DESAFