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CARO QUINTERO, CON UN PIE EN LA CALLE

J. Jesús Lemus/Corresponsalías Nacionales/La Opinión de México

Ciudad de México. – Aun cuando en términos prácticos todavía falta un largo camino judicial por recorrer, Rafael Caro Quintero -visto desde la presidencia de la República- se encuentra a unos días de obtener su libertad, luego que un juez federal en materia de amparo le otorgó la suspensión del plano contra la extradición.

Rafael Caro Quintero el más icónico de los narcotraficantes mexicanos está siendo solicitado en extradición por el gobierno de Estados Unidos. Se le reclama para ser juzgado por el asesinato de Enrique “Kiki” Camarena, un agente de la oficina anti drogas (DEA) que fue asesinado en Guadalajara entre el 8 y 9 de febrero de 1985.

Desde esa fecha y hasta el día de hoy Rafael Caro Quintero es señalado por el gobierno de Estados Unidos como uno de los asesinos del agente de la DEA, Enrique “Kiki” Camarena, quien fue secuestrado, torturado y ejecutado junto con el piloto Alfredo Zavala, en una serie de eventos que le fueron atribuidos a Caro Quintero y sus socios.

De los asesinatos de Kiki Camarena y Alfredo Zavala también se ha responsabilizado a los socios de Rafael Caro Quintero, los también fundadores del Cártel de Guadalajara, Ernesto Fonseca Carrillo “Don Neto” y Miguel Ángel Félix Gallardo, “El Jefe de Jefes”.

De acuerdo al departamento de Justicia de Estados Unidos y a la versión oficial de la hoy Fiscalía General de la República (FGR), el agente de la DEA Kiki Camarena y su piloto Alfredo Zavala, fueron inicialmente secuestrados por agentes corruptos de Dirección Federal de Seguridad, la policía política del régimen priista.

LA VERSIÓN OFICIAL

El secuestro –de acuerdo a la versión oficial de los aparatos de justicia tanto del gobierno de Estados Unidos como de México- fue porque el agende de la DEA y su piloto fueron descubiertos tras haber infiltrado al Cártel de Guadalajara. La infiltración dio sus frutos: con información de Kiki Camarena se pudo destruir el mayor sembradío de mariguana del que se tenga historia en la lucha anti narco de México-EUA.

El Rancho “Búfalo”, en Chihuahua, con una extensión de más de mil hectáreas sembradas con mariguana, donde trabajaban más de 3 mil campesinos, es el sembradío que expuso Kiki Camarena y que destruyó el ejército. Las más 2 mil toneladas de mariguana eran propiedad del Cártel de Guadalajara, siendo esa la razón del enojo de los jefes del Cártel que terminó en el asesinato.

De acuerdo a la versión oficial, luego de unos meses de la destrucción de los plantíos de mariguana del rancho Búfalo, Ernesto Fonseca Carrillo habría dado con el informante. Tras descubrir que Kiki Camarena y su piloto Alfredo Zavala eran infiltrados, quien habría dado la ejecución de muerte sería Rafael Caro, según se lee en el expediente criminal iniciado contra Rafael Caro.

De acuerdo a las acusaciones oficiales de la DEA, Rafael Caro habría mantenido bajo tortura, durante 36 horas por lo menos, tanto a Kiki Camarena como a su compañero el piloto Alfredo Zavala. Después de ese plazo –según la versión oficial- mientras estaban presentes en la habitación Rafael Caro, Ernesto Fonseca y Miguel Ángel Félix, entre los tres los mataron. Rafael Caro habría finado a Kiki Camarena, mientras que Miguel Ángel Félix ultimó a al piloto Alfredo Zavala.

LA VERSIÓN NO CONTADA

Frente a la versión oficial de cómo y quién mató al agente especial de la DEA Kiki Camarena y su compañero piloto Alfredo Zavala, existe una versión, una que no ha sido contada en medios de comunicación, pero sí referida por el propio Rafael Caro Quintero durante su estancia en la cárcel de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco.

En esa prisión, donde el que esto escribe habló con Rafael Caro Quintero en múltiples ocasiones, entre el 30 de noviembre 2008 al 31 de mayo del 2010, le versión de Caro Quintero sobre el asesinato atribuido siempre fue muy distinta a la versión oficial. De acuerdo a Caro, él nunca asesinó a nadie, ni a Kiki Camarena.

El asesinato que se le atribuye a Caro Quintero, en realidad lo cometió un agente de la Central de Inteligencia Americana (CIA) del gobierno de Estados Unidos. Fue un agente de origen cubano de nombre Félix Ismael Rodríguez Mendigutía, el mismo que asesinó al mítico guerrillero Ernesto “Che” Guevara, allá, en La Higuera, tras la derrota de la Quebrada del Yuro, en Bolivia.

De acuerdo a lo referido pro Rafael Caro en prisión, Kiki Camarena y Alfredo Salazar se infiltraron dentro del Cártel de Guadalajara por una mala decisión de Ernesto Fonseca Carrillo, quien -sin consultar a Rafael Caro y a Miguel Ángel Félix- contrató a un piloto de avionetas para agilizar el trasporte en entre Guadalajara y el rancho Búfalo, donde estaba el mayor plantío de mariguana del cártel.

La dirigencia del Cártel de Guadalajara supo que Kiki Camarena y Alfredo Zavala eran de la DEA por una versión del entonces secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz, quien cobraba en la nómina del Cártel, pero también hacia funciones de agente de la CIA. Manuel Bartlett era el enlace de Félix Ismael Rodríguez, por cuyas instrucciones extorsionaba al Cártel de Guadalajara.

