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ASESINARON A TIROS A UN SOLDADO

Redacción/ La Opinión de México/ Sol Quintana Roo / Sol Yucatán /Sol Campeche

(Parte seis de siete)

En el piso había muchos fusiles de alto poder,  cartuchos y pistolas tirados en forma desordenada,  decenas de cajas vacías atestiguaban el saqueo, faltaban muchos rifles con mira telescópica y otros fueron dejados en su sitio, tal vez  por su volumen y peso.

El 2 de octubre de 1968,  las autoridades recuperaron metralletas,  fusiles con mira telescópica y gran cantidad de pistolas,  así como aparatos de intercomunicación,  en diferentes departamentos de la unidad habitacional Nonoalco-Tlatelolco.  La señora Prieto pidió permiso para revisar los fusiles, pues estaba segura de que eran los suyos…

El 4 de julio de 1968,  guerrilleros mexicanos,  guatemaltecos y un alemán, asesinaron a tiros a un soldado de guardia en el Palacio de los Deportes y le robaron su fusil.  Al ser capturados dos terroristas estudiantiles después de la masacre en Tlatelolco,  fue recuperado el rifle del militar acribillado por los extremistas.

Por su parte,  en plena campaña personal para formar un nuevo partido que sustituyera al PRI, Carlos A. Madrazo fue al vecino país del norte y en Wisconsin habló de la revolución mexicana,  pues nuestros problemas se habían multiplicado,  eran como un tren que pasaba de largo y “el PRI se quedó dormido en una estación del ferrocarril”.

El cónsul general de México en Chicago, Rubén M. Gaxiola, fue invitador de honor para un acto cívico con Madrazo y se negó a ir,  Madrazo le advirtió que lo denunciaría con Antonio Carrillo Flores, titular de Relaciones Exteriores,  para que Gaxiola fuera cesado.

El expresidente del PRI se lanzó entonces contra los que no son abiertos sostenedores del mal,  pero tampoco del bien,  “no roban,  pero dejan robar; son caritativos,  pero no dan nada al desvalido;  no son traidores,  pero no son leales;  no asaltan en despoblado,  pero no defienden al asaltado;  no conspiran contra la sociedad,  pero no cooperan a su engrandecimiento.

Y sí,  que ruja el cañón como canta nuestro himno,  pero que ruja para abatir tiranos”.  El tabasqueño dijo que la revolución cometió el tremendo error de permanecer estática,  que nuestras fórmulas políticas ya eran muy atrasadas y ya no operaban y que los mexicanos exigían una nueva dimensión del poder público, era necesario reformar la estructura política de México y modernizarla.

Añadió que cuando fue presidente del PRI luchó contra miles de mexicanos con intereses creados dentro del partido,  por eso pedía una transformación política del país,  “estoy consultando a unos 16,000 amigos míos para saber a corto plazo si hacemos la revolución dentro del PRI o si fundamos otro partido”.

Antes de un banquete,  el 5 de mayo de 1968,  comentó Madrazo que México había progresado económicamente pero retrocedió políticamente.  El PRI estaba “fuera de época y bloqueaba el progreso,  necesitaba el partido nueva sangre y nuevas ideas en sus filas”.

Y que las fórmulas políticas y económicas revolucionarias de hacía 30 años “estaban estancadas y no armonizaban con los adelantos de nuestra época”. La reforma agraria se había improvisado,  no había créditos para trabajar la tierra,  ni asistencia técnica,  ni planificación para producción agrícola.

Finalmente advirtió que en lo personal no era partidario de ninguna violencia,  porque “luego no sabía uno dónde comenzó a prenderse el fuego en el pajar”.

En Estados Unidos sabían que Carlos Alberto Madrazo Becerra formó parte del grupo socialista “Los Camisas Rojas”,  organizado por su protector Tomás Garrido Canabal,  exgobernador de Tabasco y secretario de Agricultura en el gobierno del Presidente Lázaro Cárdenas.

 

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