DESAFÍO

Rafael Loret de Mola/La Opinión de México

  • Mentiras de AMLO
  • Triste Margarita

No son poco frecuentes; al contrario, como habla todos los días –su locuacidad ha superado, con creces, a las de Echeverría y Fox-, cometa más derrapes que ninguno incluso comparando con su ominoso predecesor inmediato, Enrique Peña Nieto que le ganó en 2012 repartiendo despensas de Soriana y monederos Monex. Y fueron pocos, muy pocos, quienes decidieron boicotear a tales firmas. Yo lo hice aunque tuviera que caminar algo más para toparme con otros establecimientos similares pero con centrales en USA; de cualquier manera fatal.

La primera mentira flagrante de Andrés fue que sometería a una encuesta la posibilidad de procesar a los ex presidentes; luego aminoró la carga aduciendo que esperaría que el Congreso reformara lo necesario para vincular las consultas a los espectros jurídicos; y cuando se hizo alegó que él no buscaba venganza y que incluso los narcotraficantes eran parte del pueblo; quizá por ello no se les persigue tanto como a los periodistas y ahora a la célebre Boa que, ante sus ojos, va creciendo, más y más, aunque los periódicos acobardados no digan nada al respecto y se inventen cartas anónimas que llegan a Los Pinos como si se tratara del departamento de Mr. Bean –el histrión de los ingenuos de alta graduación-, con él sellando los sobres para luego depositarlos en su misma puerta.

Hay un video muy divertido al respecto, no como el que pinta la inmundicia del caso terrible de la niñita Paulette Gebara Farah en 2010 pero ahora de moda otra vez por la serie de Netflix que cuenta la desvergüenza del peñismo con el “babas”, Alberto Bazbaz Sacal, quien luego sería director del CISEN y antes de la problemática Unidad de Inteligencia Financiera sin que pudiera resolver jamás, como procurados del Estado de México, las interrogantes sobre el cuerpecito sembrado al pie de la cama donde dormía la víctima. Una bajeza que debería servir, si fuera la única también, para procesar a los involucrados comenzando con el entonces gobernador Peña. ¡Lo que nos hubiéramos ahorrado si viviéramos en un estado de Derecho y no de complicidades!

Sólo con motivo de la pandemia maldita, López Obrador ha mentido reiteradamente:

1.- Si el subsecretario López-Gatell, el del muñequito, dice que desde finales de enero comenzaron a tomarse medidas para contener el virus Covid-19, ¿tiene explicación que en febrero AMLO nos dijera que nos abrazáramos y no dejáramos de salir?

2.- Luego restó importancia a la enfermedad mientras los números decían otra cosa: “No es tan grave”, repitió.

3.- Cuando las cuotas de contagiados y muertos subieron aseguró que ya se había logrado “aplanar la curva”, a principios de abril, cuando aún no ha ocurrido tal cosa. Fue entonces cuando el arrastrado López Gatell dijo solemne: “el presidente es un factor moral y no de contagio” lo que provocó que el aludido sacara el pecho y ampliara la sonrisa.

4.- Recientemente argumentó que la pandemia ya iba para abajo, luego de sus giras por el sureste y luego por Veracruz y Tlaxcala, cuando nuestro país se colocaba a la cabeza de las regiones con más fallecimientos al día… por encima de los Estados Unidos –no hablo de los casos acumulados-.

Y las mentiras parecen constituir una especie de genocidio viral por cuanto salpica la boca del mandatario.

La Anécdota

Triste ha sido el destino de las Margarita que han sido primeras damas. La del rufián Calderón, en su pretensión chantajista de ser candidata otra vez a la Presidencia, pretende tener un partido político a sus plantas, como Elba Esther, la mujer de las tinieblas, y en esas anda jalando al burro… de su consorte.

Y otra Margarita (Maza de Juárez) fue olvidada ignominiosamente por Andrés cuando confundió a la mujer del dictador Porfirio Díaz, Carmelita Ortiz Rubio, con la esposa del Benemérito. Digo, igual que Peña.

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