DESAFÍO

RAFAEL LORET DE MOLA/ La Opinión de México 

*Residuos de Alianzas

*Gobiernos Tramposos

Ni uno solo de los gobernadores “aliancistas”, fundidos partidos antagónicos por el mero propósito de ganar el poder por el poder mismo para luego hacer deslindes atroces y siempre perjudiciales para la ciudadanía, ha salido felizmente de sus encargos.

Ya no es tan sencillo engañar al gran auditorio nacional, menos cuando los funcionarios de alta graduación –y los millonarios más-, pretenden “comprar” sus nominaciones convirtiendo en cómplice al presidente de una nación devastada por él y por su antecesor –siguiendo las huellas de sus deplorables predecesores-, y puesta en pie por su repulsa al sistema materializada por el alza injustificada de los precios de las gasolinas y su consecuencia intermitente y burda: la lucha contra el huachicoleo. Ni siquiera la solicitud de unidad, por los desatinos del energúmeno Trump el ex mandatario de USA que ya instaló una oficina como tal para seguir contando con sus propias candilejas, aterrizó felizmente porque la opinión pública fue la que reaccionó con virilidad mientras el peñismo deshojaba, vergonzosamente, la margarita. Porque, claro, fue el “pato” Donald quien envió primero el mensaje para evitar la reunión “bilateral” si no había disposición, por parte del gobierno de México, de sufragar el muro de la ignominia contra el criterio universal salvo el de dos mandatarios: el de Israel, Benjamín Netanyahu, y el réprobo ex Mariano Rajoy, de España, hoy simple recaudador de impuestos. Y en esas se mantuvo hasta el final Trump mientras López Obrador prefería desmañanarse evadiendo tomar una postura firme contra el gritón alevoso de la Casa Blanca; y luego sería su “hombre maravilloso”. Por vergüenzas no paramos.

El rencor inunda al mundo islámico también por cuanto a las famosas ya “decisiones ejecutivas” de la Casa Blanca. Este sujeto, Trump, sin duda, arrebató el campeonato de improcedencias y torpezas, en un espacio de tiempo menor, a Enrique Peña de quien creímos no habría nadie jamás de superar su récord; y, desde luego, ni siquiera adelantó su salida como demandaba el noventa por cierto de los mexicanos. Luego nos Caería encima la catapulta de AMLO y su séquito tuerto, más bien ciego, de aduladores afanosos y muy tontos.

En fin. Volvamos a los ex mandatarios “aliancistas”, uno peor que el otro. Uno de los primeros, Pablo Salazar Mendiguchía, de Chiapas, fue encarcelado ya por evidente peculado criminal –decenas de niños en Comitán fueron abandonados hasta sus muertes-, y excarcelado por presiones de ¡Pedro Joaquín Coldwell!, entonces presidente del PRI nacional y después secretario de Energía además de medio hermano de Carlos Joaquín González, actual mandatario de Quintana Roo, ¡aliancista!. Nunca hay “crimen” solitario.

Lo anterior nos revela, más bien pone al descubierto, a los operadores políticos del priismo quienes, sin duda, buscan las alianzas para negociar complicidades y evitar persecuciones contra sus “leales”. Por ello no hay querella contra algunos de los afortunados por las fusiones partidistas extremas, del agua y el aceite suele decirse, y se pone la atención contra elementos del PRI y el PAN con coerciones para depurar, dicen, sus cuadros: serán once, en 2021, aliancistas con el PRD como cabús.

Para quienes deseen tener sus nombres de los ex gobernadores rehenes con gusto proporcionamos la lista:

Los priistas Mario Villanueva Madrid, encarcelado; Andrés Granier Melo, encarcelado; Rodrigo de la Cruz Medina, excarcelado alterando el proceso penal; Roberto Borge Angulo, ligado al cacicazgo de los Joaquín todavía intocables; Javier Duarte de Ochoa, el peor de todos los veracruzanos; Tomás Yarrington Ruvalcaba y Eugenio Hernández Flores, los dos últimos en la acerada Tamaulipas, César Duarte Jáquez, la obsesión de Javier Corral, a buen recaudo en Florida.

Los panistas son Guillermo Padrés Elías, confinado; y Luis Armando Reynoso Femat, protegido pese a denuncias severas y una sentencia ya emitida. También deberían anotarse a otros, de la misma filiación, como el execrable veracruzano Miguel Ángel Yunes y el tamaulipeco Francisco García Cabeza de Vaca, quienes ya están en la línea de los narcogobiernos. Pura basura. Y faltan varios más de los actuales verdaderamente miserables.

La Anécdota

De los aliancistas ni uno se salva. Lo de Salazar fue tremendo y lo sigue siendo bajo la tremenda impunidad que se le otorga por miedo considerando su capacidad levantisca con las hordas de evangelistas sin nacionalismo alguno y propensos a cualquier indicativo de supuesta “guerra santa”, una teoría que avanza peligrosamente sobre la geografía nacional. De este punto al terrorismo solamente hay un paso que Salazar, desde luego, está dispuesto a dar a costa de denigran a quien se le ponga delante con el consentimien de Andrés Manuel y sus informadores incondicionales. Ustedes saben a quiénes me refiero.

Luego tenemos que ocuparnos del “capo” mentiroso, Mario López Valdez, quien fue capaz de proteger y mantener a salvo a la “Confederación de Sinaloa” poniendo bajo su tutela al verdadero líder de la misma, no el extraditado Joaquín “El Chapo” Guzmán sino Ismael “El Mayo” Zambada García, entronizado unas semanas antes de su entrevista con Julio Scherer García –fallecido en enero de 2015- en abril de 2010. Coincidieron por tanto, la nueva jerarquía de Ismael, la asunción de MALOVA y los servicios periodísticos de Proceso. Bastante interesante, sin duda.

Lo de Gabino Cué Monteagudo se explica por sí al posibilitar, con su descalificación, la entronización del junior Alejandrito Murat Hinojosa al gobierno de Oaxaca. Un desastre como antecedente del caos por venir. Cué fue un cínico rapaz, sin pudor para alentar a grupúsculos destructores y luego lavarse las manos para terminar reprimiendo maestros a quienes groseramente infiltró en la cúspide de la impudicia política. Está muerto para la sociedad aunque disfrutará lo ganado gracias a una nueva alianza-tapadera con su execrable sucesor.

Y los que faltan, entre ellos los misóginos Javier Corral, de Chihuahua, y Martín Orozco, de Aguascalientes; sendos miembros de Acción Nacional que combaten a su propio partido por los rencores y envidias a la vista del éxito de sus correligionarias alcaldesas. Y son capaces incluso de alimentar a sus opositores morenistas bajo mil falacias.

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