DESAFÍO

Por Rafael Loret de Mola/ LA OPINIÓN DE MÉXICO

*A Tambor Batiente

*Trampa para Saltar

¿Ya está claro o todavía están dubitativos ante la inminencia del desenlace electoral el próximo domingo? Los bandos –no partidos sino coaliciones y algunos solistas-, creen de firme que el factor de indecisos inclinará la balanza definitiva a favor de cada uno de ellas con perspectivas cerradas. Y ya sabemos, por supuesto, que el partido en el poder, MORENA, se ha convertido en una prieta sucia de alfarería y sucedánea del viejo PRI de infeliz memoria.

Algunos jóvenes con quienes he platicado recientemente me dicen:

–Si no fuera porque el PRI tiene como presidente a Alito –el campechano Alejandro Moreno Cárdenas que dejó a la mitad su misión de gobernador para dejar en su lugar a una marioneta, Carlos Miguel Aysa, con bofetada incluida a quienes por él votaron-, a lo mejor me animaría a apoyar a este partido. Pero hay otras opciones dentro de la alianza…

También el PAN tiene sus pecados y graves. Fox, por ejemplo, tan veleta como las que tiene en su inmensa heredad de San Cristóbal en donde se ahogaron dos miembros del Estado Mayor en una pileta ¡porque no sabían nadar! No hubo al respecto investigación alguna salvo el señalamiento de que sendos elementos estaban al servicio de Marta, la consorte que no voló como la gaviota-; y Calderón quien, por cierto, habilidoso como ha sido sostiene que los comicios domingueros será entre elegir entre la democracia… o la dictadura; lástima que fuera él quien nos acercara a este último escenario soltando a los mílites y privilegiando sus exigencias.

Es difícil olvidar, lo tengo muy claro. Pero más lo es no comprender cómo viene el futuro y cuanto puede sucedernos entre la posibilidad de mantener a AMLO con poder absoluto –sin reelección sino prorrogando su mandato, igual que hizo el presidente de la Suprema Corte de Justicia-, o en caso un golpe soterrado militar dadas las condiciones de ingobernabilidad que se están dando en los oscuros pasillos de Palacio Nacional perdida la autoridad moral de su huésped –esperemos que sea el último en habita allí- que contamina cuanto toca, por el coronavirus y el virus de la corona.

AMLO es ya un delincuente electoral por haberse entrometido, sin derecho a ello, en las campañas; con descaro además en algunas entidades, entre ellas Nuevo León y Chihuahua –en ésta con la complacencia y traición del gobernador Javier Corral Jurado-, y volviendo a sus andares de candidato entre quienes acuden a verlo o son guiados hacia él para reforzar la idea de una falsa e inflada popularidad.

Y con este, los dirigentes de los partidos políticos, sobre todo el de MORENA, Mario Delgado Carrillo, colimense y como tal empeñado en el triunfo de este organismo en su entidad natal, quienes convirtieron la lid en una especie de juzgado mundano que abarcó cada una de los espacios proselitistas; las denuncias extemporáneas y las malas y ofensivas suposiciones han sido las diatribas más socorridas en la guerra sucia más veleidosa de los últimos ochenta años, cuando menos.

Con toda esta carga hay que salir a votar; ahora no se vale la abstención –aunque sea todavía un factor-, por lo que está en juego. No se puede tolerar que una voluntad, la del mandante-mandatario, se sienta por encima de las leyes y el único demócrata del poder cuando ha sido todo lo contrario. Suscribo, como uno más, la sentencia de varios analistas incluso los que lo parodian como Víctor Trujillo

quien fue muy certero: Andrés se convirtió en la peor versión de cuanto criticó.

La Anécdota

Las encuestas sobre preferencias electorales se han convertido en una verdadera trampa que tiene a la manipulación de los presuntos votantes, sea para inhibirlos o par que cambien el sentido de su sufragio para no ser perdedores o votar por otro partido distinto al preferido con tal de evitar la prolongación de la estrategia continuista. Por ambos extremos resultan negativas porque, además, están supeditadas a los intereses de quienes las contratan.

Créanlo o no, en esta ocasión ha sido mayor la difusión de números engañosos que no coinciden con la realidad, sobre todo cuando los aspirantes de MORENA aparecen favoritos cuando han perdido, por sus propios errores y los dramas que derivan de los suyos, toda capacidad de convencimiento. De allí la falacia de los empates técnicos que, esperemos, el INE y el TEPJF terminen de dirimir. Lo inevitable, por la mano negra de Andrés, es que los resultados sean impugnados al más puro estilo del lópezobradorismo de siempre. No hay presidente sino un candidato extraviado en el palacio virreinal del Zócalo y en brazos de la diosa de la soberbia, la gran protagonista del México actual.

 

Más leído
HOY ESCRIBE
Relacionados