarial, en el que un kilo que cuesta 2 mil dólares en Bolivia, termina vendiéndose a 30 mil euros o más en Barcelona o Madrid, un valor que se ha mantenido estable en los últimos tres años.

Los que ocupan la cima de la lista son pocos. A los capos que adquieren la droga en su origen y la ofrecen al mercado europeo, principalmente España y Portugal, se los puede contar con una mano. Los ladrillos llevan un inconfundible sello que los identifica, una marca de calidad y origen.

Otros puntos de bombardeo y aterrizajes narco son Concepción del Uruguay en Entre Ríos, el límite entre Santiago del Estero y Salta (ruta 16, Cruz Bajada), Taco Pozo (Chaco), Nueva Esperanza (Santiago del Estero) Monte Maíz, en Córdoba, y la zona rural de Santa Fe, próxima a Buenos Aires. También se detectaron vuelos clandestinos en Junín, San Nicolás y Zárate-Campana.

Wilson Maldonado Balderrama es otro de los narcos bolivianos señalados como un magnate de la droga. Una gran “W” aparece incrustada en los taiques que serían de su propiedad, que han sido asegurados en Rosario, Córdoba y Buenos Aires. Lo atraparon efectivos de Interpol en Santa Cruz de la Sierra. Bolivia, en abril de 2021.

Igual que en los casoa anteriores, como el del “Nono”, los capos siguen manejando los envíos de droga desde prisión.

Hay otros narcos que, aunque no han sido relacionados formalmente con vuelos narcos, no se descarta que hayan utilizado esta metodología.

Los colombianos Triana Peña son los primeros en la lista. La mayor parte del grupo fue condenada en julio de 2020 por el envío de 50 kilos de cocaína camuflada en arroz, un ensayo de una nueva ruta que planeaban utilizar, con salida desde Argentina y escala en África. Pese al golpe, la organización continúa operando.

Reinaldo Delfín Castedo fue condenado a 16 años de prisión en 2022, pero su marca, el dibujo de un delfín, sigue apareciendo en los operativos. El salteño es conocido por haber tenido bajo su control 28 mil hectáreas en la frontera con Bolivia, a través de las estancias “El Aybal” y “El Pajeal”.

Una familiar de Castedo, quien fue de los primeros capos en usar “vuelos narcos” para el ingreso de cocaína, estaría al frente de la logística fuera de la cárcel, por lo que se comprueba que el capo continúa en actividad desde la cárcel.

El clan Loza, que vio su ocaso con la muerte de su líder Gonzalo y la condena de sus hijos, Erwin y Valdemar a más de diez años de cárcel, era reconocido por estampar una corona a los ladrillos que vendía a distribuidores europeos, y por jactarse de ser especialistas en la logística de ingreso, salida y entrega.

Debajo de los zares de la droga, se ubican los transportistas o “jefes del transporte”, que orquestan los vuelos y su recepción en tierra. Se quedan, a cambio, con al menos 25 por ciento del valor de la cocaína “puesta” en Argentina, entre 3 mil 500 y 4 mil dólares por kilo.

“Los Motok” es otra familia histórica vinculada a este rubro, que se reactivó durante la pandemia. En septiembre de 2022, Juan Manuel Motok fue imputado por seguir en el negocio desde su celda del penal de Villa Las Rosas.

René “Manudo” Guzmán, el sanguinario jefe del cartel del Valle de Acambuco, que cayó en un enfrentamiento con Gendarmería en Cruz Bajada en abril pasado, respondería a los transportistas. Su rol sería el de recibir la cocaína y trasladarla al lugar de acopio, donde entra en juego la figura del “puestero”, una de las tareas más riesgosas de la cadena narco.

CUANDO LOS CAPOS ELIGIERON ARGENTINA COMO REFUGIO

Entre 1994 y 2014 Argentina fue elegida como refugio por los jefes de los carteles narco; entre los más importantes destacaron desde Victoria Henao Vallejos, viuda de Pablo Escobar Gaviria, hasta Amado Carrillo Fuentes, más conocido como el Señor de los Cielos.

Argentina fue un refugio elegido por los jefes de los carteles del narcotráfico para instalar a sus familias, lejos de sus enemigos o para descansar en una zona de confort sin tener que estar huyendo de sus perseguidores.

Antes de que se conociera la noticia de la llegada a Córdoba de la familia de Adolfo Macías Villamar, alias Fito, el traficante ecuatoriano condenado a 34 años de prisión, hubo otros jefes narco que eligieron para refugiarse.

Además del Señor de los Cielos y la viuda del jefe del cartel de Medellín, Henry de Jesús López Londoño, alias Mi Sangre, Juan Sebastián Galvis Ramírez, Héctor Edilson Duque Cevallos, Jairo Saldarriaga, alias Mojarro, se instalaron en el país sudamericano para escapar de la justicia colombiana y de los capos de las bandas rivales con los que combatían por el territorio y las rutas de la cocaína.

