DESAFÍO

RAFAEL LORET DE MOLA / LA OPINIÓN DE MÉXICO

*La Navidad de AMLO

*BANXICO: la Quiebra

Solo falta que Andrés Manuel exhiba un nacimiento en el Palacio Nacional rompiendo esquemas sobre el estado laico. Y no es que esté mal la tradición mexicana encantadora sino la ambigüedad frecuente del presidente quien tantas veces despreció, de palabra y hecho, a la Iglesia y sus símbolos mientras ahora saca a relucir la imagen del Sagrado Corazón de Jesús como una suerte de blindaje a su persona en la cúspide de la manipulación masiva. El mundo de la política siempre ha estado rebosante de hipocresías… ¡pero no de este tamaño!

No sabemos si AMLO decidirá pasar las fiestas en Palacio, encerrado como buena parte de los mexicanos, o irá a su peregrinación vacacional anual a “La Chingada” el ranchito que heredó a sus hijos para evadir su propiedad en su declaración de bienes al amparo de no sé cuántas estampitas más y de una errónea y falaz interpretación de las leyes siempre favorables para los ejercitantes del poder cuya apuesta principal no es solo mantenerse en sus cargos sino aspirar a rebasar el sexenio con la complacencia demagógica y el azadón de palo de la sumisión colectiva que, en este caso, raya en la deplorable adulación por el solo hecho de creer, o seguir creyendo, en la supuesta alternativa de la 4T que se cae en añicos.

Llegamos casi al final de este 2020 deplorable, arrastrando la maldita pandemia asesina –el cálculo sobre decesos, multiplicando por 3.8 a los oficiales, ronda los 400 mil y todo aquel consciente sabe que no es por causa de la universalidad de la misma sino de su pésima administración en nuestro lacerado país-, con la economía ante la peor crisis del México posrevolucionario habiendo dispuesto, en solo dos años de mandato lópezobradorista, de todos los recursos para contingencias y el ahorro para estabilizar la economía que al inicio del régimen en curso alcanzaba los 297 mil millones de pesos. Todo se esfumó al igual que aumentó la deuda externa en más de un billón y medio de pesos aunque intenten negarlo el mandatario y sus secuaces, sobre todo el taimado Arturo Herrera Gutiérrez, secretario de Hacienda por rebote.

Si hace un recuento sereno de su destazado gabinete, podría el tabasqueño encontrar el núcleo de la cuestión: se rodeó de ex priistas –a los que dice aborrecer- y recomendados por sus ligas con empresarios poderosos; por ello, hablar de un gobierno para y de los pobres es una de las grandes falacias emitidas por el que lleva la corona de este México atenaceado aunque digamos ser una República.

Con pleno autoritarismo y escasa oposición –salvo la de las organizaciones civiles y los periodistas críticos quienes insisten en que, al final, veremos a cuantos los descalificaron moviendo el rabo-, llegamos, poco a poco, al que se piensa será un año complejo y fatal. Ya lo anunció Herrera como el peor ciclo desde 1932 y ello nos lleva a los tiempos del endurecimiento financiero de Wall Street tras la recesión agobiante de 1929. Hasta este punto brutal hemos llegado sin alternativas viables por ausencia de imaginación… además, claro, de las traiciones ideológicas.

La elocuencia diaria de Andrés no sirve para paliar los dramas.

La Anécdota

¡Dejen a los economistas hacer su trabajo! Nada es peor que un político ignorante en la materia para proponer una iniciativa para asestarle al Banco de México (Banxico) un golpe bajo contra su autonomía al señalarlo para comprar los dólares que encuentre en el mercado. Es obvio que la mayor parte de éstos son frutos del dinero sucio, del lavado y la extorsión además de las evasiones fiscales de empresarios intocables que encabeza el mafioso Ricardo Salinas Pliego, el hombre que prefiere matar a sus empleados antes de que la pandemia se los acabe sin defensa alguna para ellos.

Este gobierno será recordado, cuando ya recorrió más de un tercio del mandato, como el de la colusión con los grandes capitales y el de la mentira para quienes creen, a ciegas y sin la menor sensibilidad, en el mismo.

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