InicioReportajes EspecialesNarcotráficoDE CAPO SANGUINARIO A REO EJEMPLAR (2/2 PARTES)

DE CAPO SANGUINARIO A REO EJEMPLAR (2/2 PARTES)

*Miguel Ángel Caro Quintero, tomó cursos diversos para rehabilitarse. Nunca operó al lado de su hermano Rafael, el llamado narco de narcos.

 

Redacción/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México

 

Ciudad de México.- Miguel Ángel Caro Quintero fue confinado en el penal de máxima seguridad del Altiplano, en Toluca, Estado de México, donde permaneció varios años, tiempo en el que por medio de sus abogados interpuso toda clase de recursos para evitar su entrega a los Estados Unidos.

Agotadas sus estrategias legales, fue trasladado al Cefereso 3 de Matamoros, Tamaulipas, de donde finalmente el 25 de febrero de 2009 fue extraditado a los Estados Unidos. Había permanecido siete años y tres meses en cárceles mexicanas.

Al llegar a los Estados Unidos, fue sometido a proceso en una Corte Federal en Denver, Colorado y sentenciado a 17 años de prisión bajo los cargos de crimen organizado y conspiración para traficar marihuana y cocaína.

Dada su peligrosidad, fue enviado a la prisión Supermax, una de las de más alta seguridad a que han sido enviados los principales capos mexicanos detenidos.

Llegaría al mismo cautiverio al que años después también sería enviado “El Chapo” Guzmán, pero prácticamente para ser sepultado en vida, ya que fue

condenado a cadena perpetua.

La condena de Miguel Ángel hubiera sido mucho mayor, pero como se declaró culpable de los cargos y colaboró con las autoridades norteamericanas, aportando datos de su organización e incluso de varias pistas clandestinas localizadas en los Estados Unidos, su pena le fue reducida considerablemente.

Desde su llegada a la prisión de máxima seguridad, la actitud de Miguel Ángel cambió totalmente y se comportó como todo un preso ejemplar. Pasó de ser un criminal violento y sanguinario, a un preso bien portado y un estudiante sobresaliente.

Tomó más de 25 cursos durante su estancia carcelaria y su interés por el narcotráfico se trocó en pasión por la poesía, la astronomía, la literatura clásica, la escritura creativa, horticultura, manejo del temperamento, apoyo paternal, inglés básico e  inclusive periodismo.

Por su destacado comportamiento y los programas en prisión que supo aprovechar, Miguel Ángel logró que su condena se le redujera todavía más, se lo redujeron otros 119 días, es decir siete días por cada uno de los 17 años que mostró buena conducta en prisión.

Poco antes de su liberación, sus abogados entregaron tres cartas a la Corte norteamericana en las que solicitaban que lo dejaran libre de manera anticipada para poder ir a cuidar a su madre que estaba enferma.

En un escrito con fecha del 9 de marzo de 2019, el capo venido a poeta, aseguró que sería la única persona que podría ver por ella, su madre.

“El solicitante implora a la corte que tome en consideración que él será el único cuidador de su anciana madre, de 87 años, que está en silla de ruedas y presenta enfermedades crónicas relacionadas con la vejez”.

Luego de cumplir con su sentencia, fue deportado a nuestro país en julio de 2019 Justo en ese momento no había ningún cargo en su contra por lo que quedó en libertad absoluta, totalmente compurgado.

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