DESAFÍO

RAFAEL LORET DE MOLA / LA OPINIÓN DE MÉXICO *Moda: Estruendos *Alcaldesa Disney El estruendo llenó el ámbito del célebre Capitolio de Washington. Y el ciudadano multimillonario, magnate le dicen, Donald Trump se quedó suspirando por un intento golpista luego de escenas perturbadoras que parecen espejos de cuanto podemos esperar en el futuro inmediato. El nuevo presidente de USA, Joe Biden, no pudo ocultar bajo una sonrisa helada su gesto de temor ante las amenazas vertidas contra él y su vicepresidenta, Kamala Harris, sobre quien tienen esperanzas las minorías afroamericanas, latinas y todas las demás listas a sacudirse los yugos opresores de la antigua administración. Al fin. Siempre llega un momento en el cual es preciso reflexionar sobre las intenciones políticas bajo las pieles de oveja que disfrazan a los candidatos y de las cuales se despojan cuando comienza el festín del poder. Le ocurrirá a Biden cuya verdadera dimensión la dará luego de los primeros cien días de su gestión cuando habremos de valorar su valor, integridad y disciplina. Bien decía un ex gobernador yucateco de quien me honra llevar su sangre: –Se puede gobernar de todas maneras menos con miedo. ¡Cuánta razón tenía! Fue una de esas sentencias que nos abrazan de por vida para explicarnos el devenir de nuestras propias conciencias. Ojalá, por ejemplo, la atesoraran nuestros mandantes, tan temerosos ante los dueños de los capitales y de quienes los multiplican por los veneros del narcotráfico. Ya ven ustedes a Andrés Manuel: entregó su gabinete a los millonarios –con representantes suyos en los ministerios de alta envergadura-, y mantuvo un insulso discurso contra la corrupción para pretender tapar con un dedo el agujerito de la presa de la inmoralidad como lo hizo el pequeño Hans Brinker o más bien su leyenda, cuando salvó a Holanda de una catástrofe; estamos hablando de hechos parecidos pero con destinos distintos: el niño salvó, el presidente se apresta a inundar. Si a Trump se le somete a un juicio, ya no para destituirlo sino para inhabilitarlo para el futuro –debería considerarse la posibilidad de encarcelarlo o enjaularlo en la zona de los gorilas del zoológico neoyorkino-, ¿por qué en México se le tiene tanto miedo a la posibilidad de someter a proceso a los ex presidentes, una de las promesas de AMLO que quedaron flotando sobre las miasmas de la fallida 4T. Ya es tiempo de abrir los ojos porque nadie ha sido más prianista que el propio López Obrador y no quienes exigimos que proceda contra sus predecesores, una y otra vez, mientras él busca en su maleta de pretextos uno más para salir de su podrida ratonera. Debemos empezar a puntualizar las calumnias y vertidas desde el atril de las mañaneras aburridísimas –solo al mandante le gusta escucharse a sí mismo bajo el techo de Palacio en donde reúne a sus esbirros y mercenarios-, para que no nos vayamos a creer los cuentos de una popularidad reñida con la lógica elemental como sucedió con su amigo Trump, quien le envió mensajes finales bastante cursis, quien se desplomó tras el asalto al Capitolio. ¿O vamos a esperar que llegue junio y pretenda alzarse sobre el INE y el Tribunal Electoral Federal que le conminó a guardar prudencia en su verborrea matutina para no contaminar los procesos electorales? El titular del Ejecutivo, embravecido, respondió solamente que no era así y dejó pasar el señalamiento como un burdo autócrata sin contrapesos. Vamos a la par con USA y ésta es la peor noticia que podemos recoger en el día después de la asunción de Biden. La Anécdota Claudia Rivera Barranco es la alcaldesa de Puebla, una de las peores calificadas en la lista nacional de ediles y con el 91 por ciento de la población en su contra. No es cualquier cosa; vamos ni el gobernador de la entidad, Miguel Barbosa –con la carga nuevamente de la sospecha por el expediente del asesinato de los caciques Moreno Valle-, de la misma filiación partidista –la de Morena-, la soporta. La señora iracunda cree que sus personales aficiones y gustos deben privar sobre el derecho de los demás, aun de las minorías. Y en vez de ocuparse en los graves problemas que confronta, desde la pandemia maldita, la crisis económica y la creciente violencia en el municipio a su cargo, convoca a su cabildo para prohibir las corridas de toros. Esto es: opta por condenar la muerte de los cornúpetas, sin ningún conocimiento de causa, mientras corre la sangre humana por las calles poblanas. ¡Así nos están gobernando!
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