DESAFÍO

RAFAEL LORET DE MOLA / LA OPINIÓN DE MÉXICO

*Fantasmas en Palacio

*Puente de Coronavirus

Los fantasmas que recorrieron el Palacio Nacional el pasado día de muertos, de la mano de Coco el invento de Disney que elevó a la calidad de pachanga el rito panteonero de los mexicanos, decidieron quedarse unos días más, hasta hoy cuando menos porque pueden nutrirse de las exquisitas sustancias y beneficios que dejan las empresas que son como ellos, sombras y humos, y en la misma abundancia fruto de la peor corrupción, la que se esconce para manipular a los ingenuos, a los aduladores y a los pobres cooptados por su miseria y generosos al entregar su voluntad política por unos mendrugos. Ya Andrés Manuel está próximo a alcanzarlos y no abandonará a su “pensión”.

El luchador por el cambio, el farsante Vicente Fox, reviró de sus arengas contra el PRI, rebosante de ladrones sin indagatorias ni molestias de ninguna clase –salvo cuando se mantuvo unas horas en el aeropuerto al heredero Jorge Hank Rhon por transportar animales exóticos, al más puro estilo de Al Capone y de los narcos con territorialidad hasta en las oficinas del Palacio-, apenas se sentó en la célebre silla en donde se sentó Pancho Villa honrándola; luego vendrían una secuela de sinvergüenzas, salvo honrosas y escasas excepciones –Madero, Cárdenas, López Mateos-, con más ambiciones que espíritu de servicio aunque también tuvieron sus pecadillos: Don Lázaro aseguró su porvenir –largo- gracias a la concesión de gasolineras que sigue explotando su familia, y Don Adolfo tiene una historia truculenta en la carrera espacial gracias a su afinidad con Ike Eisenhower –este es un relato imperdible que pronto les contaré-.

Por lo demás, los ladrones han hecho de las suyas en el recinto del poder Ejecutivo, desde los Pinos o, como ahora, en el palacio virreinal que también fue residencia de Juárez con diferencias abismales. Basta visitar el recinto de Don Benito, bastante austero, y observar las imágenes del departamento de los López-Gutiérrez para darse cuenta de las distancias entre uno y otro y no solo por las décadas que los separan. Por ello su espíritu, el de Juárez, no dejar por los corrillos cercanos al despacho presidencial que él tanto sublimó y sigue enfrentando los injustos debates de los arcaicos detenidos en el tratado MacLane-Ocampo que jamás se firmó por una estrategia soterrada entre Lincoln y el Benemérito.

Pues bien, el supuesto y falso abandero de la contra-corrupción, Andrés Manuel, ha sido puesto en la mira por el Sistema de Administración Tributaria (SAT) que, acaso en un descontrol, señaló una derrama millonaria a favor del mismo y su consorte, la primera dama de los diez títulos, a través de empresas fantasmas; y, para colmo, uno de los hombres de mayor confianza del mandatario, Alejandro Esquer, fue descubierto por utilizar tras compañías inexistentes para desviar fondos en 2018, el año de aquella campaña frenética que se convirtió en un tsunami de 30 millones de votos.

El engaño no tiene parangón. Y Andrés Manuel con su sonrisa de niño travieso y su “cabecita de algodón” sigue los mismos pasos de sus predecesores en materia de alta corrupción, tan descarada que ni el SAT pudo ocultarla acaso rebasando al director de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto Castillo.

Pero, eso sí, López Obrador espera para felicitar a Joe Biden aferrado al populismo indecente del miserable Trump. Tal para cual.

LA ANÉCDOTA

Termina hoy otro de los “puentes” de la pandemia sin muchos resultados económicos y cuando la crisis aprieta en las semanas previas a la Navidad. Precisamente, la reducción

de los aguinaldos han hecho muy popular a la progenitora del mandatario federal en funciones; pero éste ya tiene los oídos bien cerrados, acaso de cerilla, porque no sabemos si corre el agua por el departamento de Palacio.

Y así, poblaciones como Chignahuapan, sede de las esferas navideñas, se quedó aguardando la oleada de turistas que temen ser contagiados aun en regiones menos afectadas que la Ciudad de México en donde el semáforo sanitario es tan propenso a sufrir colapsos políticos como las empresas fantasmas al servicio de los López; seguro el otro, Gatell, se debe llevar lo suyo por ocultar la realidad.

Se nos viene encima un diciembre muy oscuro.

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