Las extorsiones de Manuel Bartlett sobre Rafael Caro Quintero y sus socios, poniendo al servicio de esa organización criminal a toda la red de agentes de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), eran en dinero y especie. A veces cobraba en miles de dólares y a veces en especie, con cocaína llegada desde Colombia.

La mayor parte del dinero y las drogas que Bartlett lograba en extorsión del Cártel de Guadalajara, la entregaba a Félix Ismael Rodríguez, quien a su vez –como parte de su trabajo dentro de la CIA- con esos recursos financiaba a los grupos antiguerrilleros que en el Salvador y Nicaragua luchaban contra los comunistas Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FFMLN) y Frente Sandinistas de Liberación Nacional (FSDLN).

Esa fue la información que desde adentro del Cártel de Guadalajara descubrió Kiki Camarena y que estaba a punto de referir en sus informes a su agencia. Félix Rodríguez se le adelantó y pidió, a Rafael Caro y sus socios, través de Manuel Bartlett, que mataran a Kiki Camarena y al Piloto Zavala. El propio Caro Quintero refirió dentro de la prisión que él nunca aceptó tal encomienda porque sabía lo que significaba un asesinato contra un agente de la DEA.

Tras la negativa, el propio Félix Ismael Rodríguez tomó la decisión de ejecutar él mismo al agente de la DEA y su piloto. Con el apoyo de Manuel Bartlett, desde lo más alto del gobierno federal de Miguel de la Madrid, se ordenó a un grupo de agentes de la Dirección Federal de Seguridad que se secuestrara y se asesinara a Kiki Camarena y Alfredo Zavala.

La duda por saber si Kiki Camarena había podido informar del dinero que recibía la CIA por parte del Cártel de Guadalajara y su triangulación para apoyar movimientos contrarrevolucionarios en Centroamérica, fue lo que hizo al agente norteamericano Félix Ismael Rodríguez someter a tortura a Kiki Camarena. Lo torturó hasta que lo mató de un golpe con una barra metálica en la cabeza. De estos hechos fue testigo presencial también el entonces secretario de Gobernación, Manuel Bartlett.

CON EL ALMA EN UN HILO

Rafael Caro Quintero tiene 72 años de edad, y por causa del asesinato atribuido ya ha pasado en prisión 28 años. Él fue detenido en San José Costa Rica el 4 de abril de 1985. Desde entonces hasta el 9 de agosto del 2013, se le mantuvo como un reo de alta peligrosidad dentro del Reclusorio Norte de la Ciudad de México. También ha sido inquilino de la Cárceles Federales de Almoloya, Matamoros y Puente Grande.

El 9 de agosto del 2013 Rafael Caro fue puesto en libertad luego que el Tribunal Colegiado en Materia Penal del Circuito Tercero en el estado Jalisco, integrado por los magistrados Lucio Lira Martínez, Rosalía Moreno y José Félix Dávalos, determinaron un error de procedimiento, al establecer que Caro Quintero fue juzgado erróneamente en el Fuero Federal cuando debió haber sido juzgado en el Fuero Común o Local.

A solo unas horas de esa determinación, por ya con la libertad de Rafael Caro de por medio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) le corrigió la plana a los magistrados y dejó invalida su sentencia de libertad, por lo que Caro fue declarado prófugo. Inmediatamente el gobierno de Estados Unidos ofreció una recompensa por su captura, que pasó de 5 millones a 20 millones de dólares.

Tras nueve años de una libertad a salto de mata, el 15 de julio del 2022 Rafael Caro fue detenido por una partida militar que realizaba patrullajes aleatorios contra la delincuencia en la sierra de Chihuahua. Fue trasladado al penal federal de Ciudad Juárez y Posteriormente fue llevado al penal de Almoloya, donde inició su batalla para no ser juzgado por el asesinato de Kiki Camarena.

SI HA GANADO, PUEDE GANAR

Por el asesinato de Kiki Camarena es que al día de hoy Rafael Caro Quintero sigue bajo proceso. Está peleando contra la extradición, en espera de no ser llevado a ningún juzgado en Estados Unidos, en donde –más allá de lo que establece la ley- podría ser procesado en una entidad que permita la pena de muerte, la que podría ser su destino.

Desde la conferencia de prensa del presidente AMLO se dio a conocer que el juez federal José Fernando Quiroz le otorgó a Rafael Caro Quintero la suspensión de plano, para que el ex jefe del Cártel de Guadalajara no pueda ser extraditado a Estados Unidos sin previo juicio iniciado contra ese acto.

El amparo ganado y que ha puesto nervioso al presidente López Obrador, no es el primero de su tipo que logra en su defensa Rafael Caro Quintero. Ya en agosto del 2013, en plena fuga, Caro logró ganar un amparo, que fue otorgado por que la jueza Abigaíl Ocampo Álvarez, la misma que también le otorgó un amparo a Tony Montana, hermano de “El Mencho”, líder del CJNG.

Antes, apenas Caro Quintero fue puesto en prisión, recibió la protección de la justicia federal a través de un amparo provisional que le fue otorgado por el juez Francisco Reséndiz Neri, titular del Juzgado Séptimo de Distrito de Amparo en Materia Penal en el estado de Jalisco. Este juez -se presume que por amenazas a su integridad personal- terminó declarándose incompetente para llevar el caso de Caro Quintero en su lucha por no permitir la extradición.

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