InicioPortadaCUIDABA INTERESES DEL CÁRTEL DE SINALOA

CUIDABA INTERESES DEL CÁRTEL DE SINALOA

*Señalado como segundo protector del Cártel de Sinaloa

*Prófugo desde septiembre 2020 al emitirse orden de aprehensión

*Al igual que Lozoya, pretendería trato VIP como testigo colaborador

*Acusado de un triple homicidio en 1987. En 1989 fue jefe policíaco

Reportajes Especiales/La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche*

Estado de México.- Justo cumplidos los 18 años se vio involucrado, junto con dos amigos, en un triple asesinato; los influyentes padres evitaron que se les castigara. Dos años después, uno de esos asesinos ingresaría con cargo de jefe al Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN). Después se convertiría en el brazo derecho de Genaro García Luna.

Hoy hará compañía a su ex jefe y ex amigo, sólo que en principio en una prisión mexicana, aunque no se descarta la posibilidad de que Estados Unidos solicite su extradición, pues pesan en su contra diversos delitos cometidos junto con García Luna, cuando fue su brazo derecho tanto en la desaparecida Agencia Federal de Investigaciones
(AFI) como en la Secretaría de Seguridad Pública Federal.

Luis Cárdenas Palomino, conocido en el ámbito policíaco como “El Pollo”, sobre quien un juez federal recientemente emitió orden de aprehensión en su contra por el delito de tortura, además de que se le investiga por operaciones con recursos de procedencia ilícita (lavado de dinero), lo que originó que le fueran congeladas sus cuentas
bancarias y también se indagaran sus vínculos con el narcotráfico.

La causa por la que el impartidor de justicia libró el mandato judicial de captura, obedece a su participación en el comprobado montaje mediático de la detención de supuestos integrantes de la banda de secuestradores conocida como «Los Zodíacos», el 9 de diciembre de 2005, violando el derecho a la presunción de inocencia de los detenidos y al debido proceso.

Pero esa acusación, de acuerdo a expedientes y señalamientos en contra
del motejado “Pollo”, no es más que la punta del iceberg ya que desde
hace 34 años comenzó su carrera criminal cuando apenas acababa de
cumplir la mayoría de edad y se viera involucrado en un triple asesinato, junto con dos de sus amigos al asesinar a un taxista y, en
diferentes hechos, pero ese mismo día del crimen, de otras dos personas. Su confesión firmada está en un expediente en la ahora
Fiscalía de la Ciudad de México.

Según su declaración asentada en el acta de la Policía Judicial número
PJ/ VII/67/987, el 12 de agosto de 1987, Cárdenas Palomino fue a comer
con sus amigos René Alavéz Rosas, también de 18 años y Octavio Navarro
Medellín, todos avecindados en la Colonia Lindavista. Comieron en el
Bar Puebla, ubicado en la Colonia Guerrero, pero como no traían dinero
para pagar la cuenta, dejaron empeñados sus relojes.

Al salir, Octavio propuso pedir aventón a algún vehículo en el que
viajaran mujeres, o en su caso, bajar de su automóvil a alguna persona.

René les dijo que no se metieran en problemas, que mejor tomaran un taxi y cuando llegaran a su destino le pediría a su madre dinero para pagarlo.

Cárdenas Palomino le hizo el alto a un taxi Volkswagen color coral tripulado por Jesús Palafox Aranda, de 29 años de edad, que los llevó a la referida colonia Lindavista.

Cuando llegaron a la colonia, declaró René, él se quedó en el taxi mientras que Octavio y Luis se bajaron porque supuestamente iban a ir
por dinero. Regresaron y le dijeron que “iban a ir por unas viejas”.

Abordaron de nuevo el taxi y le indicaron al chofer la ruta que debía seguir.

Tras avanzar varias calles le pidieron que se detuviera. Fue cuando Octavio sacó una pistola tipo escuadra “y con el arma amenazó al
taxista apuntándole y le preguntó si traía dinero, a lo que el taxista le respondió que no, que acababa de comenzar su turno y por lo mismo no traía dinero”.

