DESAFÍO

Rafael Loret de Mola / La Opinión de México

*Expediente Abierto

*Tabasqueños Felices

Como pendón de su campaña para ganar la jefatura del entonces Distrito Federal, Andrés Manuel publicó un libro muy bien documentado al que tituló “Fobaproa: Expediente Abierto” –Grijalbo, marzo de 2000-. En su obra cuenta el desarrollo de lo que considera el “mayor fraude en la historia de México” y señala como responsables a los gobiernos de Salinas y Zedillo quienes optaron por rescatar a los bancos cuando estos se fueron a la quiebra luego de prestarse millonadas entre ellos y aprovechar la derrama proveniente de los ahorros de los trabajadores, sobre todo burócratas y hasta empresarios de medio pelo como los señores Fox.

Entre éstos, Vicente, el futuro presidente –lo sería en diciembre de ese año-, alegó burlón: “¿Por qué el PRD –que entonces arropaba a AMLO-, desnuda, le baja los calzones a cientos de empresarios y los exhibe al pueblo de México?”. Por supuesto la burda interrogante fue la bandera del PAN entonces y, aunque parezca inexplicable, sirvió para impulsar la llegada del personaje a la presidencia.

En el mismo texto, López Obrador señala a su ex colaborador, Alfonso Romo Garza, entre los grandes beneficiarios: “Un pequeño empresario nos platicó de la residencia con campo de golf de Alfonso Romo, quien compró Aseguradora Asemex en 120 millones de dólares una vez que el gobierno la había limpiado y aceptado pérdidas por 510 millones de dólares”.

Un párrafo después –página 33-, el autor revela que “Pedro Aspe, ex secretario de Hacienda –lo fue con Salinas- trabaja en la actualidad -2000- como asesor de Alfonso Romo”, en aquel entonces muy cercano a Vicente Fox y uno de sus cercanos asesores; precisamente fue servido y sirvió a dos de los grandes antagonistas de AMLO: el gnomo de Dublín y el señor de las botas de charol.

¿Cómo pudo entonces designar a Romo, nada menos, como jefe de la oficina de la Presidencia y a su renuncia convertirlo en enlace con los empresarios optando por desaparecer el cargo para honrar al “indispensable” e intocable multimillonario de Monterrey? Es demencial, por decir lo menos y parece un paralelismo con la protección que brinda al miserable Bartlett, el verdadero redactor de la flamante Ley de la Industria Eléctrica que nos hunde en el pasado del combustóleo y declina la energía sustentable como la eólica.
No para aquí la cosa: en 2020 debieron pagarse 43 mil mdp por los remanentes del Fobaproa cuya deuda escala, en este momento, 1.8 BILLONES DE PESOS, esto es el 10 por ciento del PIB que rige la economía nacional. Y nada ha hecho el mandatario populista para detener el alud salvo proponer una reforma que elevará los precios de la energía y las gasolinas en un paso muy ad hoc con los neoliberales del pasado reciente. La farsa no pude ser mayor.

Ya es hora de que comience el juicio de la historia contra AMLO quien recorre, bajo el caos, su TERCER AÑO de gestión.

La Anécdota

Andrés es amigo y perdonó a los tres actuales dueños de Tabasco, su entidad natal:

1.- David Gustavo Gutiérrez Ruiz, quien fuera gobernador de Quintana Roo hasta que Echeverría, por sus pistolas, elevó al antiguo territorio a la condición de estad soberano. Multimillonario, sufrió dos secuestros y disfruta de su condición de intocable a sus 81 años.

2.- Ignacio Cobo González, oriundo de Chihuahua, ex basquetbolista y el principal socio de Carlos Slim en la entidad. El propio AMLO me sugirió un día: “es mejor no meterse con él; tómalo como una recomendación”, misma que, por supuesto, deseché.

3.- Carlos Cabal Peniche, fundador de Banca Cremi a la que quebró y perseguido por la justicia y encarcelado por fraude y lavado de dinero, resurgió de sus cenizas, fundó una empresa para importar frutas de Sudamérica y es considerado “el banquero de López Obrador”.
Reza el refranero: “quien es buen juez por su casa empieza”. Por algo, claro, no quieren a Andrés n su tierra donde le conocen bien.

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