DESAFÍO

Rafael Loret de Mola/ LA OPINIÓN DE MÉXICO

*Denuncias por Doquier

Esta ha sido la campaña de las denuncias. Pareciera que los sufragios de 93 millones de mexicanos empadronados –sesenta y tres millones no optaron por MORENA en 2018 para que termine el mito de una vez-, dependerán de los cursos de los tribunales o de las fiscalías en todo caso y no de la voluntad del colectivo llevado por los cauces de acusaciones partidistas, algunas fundamentadas y otras no, de acuerdo a los intereses de la cúpula presidencial.

Ya hemos hablado hasta el cansancio del “compadre” Félix Salgado Macedonio cuya hija Evelyn –la del nombre muy mexicano-, hace campaña acompañado por quien fue acusado por cinco mujeres de abusos sexuales y de incumplir las reglas sobre informes de los gastos de su precampaña por el INE que terminó retirándole el registro; aun así, el sujeto se mantiene como el rostro visible de MORENA –la prieta de AMLO o la negrita cucurumbé, de acuerdo a lo que decida éste sobre el nuevo bautizo al organismo-, en cada acto multitudinario y haciendo a un lado a la pandemia. Él lo puede todo porque lo abraza su fraterno de Palacio Nacional.

En Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla debió sustituir al castigado –por el INE-, Raúl Morón Orozco, quien parece el espejo nítido del morenismo ante la guerra establecida entre el órgano electoral y el aspirante a dictador que vive en la recámara presidencial del poco austero Palacio… y no el d Hierro, precisamente, donde domina Alberto Baillères, premiado con la medalla Belisario Domínguez hace tres años como una muestra del sometimiento del Senado al Ejecutivo para vergüenza de las instituciones.

Denunciado también ha sido el hermanito, David Monreal Ávila –regañado constantemente por Ricardo, el supuesto aspirante a la Primera Magistratura y dueño de la Mina del Edén en la capital zacatecana a la que saqueó durante su gestión como “mandatario”-, quien sin pudor de ninguna naturaleza pasó su mano por las caderas y sus dedos entre éstas de la candidata de su partido a la alcaldía de Juchipila, Rocío Moreno; ésta primero lo negó per después se armó de valor, dijo la verdad y señaló al sujeto por abuso. Y ni así le cortaron las olas al delincuente.

En cambio quienes no son morenistas no corren con la misma suerte. Por ejemplo, en Nuevo León, la Fiscalía General de la República insiste en investigar a los candidatos punteros, Samuel García, de Movimiento Ciudadano, y Adrián de

la Garza, del PRI, por supuestos vínculos non santos y como si todos los demás estuvieran limpios de culpas; y, claro, así se ayuda a la representante marrón, Clara Luz Flores, quien cayó al abismo luego de ser exhibida conversando con el siniestro Keith Raniere, fundador de la célebre secta sexual NXIVM cuyo mayor representante en México es, nada menos, Emiliano Salinas Occelli, hijo del ex presidente a quien se señala como jefe de la “mafia”.

Y los casos más tremendos derivan de la traición del chihuahuense a su partido con el consenso de Andrés para evitar a toda costa que su correligionaria panista, Maru Campos, llegue a la gubernatura como señalan los momios con alta ventaja para ella. El propósito es pintar con los colores de la infecunda morenita al estado gigante inventándose supuestos “moches” recibidos de manos de su predecesor, el infamado César Duarte Jáquez… ¡seis años después! Tuvo todo el periodo gubernamental para acusarla y esperó el miserable Corral a la hora de las elecciones para chantajear a Maru. Una misógina que no es otra cosa sino violencia política de género en abono de su propia impunidad.

Y ya ni caso de contar las hazañas de Alfonso Durazo, el de Sonora, quien debía ser enjuiciado por la fractura del Estado de Derecho por él provocada al negociar con los capos

del cártel de Sinaloa; tampoco cabe la morenista Layda Sansores, de Campeche, que suelta sapos al hablar y es conocida como la pretensa “gambito de dama” por sus poses ridículas imitando a la protagonista de esta serie; ni falta mencionar a Lorena Cuéllar Cisneros, de Tlaxcala, nieta de dos gobernadores priistas y que hizo de cuatro partidos su propia pasarela hasta terminar siendo súperdelegada para disponer de las participaciones federales a su antojo y en la mayor oscuridad concebible.

Todo ello mientras el presidente infringe los ordenamientos del INE y sigue metiéndose en las campañas –señalando, por ejemplo, al neoleonés priista desde la desvencijada tribuna de las mañaneras ahora de las mañanitas desde el día de las madres-, exaltando a su acomodaticio fiscal, falsamente autónomo, Alejandro Gertz Manero, para que acelere las acusaciones contra el gobernador panista de Tamaulipas, una fichita sin duda, Francisco García Cabeza de Vaca, por sus relaciones con los Zetas y el consiguiente lavado de dinero; pero no hace lo mismo con el también bipolar panista Miguel Ángel Yunes Linares, cacique de Veracruz, que se cansó de llamar “loco, loco” a AMLO (CO), durante su campaña y no le han tocado un pelo ni a él ni a sus vástagos Miguel Ángel y Fernando.

Este es, en resumen, la manera cómo actúa la 4T. ¿Te atreves, traicionando a México, a revalidarla el próximo 6 de junio.

 

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