“En ese momento Octavio le dijo al taxista que se orillara y el operador viró el volante del vehículo bruscamente a la derecha y con el movimiento brusco el auto se subió a un lugar alto, como una banqueta, y en ese instante escuché una detonación sin saber qué había ocurrido, pero cuando ya estaba parado el taxi me percaté que en el
cristal lateral del lado izquierdo del vehículo había sangre”, declaró Alavez Rosas el 28 de agosto de 1987.

Los tres se bajaron del coche y se fueron caminando, cada uno por su lado. A las dos de la mañana del 13 de agosto, René recibió una llamada de Octavio, quien le dijo que después de lo ocurrido, Luis y él se habían ido a la discoteca “Sugar” de la Zona Rosa, pero que los
habían sacado de ahí y que Cárdenas Palomino se había echado a correr.

Cárdenas Palomino confesó ante el MP que continuó con Octavio hasta la noche y comenzaron a caminar juntos sin saber hacia dónde se dirigían,
y en el camino le dijo Octavio que los tres se iban a ir a Cuernavaca unos 15 días para ver si no caía la bronca, a lo que Luis respondió que mejor se iba a su casa.

“Pero Octavio, me dijo que no, que me iba a quedar hasta que él me dijera, mirándome fijamente al tiempo que se reía, por lo que me dio miedo su forma de actuar y opté por seguirlo, por temor a que me fuera a causar algún daño”, señaló Cárdenas Palomino en su declaración
ministerial el 28 de agosto de 1987, en la Décima Agencia Investigadora del Departamento de Averiguaciones Previas del Sector Oriental del D.F.

Dijo que después del homicidio del taxista se fueron a la casa de la
madre de Octavio en la calle Matanzas, esquina con Calzada Ticomán.

Ahí tomaron un auto, dinero y se fueron a tomar unas cervezas.

Cárdenas Palomino argumentó que por miedo a su amigo, no se separaba
de él. También bebió.

Cárdenas Palomino regresó a su casa, pero después, persuadido por Octavio, tomó su coche e hicieron planes para ir a Cuernavaca.

“Octavio le dijo que si ya se iban a ir a Cuernavaca, pasaran por unas viejas para que los acompañaran diciéndole que fueran a ver a unas amigas de él en una calle cuyo nombre ignora, pero que era en la misma
colonia Lindavista, del otro lado de Montevideo.

Conforme a las averiguaciones previas 13ª/4413/987 y 13ª/4419/987 por
homicidio calificado se precisa que cuando llegaron al lugar estaba
estacionado un Tsuru color rojo en el que había dos sujetos tomando.

Octavio y Luis se bajaron del coche, y como uno de los desconocidos comenzó a insultar a Cárdenas Palomino, éste lo golpeó.

Así comenzó una pelea. Octavio agarró a patadas a uno de los otros jóvenes. Los dos amigos corrieron a su automóvil, se subieron y se dieron a la fuga. Octavio propuso ir al aeropuerto pero luego le dijo a Cárdenas Palomino que era mejor ir a la disco “Sugar” para recoger a unas “viejas” y llevárselas a Cuernavaca.

Ahí pidieron una botella de champaña, como si festejaran algo.

“…después Octavio comenzó a platicar con una muchacha amiga suya que
encontró en el lugar y rato después la amiga se retiró. Octavio se levantó de su lugar y sin saber por qué, comenzó a pelear con otras
personas que estaban en el lugar, que también él (Luis) fue golpeado y finalmente llegaron varios meseros que los sacaron”.

Él aprovechó el momento para separarse de su amigo, a quien supuestamente no volvió a ver.

La madrugada del 13 de agosto aparecieron muertos los dos jóvenes de
20 y 25 años de edad, en el interior de un Mustang blanco modelo 1984.

