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DESAFÍO      

Por Rafael Loret de Mola/La Opinión de México

*Salidas con Botín

*El Escudo del Peor

Se van y se llevan su itacate a costa de los mexicanos, lo mismo los diputados estatales y los de la Ciudad de México –éstos de vergonzoso actuar- que los removidos miembros del gabinete presidencial que migran a otros sitios en busca del refugio de “las golondrinas” en el paraíso de la impunidad. Los legisladores citadinos, por ejemplo, recibirán un jugoso bono de despedida por 750 mil pesos una especie de aguinaldo adelantado como si la economía del país hubiese repuntado. Miserables.

Desde luego el gabinete de AMLO, el engañabobos, se vuelve viejo. En la secretaría de Hacienda aterrizó Rogelio Ramírez de la O, con 72 años a cuestas, y recientemente, en este mismo mes de junio, luego del retiro de Irma Eréndira Sandoval –acaso para protegerla de los múltiples señalamientos en su contra aplicando la amnesia colectiva, esto es la medicina del tiempo-, arribó Roberto Sandoval Aquino, ya cumplidos los 77 años, a la Secretaría de la Función Pública, una dependencia inútil creada como tapadera para disfrazar los abusos presidenciales y, sobre todo, los

de sus grandes cómplices como la propia Irma Eréndira, Manuel Bartlett, Zoé Robledo, Marcelo Ebrard –quien ha tenido todo un mes de festejos bajo las banderas del arcoíris-, o Claudia Sheinbaum, la lisiada electoral de la Ciudad de México.

Si bien trató AMLO de mostrar cierta paridad de género en la distribución de los ministerios lo cierto es que el juego se le descompuso a cambio de llenarlo, dice de experiencia basada en los años de servicio, Ramírez de la O. sirviendo como asesor en macroeconomía para empresas multinacionales, y el señor Saucedo Aquino luego de haber sido funcionario, dentro del PRI y durante doce años –esto es bajo las batutas de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo-, y del PAN durante 18 años, de la mano con Fox y Calderón hasta lograr ser subsecretario de la Función Pública durante la exaltación de AMLO y ahora secretario de la misma dependencia por la huida institucional de los esposos Ackerman-Sandoval.

Nadie es culpable, a los ojos del presidente, aun cuando hay evidencias rotundas en contra de la ingente corrupción de sus mujeres y hombres más connotados si bien la mayor parte de ellos, los más amorales, permanecen en el gabinete; los que se han ido, en principio, fueron algunos de los decentes pero ahora las colas se pisan entre los señalados por la opinión público por sus desastrosos

quehaceres. Lo de Irma Eréndira produce escozor al conocerse sus actos administrativos que le brindaron la oportunidad, a él y al bandido de su esposo, de amasar una importante fortuna al calor de la 4T. Todo está debidamente documentado.

En el caso del ex secretario de Hacienda, Arturo Herrera, quien salió disparado para ser enviado al Banco de México en sustitución del incómodo Alejandro Díaz de León Carrillo, deberá esperar hasta diciembre porque el actual titular de la dependencia, contraviniendo los deseos del supremo hacedor del gobierno mexicano, decidió quedarse hasta el fin de su período y no retirarse como efecto de las presiones malsanas de Palacio Nacional.

Y lo que viene: el florero, Olga Sánchez Cordero, quien ha anulado la política interior, no parece tener salvación. De hecho su única intervención notable se dio el 19 de diciembre de 2018 cuando recibió a la nueva gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso Hidalgo –la mujer del entonces senador Rafael Moreno Valle-, y le convino a aceptar las reglas de la 4T; una semana después presidió los funerales de los consortes poblanos en medio de un escándalo aun no resuelto y con uno de los sospechosos de los asesinatos, Miguel Barbosa Huerta, en el pináculo de la sospecha.

Así gobierno Andrés Manuel.

La Anécdota

Preguntaba hace días cuál era la carta del éxito para que permanecerá el gángster Manuel Bartlett como director general de la CFE y, peor aún, que éste fuera el garante para la reforma al sector eléctrico que consiste en desacreditar a los inversionistas actuales para formar el propio círculo de aportadores ligados al más execrable de los políticos mexicanos sostenido, contra viento y marea, por su discípulo más destacado, claro, AMLO.

La ecuación es fácil resolverla: Bartlett fue quien tendió un puente –de varios millones de pesos- a mediados del régimen de Miguel de la Madrid cuando aquel despachaba en Gobernación. Y luego, siguió fluyendo la “ayuda” hasta garantizarle el éxito de su campaña, en 2000, para jefe de gobierno del Distrito Federal y a través de sus tres personales apuestas para llegar a la Presidencia de la República.

¿Quién alega que la 4T mantiene su autoridad moral y es ejemplo vívido de la honestidad valiente pregonada por Andrés desde su desafío contra su desafuero en 2005? ¡Qué nadie dude de que AMLO sigue siendo el ave que vuela sobre los pantanos sin ensuciarse las alas! (Ya las traía muy negras).

 

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