Los capos narcos más importantes de México y Colombia, encontraron en Argentina las facilidades para que ciudadanos extranjeros compraran establecimientos rurales con grandes extensiones de tierra, que pagaban en efectivo y sin que el vendedor hiciera preguntas incómodas sobre el origen del dinero.

Carrillo Fuentes, jefe del cartel de Juárez, fue uno de los primeros capos en llegar con su familia, merced a las facilidades que le otorgaba su legislación que todavía no contaba con leyes que castigaran el lavado de activos provenientes del tráfico de drogas.

Mediante la gestión de un operador inmobiliario y un empresario agropecuario, Carrillo Fuentes adquirió un establecimiento rural situado en el kilómetro 22 de la ruta 226, en el partido de General Pueyrredón.

Los empleados de dicha estancia, fueron testigos de como dos camiones fueron utilizados para trasladar los 5 millones de dóñlares en efectivo con los que el jefe narco le pagó al vendedor, integrante de una reconocida familia del jet set porteño.

Dos años después, Henao Vallejos y su hijo, Juan Pablo Marroquín, fueron detenidos por presunto lavado de activos, cuando compraron un departamento en el edificio de Jaramillo y O´Higgins, en Núñez. La viuda y el hijo de Pablo Escobar, habían llegado al país con pasaportes falsos y consiguieron la ciudadanía argentina.

Llegaron un año después de la muerte del líder del cartel de Medellín. Ingresaron con identidades nuevas otorgadas por el gobierno colombiano. Henao Vallejos cambió su nombre original por el de María Isabel Santos Caballero y los de sus hijos Juan Sebastián Marroquín Santos y Juana Manuela Marroquín Santos, también fueron cambiados.

Si bien un registro oficial sostuvo que el ingreso en el país fue el 20 de agosto de 1995, la viuda comentó en una oportunidad que su llegada fue realmente el 24 de diciembre de 1994.

La familia de Escobar Gaviria primero vivió en Núñez, cerca de la cancha de River. A pesar de varias mudanzas, los Escobar se mantuvieron siempre en la ciudad de Buenos Aires y en septiembre de 2014 la viuda y sus hijos fundaron una inmobiliaria.

En esa época, se determinó que la llegada de la viuda del jefe del cartel de Medellín, habría formado parte de un acuerdo político entre el gobierno argentino y el colombiano. Así fue posible que la viuda y el hijo del fallecido Patrón narco recibieran nuevas identidades.

Antes que su nombre se hiciera conocido por las distintas series de televisión, Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, líder del Cártel de Juárez, acusado por la DEA de ser uno de los mayores transportistas de cocaína en la década de los 90, eligió Mar del Plata para vivir con su familia.

Además del campo que compró en la ruta 226, Carrillo Fuentes adquirió un establecimiento rural en el partido de Mar Chiquita. Dos leones que coronaban una enorme fachada marcaban el ingreso en la estancia situada cerca de la localidad de Coronel Vidal.

En la actualidad, dicho establecimiento rural es visitado por buscadores de tesoros que llegan al campo para verificar los rumores que indicarían que el jefe narco dejó caletas con dinero escondido bajo tierra. Una costumbre similar a la que tenía su ex socio Pablo Escobar.

Tal fue la ostentación que hizo la familia de Carrillo Fuentes que gastó varios millones de dólares en la ciudad. Por ejemplo, no pasó inadvertido para un comerciante que tenía un negocio de venta de botas y sillas de montar que un hombre comprara artículos por 10 mil dólares, pagados por un niño de 12 años que sacó el dinero de su mochila.

El capo narco sumó a su conjunto de inmuebles, un hotel en la zona de Parque San Martín y una forestación en la ruta 226. Solo en propiedades, Carrillo Fuentes gastó 11 millones de dólares, sin contar los salarios que pagó a los empleados y las comisiones inmobiliarias.

Uno de los más favorecidos por los negocios con el jefe narco, fue un conocido paisajista marplatense que en esa época le cobró 30 mil dólares por el diseño del jardín en una de sus estancias.

Así aparecieron, los colombianos López Londoño, alias Mi Sangre; Saldarriaga, alias Mojarro y Barrera Barrera, alias Loco. La esposa del narco que había sido detenido en 2012 en Venezuela se dedicó a la comercialización de muebles de estilo y antigüedades. Ninguno de los vecinos del country en el que vivía en la zona norte del conurbano, sospechó que lavaba dinero proveniente del tráfico a gran escala de drogas.

En este listado de jefes narco que eligieron la Argentina para refugiarse se incluyeron, solamente, los nombres que trascendieron públicamente y se confirmaron a partir de la instrucción de expedientes judiciales. Sin embargo, hubo muchos otros líderes de bandas internacionales, cuya presencia no fue acreditada, más allá de los rumores.

Ese fue el caso de Joaquín Guzmán Loera, alias Chapo, quien supuestamente pasó y se afincó en el sindicado de Córdoba en el año 2000, versión que no fue confirmada por ninguna autoridad.

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