DESAFÍO

Rafael Loret de Mola / La Opinión de México

*Muertes y Dinero
*Cataluña en Vías

 

Un juzgado federal ordenó reabrir el caso de la matanza de San Pedro Limón, Tlatlaya –en la que tanto hemos insistido-, en el peñista Estado de México en donde se repudia a los entenados y parientes del ex mandatario federal, sobre todo a Alfredo del Mazo Maza. Y sólo con esta actitud se pone en predicamento las actuaciones judiciales sobre la matanza de veintidós personas, la mayor parte civiles a quienes se pretendió situar como narcotraficantes, y se descubre el hilo fino de las masacres similares: la búsqueda de botines multimillonarios –en el caso mencionado fueron 80 millones de dólares, en efectivo, escondidos en una “casa de seguridad”-, y tomados por las tropas que los llevaron a la oficina principal de la SEDENA.

Esto fue hace un año… y no hay visos de que se haya llegado a pesquisa útil alguna ni con los gracejos del fiscal general, Alejandro Gertz Manero –dejará de serlo, por ley, hasta 2027, esto es tres años después del finiquito de AMLO a menos de que el sucesor de éste ordene instruirle proceso-, ni las huecas palabrerías del mandatario en sus mañaneras. Nada se avanza cuando el árbol de la corrupción expande sus ramas.

Recordemos: en la misma semana, sólo en un día, los militares tomaron el control de la desquiciada Colima, donde residen los zares de las metanfetaminas, uno de los más potentes estimulantes que afectan el sistema neurológico, a la sombra de dos familias ex presidenciales: los De la Madrid y los Zedillo, con raíces por allí sobre todo los primeros. Todo ello, además, con la complacencia de los cómplices infiltrados dentro de la estructura gubernamental; además, se produjeron balaceras y narcobloqueos en Reynosa, con saldo de seis muertos, amén de descubrirse diez cadáveres en Guerrero y registrarse ocho asesinatos en Veracruz o Yuneslandia en donde el caos se extiende, sin disminuir un ápice desde la captura de Javier Duarte de Ochoa.

Hace tres años ante tales hechos, en la misma jornada, el señor peña, listo a presentar su quinto informe en ausencia como fue su costumbre, inventándose formatos y desplantes que sólo son lugares comunes, anunció una “cifra histórica” en cuanto a las inversiones extranjeras: 156 mil millones de dólares, 52 por ciento más de cuanto se captó en el sexenio anterior cuando la cloaca del entreguismo ya estaba abierta. Esto es: la administración peñista NO TUVO LÍMITES PARA VENDER AL PAÍS A PEDAZOS. Y la venta de garaje prosigue con la actual administración.

Algo similar ocurrió durante el mandato del odiado Carlos Salinas de Gortari quien presumió de haber alcanzado, por primera vez en la historia reciente, un superávit en cuanto a los ingresos y egresos anuales, gracias a la venta de paraestatales útiles y con entradas seguras, como TELMEX. A la larga aquello resultó una fatalidad porque disminuyó notoriamente la captación de recursos aunque se instituyera el conocido “terrorismo fiscal”.

Podría sintetizarse que la prioridad de Peña fue vendernos que había confianza entre los extranjeros aunque se siga asesinando a los mexicanos y se reprima, cada día, a los periodistas valientes y libres. Exactamente lo mismo que hoy.

Las mentiras siguen; los asesinatos y los rencores también. Esto no puede terminar bien de manera alguna, señor López Obrador.

La Anécdota

En larga y amena conversación con mi amigo Alberto Peláez, hijo del inolvidable Joaquín y padre de otro Joaquín que pinta para las ligas mayores, me atreví a recriminarle uno de sus reportajes sobre Cataluña:

–A estas alturas, Alberto, es absurdo insistir en que las autoridades catalanas se sometan a la Constitución española; es como si a los libertadores de México les hubieran exigido obedecer las proclamas de Fernando VII.

–Pero tú mismo –me lanzó la volea- me habías dicho que no podía romperse con la ley.

–Sí, cuando era el momento. Pero no intervino el presidente del gobierno, el franquista Mariano Rajoy, ni la Corona, ahora tambaleante allí, realizó intermediación alguna. Ahora ya no hay tiempo ni se puede limitar el derecho de los catalanes a la autodeterminación.

España –lo predije desde 2008 cuando observe un plazo de diez años, a lo más para los eventos insurgentes-, se rompe sin remedio. Y la Corona sólo es respetada por aquellos súbditos sumisos y sin dignidad cuando reverencian y bajan la cabeza ante otros mortales.

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