Uno de ellos de nombre Guillermo Ocejo Aja. Las víctimas provenían de
importantes familias de Bosques de las Lomas. Se comprobó que habían
sido asesinados con la misma arma utilizada para dar muerte al taxista. A una de las víctimas le habían robado un reloj Rólex y 50
mil pesos.

Luis Cárdenas Palomino y René Alavez Rosas presentaron sus
declaraciones 12 días después de los hechos. Sus testimoniales fueron
prácticamente idénticas. La diferencia fue que René dijo que se había reencontrado con Octavio después de que éste había matado a los dos hombres del Mustang blanco y que lo acompañó hasta el 15 de agosto.

René, señaló, que luego de ir a la casa de su abuelita en un poblado de
Michoacán llegaron a la ciudad de Guadalajara, donde Octavio tomó un
autobús con destino a Monterrey, Nuevo León, porque un amigo le
prometió que lo ayudaría a cruzar a Estados Unidos.

Cárdenas Palomino y René afirmaron que ellos no estaban presentes
cuando ocurrieron las otras dos ejecuciones. Pero Roxana, la esposa de
Octavio, declaró lo contrario. Dijo que la última vez que vio a su esposo fue cuando se iba a ir a comer con sus amigos.

“Y que también supo que su esposo estaba con Cárdenas Palomino y René
Rosas, que lo acompañaron a cenar el día 12 del mes de agosto y también se enteró que los mismos sujetos acompañaron a su esposo en los hechos del Mustang blanco”.

El caso del triple homicidio fue tomado en primera instancia por el
comandante Roberto Cuevas Antolín. El agente del Ministerio Público
Francisco Sentecal Cuevas había solicitado al juez sexto penal del fuero común en el D.F., que girara órdenes de aprehensión contra Cárdenas Palomino, Alavez Rosas y Navarro Medellín. Pero nunca se
ejecutaron.

El 14 de agosto, el comandante Antolín, jefe del Grupo B de Homicidios
y responsable del caso, identificó al presunto homicida y sus cómplices y trataron de cumplimentar las órdenes de aprehensión.

Sin embargo, en el momento en que iban a ser detenidos intervino el
comandante Pedro Rosales Quiroz, jefe de la Séptima Comandancia de la Policía Judicial, por instrucciones del entonces director de la
Policía Judicial del D.F., el capitán Jesús Miyazawa Álvarez, que ordenó al comandante Antolín dar carpetazo al caso.

En aquel entonces, la novia de Cárdenas Palomino era Teresa Rosales, hija del comandante Rosales Quiroz. Los otros dos participes tampoco
fueron detenidos. Octavio tenía influencias porque su padre Octaviano Navarro Barrón era subdelegado de Aduanas en Cancún y sus tíos tenían puestos en la Dirección General de Aduanas.

Pese a tan negro historial, dos años después, en 1989, Cárdenas Palomino ingresó como jefe al entonces Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), donde conoció a Genaro García Luna con el que entabló estrecha relación.

En 1993, Cárdenas Palomino fue designado para dirigir al primer grupo
operativo del “Centro Nacional de Control de Drogas” de la Procuraduría General de la República. En 1996 se convirtió en el
primer jefe del Grupo de Secuestros de la Unidad Especializada en
Delincuencia Organizada (SIEDO) de la Procuraduría General de la República.

Cuatro años después, en el 2000, fue nombrado director General Adjunto
de la Policía Judicial Federal y el 2001 se convirtió en el primer
director general de Investigación Policial de la Agencia Federal de
Investigaciones, la primera policía científica, según su fundador García Luna, y un año antes de que desapareciera la AFI por corrupta, fue designado encargado de despacho de la misma.

En julio de 2008 fue nombrado coordinador de Inteligencia para la
Prevención del Delito de la Policía Federal y en febrero del 2010 se desempeñó como titular de la División de Seguridad Regional de la Policía Federal de México. Entre sus funciones estaba el diagnóstico de la seguridad pública en los espacios federales, el aseguramiento de drogas, armas y personas relacionadas con la delincuencia organizada.

