InicioHoy EscribeRicardo Ravelo GalóCARO QUINTERO, BAJO LOS REFLECTORES DE LA DEA

CARO QUINTERO, BAJO LOS REFLECTORES DE LA DEA

RICARDO RAVELO / LA OPINIÓN DE MÉXICO

La agencia antidrogas norteamericana asegura que el capo operó el tráfico de drogas y el lavado de dinero durante su etapa de prisionero.

Rafael Caro Quintero, quien en los años setenta y ochenta encabezó el cártel de Guadalajara, pasó más de treinta años en prisión por la muerte del agente de la DEA Enrique Camarena, actualmente se ha convertido en el capo de moda: es el más buscado por la DEA y el FBI, pues consideran que retomó sus actividades de narcotráfico y continúa introduciendo drogas a Estados Unidos.

Recientemente, la DEA lo incluyó en su lista de los capos más buscados, donde también figuran “El Mayo” Zambada, Nemesio Oseguera Cervantes, entre otros, quienes viven plácidamente en México, pues no son molestados por ninguna autoridad local.

En el caso de Caro Quintero, la DEA considera que aun estando en prisión nunca se desconectó del tráfico de drogas: a través de familiares mantuvo sus operaciones de trasiego y de lavado de dinero; invirtió millones de negocios, como los bienes raíces, entre otros, y ahora opera una red de tráfico de enervantes junto con su socio Lucio Rodríguez Serrano, quien acaba de ser boletinado a nivel internacional porque, según la DEA, le ayuda a Caro Quintero a evadir la acción de la justicia y lava dinero de su organización criminal.

Según la DEA, el FBI y el Departamento del Tesoro, Rodríguez Serrano participa en diversas actividades a nombre de Caro Quintero, prófugo de la justicia desde el año 2013, cuando un juez de alzada lo liberó con una argucia legal: adujo que el capo había sido juzgado por una autoridad incompetente,

en este caso la Procuraduría General de la República (PGR), que en 1985 lo procesó por la muerte de Camarena.

Según aquel argumento legal, no le competía a la PGR juzgarlo debido a que el delito de homicidio por el que se le juzgó le competía seguirlo al fuero común y no al federal. Antes de que cumpliera su condena, Caro Quintero fue liberado. Le faltaban 12 años para terminar de compurgar su condena.

Desde entonces está prófugo de la justicia. Fue hasta el año 2015 cuando otro juez libró una nueva orden de aprehensión en contra del capo que en 1985 ofreció pagar la deuda externa de México a cambio de su libertad. Fue capturado en Costa Rica. Con diferencia de pocos meses, también cayeron sus socios: Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”, todos ellos acusados de tráfico de drogas y de la muerte del agente de la DEA, Enrique Camarena, un personaje que en los años ochenta se infiltró en el cártel de Guadalajara para investigar a sus miembros y fue descubierto. Por eso lo mataron.

El agente de la DEA fue torturado durante varios días hasta que murió. Su cuerpo fue hallado en un rancho de Michoacán. A partir de ese momento se desató una crisis en la relación bilateral de México y Estados Unidos. Cuando más protegidos estaban, los tres capos fueron perseguidos y capturados. Esa había sido la orden de Estados Unidos.

El titular interno de la DEA, Timothy J. Shea señaló que con la alerta sobre el socio de Caro Quintero se busca que el capo sea llevado a la justicia y aseguran que no descansarán hasta lograrlo.

Dice: “Llevar a Caro Quintero ante la justicia es una de las prioridades de la DEA. Fue responsable de la brutal tortura y muerte de un agente especial en 1985 y no descansaremos hasta que sea detenido.

“Continúa dirigiendo un cártel importante que contrabandea drogas a este país (Se refiere a Estados Unidos). Apuntar a sus socios y estructura de apoyo es crucial para sofocar su empresa criminal de una vez por todas”.

En México Caro Quintero no es perseguido. El capo ha expresado, a través de algunos mensajes, que está en bancarrota, enfermo y que no está involucrado en el narcotráfico.

Otras versiones, sin embargo, sostienen que Caro Quintero se posicionó en Sonora con un nuevo cártel, se asoció con su sobrino –José Caro Quintero –conocido como “Don José”, a quien le atribuyen el movimiento de narcoaviones que han aterrizado tanto en la Península de Yucatán como en Quintana Roo y que, se asegura, provienen de Colombia y Venezuela. Con base en sus informes, la DEA lo considera una pieza criminal de altos vuelos que siguió operando el tráfico de drogas inclusive durante toda la etapa en la que permaneció en prisión.

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