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DE MULTIHOMICIDA A CRISTIANO

*El sanguinario asaltante y multihomicida Alfredo Ríos Galeana fue rebautizado como Arturo Montoya

Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México
(Sexta y última parte)

Ciudad de México.- En el Lago de Guadalupe, en Cuautitlán Izcalli, el sanguinario asaltante y multihomicida Alfredo Ríos Galeana había sido convertido al cristianismo y rebautizado como Arturo Montoya.

Y volvió a cantar, pero ya no al amor terrenal, ni a las pasiones y menos a las mujeres ingratas, sino a Jesucristo. Ya no delinquió y se resignó a vivir de lo que le dejaban dos autobuses. Se hizo predicador, exaltaba la fidelidad matrimonial, forjó congregaciones de cristianos y era capaz de todo con tal de llevar la palabra del Señor a donde fuera.

Pero “El Feyo” sabía que seguía siendo buscado por la policía y pese a que ya profesaba una religión que lo obligaba a enfrentar su pasado criminal y a no mentir, optó por eludir su responsabilidad y huyó a los Estados Unidos.

En principio su estadía fue como ilegal, pero en 2002 logró obtener su documentación, falsa, desde luego, y obtuvo su licencia de conducir. Ya era todo un respetable empresario, dueño de una pequeña compañía de higiene y limpieza.

En junio de 2005, al término del plazo de su licencia para manejar, acudió a renovarla y al titubear para estampar sus huellas dactilares fue detectado por uno de los agentes norteamericanos quien habló a la policía de Los Ángeles. Se cotejaron las huellas con el gobierno de México y quedó al descubierto la verdadera identidad del “Feyo”.

Las autoridades federales de Estados Unidos, lo deportaron por la garita internacional de San Ysidro. El “Enemigo Público Número Uno” estaba de vuelta en una cárcel mexicana.

Luis, el mayor de los hijos de Arturo Montoya, al enterarse de la detención de su padre, dijo: “El hombre que la justicia persigue ya no existe, murió hace muchos años”.

A mediados de 2009, el juez 29 Penal del Reclusorio Preventivo Sur, de donde escapó la última vez, lo condenó a 25 años, nueve meses y dos días en prisión, por homicidio calificado contra agentes de la autoridad. Sus otros delitos ya habían prescrito. Fue llevado a una de las celdas del penal de máxima seguridad El Altiplano, en el Estado de México.

Irónicamente, a diferencia de Joaquín, “El Chapo” Guzmán Loera, quien fue recapturado por querer que hicieran su película autobiográfica, Alfredo Ríos Galeana, sin pedir y sin financiar nada, si llegó a la pantalla grande, al filmarse varias cintas sobre su vida, una de ellas titulada “Mexican Gangster”, en la que el actor Tenoch Huerta le dio vida al “Toro”, al “Feyo”, al “Charro Misterioso”, al “Enemigo Público Número Uno”, pero ya no al Pastor Evangélico.

Sin que se supiera, años después fue cambiado al penal de mediana seguridad en Oaxaca, donde purgaría el resto de su condena, pero la muerte lo impidió.

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