En esa larga cadena de nombramientos que lo llevaron a la cima de la
Policía Federal tuvo un lugar preponderante la intervención de su
amigo y “padrino”, Genaro García Luna, lo que incluso le sirvió para recibir reconocimientos a nivel internacional, como en el caso de su mentor.

Sus relaciones ya había mejorado sustancialmente, a tal grado que se convirtió en yerno de Marcos Castillejos Escobar, director general de Reclusorios, subprocurador, compadre del general Rafael Marcial Macedo de la Concha y defensor del mismo Genaro García Luna, cuando lo
denunció Alejandro Gertz Manero, entonces primer secretario de Seguridad Pública Federal, ahora titular de la Fiscalía General de la República.

En el 2008 comenzó una serie de ejecuciones de hombres cercanos a
García Luna, entre ellas la de Igor Labastida Calderón, el 27 de junio, por lo que la entonces Policía Federal Preventiva reforzó la
seguridad de Luis Cárdenas Palomino, que era director de Empresas de
Seguridad Privada de la SSP federal.

Antes habían sido amenazados de muerte por el crimen organizado, con tres “coronas de muerto”, que colocaron a la afueras de las oficinas
de la AFI, ubicadas entonces en la delegación Miguel Hidalgo.

“Con afecto para los amigos de la AFI”, decían las bandas de listones
morados que adornaban las ofrendas mortuorias.

Cabe recordar que en 2004, Cárdenas Palomino, entonces director de
Investigación de la AFI se vio involucrado en el escándalo de la muerte de Enrique Salinas de Gortari. Las investigaciones realizadas por la Procuraduría del Estado de México lograron acreditar que días antes de ese asesinato, el hermano del ex presidente, el yerno de
Castillejos había hecho llamadas desde el celular de un funcionario de la PGR a la víctima.

Aun así, Cárdenas Palomino, al igual que su jefe García Luna permanecieron inamovibles en sus puestos, pese a otra balacera entre policías federales ocurrida el 25 de junio de 2012 en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), por un problema de
tráfico de drogas. Hubo tres federales muertos.

Cárdenas Palomino culpó entonces a tres de los policías, pero dos de
ellos, Daniel Cruz García y Zeferino Morales Franco, declararon en julio del mismo año que el entonces jefe de Seguridad Regional de la Policía Federal protegía las actividades del narcotráfico en el Aeropuerto de la capital del país, considerado hoy por hoy como la puerta de entrada de drogas a la Ciudad de México.

Al concluir la gestión de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, en enero de 2013 Cárdenas ocupó la dirección de Adamantium, filial de Grupo Salinas dedicada a la seguridad privada y al espionaje y ya con Enrique Peña Nieto dicha empresa recibió al menos 24 contratos
públicos por un total de 510 millones 470 mil pesos.

Se comentó que se le favoreció porque Cárdenas Palomino era cuñado de
Humberto Castillejos Cervantes, consejero jurídico de la Presidencia
de la República. Los contratos abarcaron servicios de seguridad en
infraestructuras estratégicas del país: el AICM, estaciones de
combustibles operadas por Aeropuertos y Servicios Auxiliares, así como los puertos de Manzanillo y Veracruz.

COMIENZA SU DEBACLE

Luego de la captura de García Luna, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), a cargo de Santiago Nieto Castillo, denunció ante la Fiscalía General de la República (FGR) a Cárdenas Palomino por el
delito de lavado de dinero y le fueron congeladas sus cuentas.

Nieto Castillo, precisó que con el congelamiento de las cuentas de Cárdenas Palomino, fue posible detectar empresas “simuladoras”
mediante las cuales recibía depósitos millonarios, además de que se ubicaron nueve propiedades adquiridas por él, derivado de la denuncia presentada ante la FGR.

En noviembre de 2018, casi a la par del juicio en contra de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera “El Chapo”, en una corte de Nueva York, se llevó a cabo otro proceso judicial, pero en la Corte de Distrito Norte
de Chicago, Illinois.

