DESAFÍO

RAFAEL LORET DE MOLA/LA OPINIÓN DE MÉXICO *Hacia el Averno *De Yuneslandia No entienden. Los políticos de la nueva era van sin ideologías por los pasillos del poder. Ya no es dable hablar de derechas –aun cuando abundan los conservadores- ni de izquierdas en el amplio abanico desde los radicales hasta quienes se dicen responsables por tímidos. Lo importante es la conquista del poder y la distribución de las canonjías en una falsa interrelación con adversarios y acompañantes. La partidocracia manda y tal nos lleva hacia el cauce del fariseísmo de Estado. He comentado, algunas veces, el planteamiento de Andrés Manuel en 1999, cuando aún dirigía al PRD y no encontraba cómo soltar las riendas a un sucesor con consenso, sobre la candidatura del corrupto empresario Gastón Alegre, protector de las fortunas de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas, cuando tales ex mandatarios eran señalados como reyes del averno político y, por ende, repulsivos para el estratega e icono de la izquierda. Respondió así, en mi casa, ante un selecto grupo de colegas: –Primero debemos posicionarnos, avanzar con votos; después limpiaremos la casa. Pero nunca hicieron lo segundo y la recoja de basura continuó hasta volverse una montaña de confusiones con el arribo de Manuel Bartlett a las filas del PT el gran aliado de la MORENA de López Obrador, en dónde éste decide todo y los demás se adaptan o son llamados traidores. Luego se incorporaron Esteban Moctezuma Barragán, zedillista de cepa, Alfonso Durazo Montaño, rabiosamente priista y secretario que fue de Luis Donaldo Colosio, Gabriela Cuevas, ex panista de cepa, y Alfonso Romo Garza, el cómplice mayor de los Fox. En esta dicotomía fatal se ha llevado, por desgracia, un tonel de decepciones aun cuando sus incondicionales no aceptan discutir sobre el tema y acuden al trillado concepto del “pasado” como si con ello pudieran perdonarse las afrentas consumadas contra la sociedad por parte de quienes hoy cobija: además del citado, Pablo Salazar Mendguchía, los Monreal, los Bejarano –contando a su mujer Dolores Padierna-, y los pandilleros Martí Bartres e incluso Gerardo Fernández Noroña ya lanzado por la vía independiente porque bien sabe que Andrés no le abrirá jamás el paso, ni a él ni a ninguno otro. Y Fernández Noroña no habla mal de López Obrador sino al contrario, pero lo conoce demasiado como para pensar que podría tener opciones de candidatura… hasta el fin del liderazgo vitalicio. Ya ni los Papas. El virus de la amnesia conveniente se desarrolla de tal modo que el PAN está hondamente contaminado por lo mismo. Apostó hace tres años por un gobernador de Veracruz, una entidad profundamente lastimada por la violencia, la represión y la ingente corrupción, con un personaje del averno, Miguel Ángel Yunes, predador por donde se le quiera ver, en una amalgama que pinta de cuerpo entero los cerrados caminos del panismo: la ambición por el poder, sólo por éste, a despecho de la menor congruencia moral y política. Por eso ahora las alcaldesas y candidatas o presuntas riñen con los misóginos gobernadores de su misma filiación. Chihuahua y Aguascalientes, como muestra.        La Anécdota El tipejo Yunes, quien fue entenado de “la maestra” Elba Esther Gordillo –a quien le alcanzó su alianza soterrada con AMLO para dejar la prisión y el hospital del Chopo a donde fue llevada sustraída de un consorcio de lujo-, durante muchos años hasta que la vio perdida, usufructuario de cargos por ella gestionados para él, entre ellos la dirección del ISSSTE gestión que le permitió jugar a los pastelazos con Calderón en plena degradación de la política, y después la subdirección de Seguridad Pública, lapso en el cual manoseó, modificó la escena y taponeó las líneas de investigación sobre el “accidente” de su jefe Ramón Martín Huerta –obviamente un crimen jamás investigado a suficiencia-, para terminar renunciando al PRI y acomodándose en el PAN por recomendación de la propia señora Gordillo. Un caso antológico de la mayor corrupción. No es todo. El señor Yunes, un elemento repulsivo por su historia de complicidades ilimitadas, dominó la escena veracruzana durante el triste sexenio de Patricio Chirinos Calero, el salinista que fue arrojado de la carrera presidencial para ser ungido, contra su voluntad, gobernador de Veracruz; fue tal la decepción de éste que se dejó mangonear por Yunes quien no solo lo corrompió sino le condujo al alcoholismo más atroz para perderlo y gobernar él, Yunes, a la sacrificada entidad.  Y llegaría a ser el mandatario, en 2016 –y hasta 2018-, con sus hijos como escuderos y alcaldes del puerto de Veracruz y Boca del Río. Nadie lo ha investigado, ni su sucesor, el morenista decepcionante Cuitláhuac García, por una entente cordial de lo más sucio.
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