Ahí se procesaba al ex comandante de la Policía Federal, Iván Reyes
Arzate, arrestado por las autoridades de Estados Unidos en abril de 2017, acusado de colaborar con el Cártel de Sinaloa y los Beltrán Leyva.

Un testigo clave sería Sergio Villarreal Barragán alias “El Grande”, lugarteniente del Cártel de los hermanos Beltrán Leyva.

“El Grande” reveló que Genaro García Luna y su “compadre” Luis Cárdenas Palomino, colaboraban para el Cártel de Sinaloa y los Beltrán Leyva cuando ambos estaban en la Secretaría de Seguridad Pública Federal durante el sexenio de Felipe Calderón.

Describió los encuentros entre Luis Cárdenas, cuando era coordinador
de la División de Seguridad Regional de la SSP y García Luna con Arturo Beltrán Leyva.

Villarreal Barragán detalló que en el primer encuentro, Arturo Beltrán Leyva le pidió a Cárdenas Palomino información sobre las frecuentes incautaciones que la DEA estaba haciendo en aguas internacionales de barcos que transportaban droga del Cártel de la Federación, integrado por Ismael Zambada García, Joaquín Guzmán Loera, Ignacio Coronel Villarreal, del Cártel de Sinaloa, y los hermanos Arturo, Alfredo y Héctor Beltrán Leyva, entre otros.

Cárdenas Palomino respondió que investigaría a través de un contacto
que él tenía en la embajada de México en Colombia para saber qué estaba sucediendo.

“El Grande”, también aseguró que hubo un segundo encuentro entre Arturo Beltrán y Cárdenas Palomino, en el que él estuvo presente y que ahí,
Cárdenas Palomino le dijo a Beltrán Leyva que había un informante colombiano de la DEA trabajando con el cartel de los Beltrán Leyva” y le proporcionó el apodo e incluso una fotografía.

“El Grande” testificó que Beltrán Leyva se enojó mucho por lo que ordenó secuestrar, torturar y asesinar al informante de la DEA. Otro narcotraficante que también acusó a Cárdenas Palomino fue Édgar Valdez Villarreal, alias “La Barbie”, al asegurar que él mismo le entregó sobornos millonarios, al igual que a Genaro García Luna y a otros de sus colaboradores cercanos.

El 24 de septiembre de 2020, el Juez Décimo Segundo de Distrito de
Procesos Penales Federales de la Ciudad de México, Guillermo Francisco Urbina Tanús, giró la orden de aprehensión contra Luis Cárdenas por el delito de tortura en el caso de la secuestradora francesa, Florence Marie Louise Cassez Crépin, uno de tantos montajes de García Luna, Cárdenas Palomino y Lizeth Parra Salazar, su jefa de prensa.

Cárdenas Palomino presuntamente dirigió la detención y tortura de
Mario Vallarta Cisneros, hermano de Israel Vallarta, y Sergio Cortez Vallarta, sobrino de Mario e Israel; A Mario presuntamente lo
obligaron a firmar confesiones donde aceptaba ser integrante de la banda de secuestradores. También fueron detenidos y torturados Eduardo
y Ricardo Estrada Granados.

Esa es la acusación en México, pero en Estados Unidos es investigado junto con Ramón Eduardo Pequeño García, otro personaje cercano a
García Luna, por liderar una “Empresa Criminal Continua” (Continuing
Criminal Enterprise), el mismo delito por el que se procesó al “Chapo” Guzmán.

Empero, a diferencia de su ex jefe y ex amigo, que no acepta los cargos y se sujeta al proceso, Luis Cárdenas Palomino ofrece revelar lo que sabe del Cártel de Sinaloa, a cambio de beneficios.

Fuentes de la Fiscalía General de la República revelaron que el ex jefe de la División de Seguridad Regional de la Policía Federal inició acercamientos desde el mes de abril del mismo año, cuando fue notificado formalmente de un proceso judicial en su contra por lavado de dinero iniciado a petición de la UIF.

Sin embargo, esa frágil esperanza se derrumbó el 30 de julio pasado, cuando desde Estados Unidos le llegó a Luis la noticia de que los fiscales que llevan el caso de García Luna, lo señalaron en documentos
judiciales de ser parte de un grupo de funcionarios públicos que protegieron al Cártel de Sinaloa, junto con Pequeño García.

De acuerdo a las fuentes consultadas, ello habría motivado a Luis Cárdenas Palomino a acelerar un recurso desesperado que ya había planteado a sus abogados, negociar su permanencia en México como testigo colaborador para no terminar en una celda de alguna prisión estadounidense.

En la FGR se comenta que de conseguir ese acuerdo, el precio no sería barato por el alto nivel de Cárdenas Palomino, de tal manera que los nombres que revelaría y las pruebas tendrían que ser del primer nivel en la clase política de 2006 a 2012.

Tendría que aportar documentos originales, copias de comunicaciones
privadas, fotografías y videos para probar que el Cártel de Sinaloa pudo consolidarse en aquellos años como el cártel hegemónico del país,
con ayuda no sólo de mandos policiacos, sino militares y de gobernadores.

LA CAPTURA DE “EL POLLO”

La madrigada de este lunes, en un exclusivo fraccionamiento de
Naucalpan, Estado de México, fue detenido Cárdenas Palomino,
estrechamente vinculado a Genaro García Luna, exsecretario de
Seguridad Pública, hoy preso en Estados Unidos por sus vínculos con el
narcotráfico, por el delito de tortura en el caso Cassez.

“Este día se cumplimentó orden de aprehensión por el delito de tortura en contra de Luis ‘C’, con el apoyo de la Secretaría de Marina, la Coordinación Nacional Antisecuestro (Conase) y el Centro Nacional de Inteligencia”, destacó la Fiscalía General de la República (FGR) en un
mensaje de Twitter.

El Juez Décimo Segundo de Distrito de Procesos Penales Federales de la
Ciudad de México, Urbina Tanús, concedió a la Fiscalía General de la
República (FGR) una orden de captura en contra de Luis Cárdenas Palomino, exdirector de Seguridad Regional de la extinta Policía Federal y 12 personas más por el delito de tortura en el caso de los
hermanos Vallarta.

Las demás órdenes de aprehensión fueron emitidas en contra de Maricela García Toledo; María Soledad Tlaseca, Rafael, Mayorga Amador, Ricardo Cuatzo Lozano, Cristian Arturo Fabiola Molina, Alberto Jesús Cano
Maldonado, Fernando Valdez Aparicio, Jaime Hazael Gutiérrez Valdez,
Julio Ávila Mejía, Maclovio Bárcenas Olmos, Facundo Paul Huerta Pérez y Horacio Parra Rubio.

En diciembre de 2005, el mexicano Israel Vallarta y su novia, la francesa Florence Cassez, fueron arrestados en una finca a las afueras de la capital mexicana acusados de liderar la banda de secuestradores
de Los Zodíaco.

Horas después de la detención de ambos, las autoridades prepararon un
montaje para mostrar en vivo en televisión un operativo como si fuera
en ese momento la aprehensión.

Tras un conflicto diplomático entre Francia y México, la francesa Cassez fue liberada ocho años después, en 2013, por violación de sus derechos, pero Vallarta no corrió la misma suerte y sigue encerrado, sin juicio, durante más de 15 años.

Hoy, a 34 años de perpetrado su primer delito, presunta complicidad en
un triple homicidio, ni sólo deberá de responder por dicho ilícito, sino por el de tortura, en el caso de Florence Cassez, sino por muchos más cometidos como alto funcionario policíaco, en contubernio con su jefe, amigo y compadre, Genaro García Luna, procesado ya en los EU, y sobre quien pesa una posible condena de cadena perpetua, como la impuesta a su principal protegido, Joaquín Archibaldo “El Chapo” Guzmán Loera.

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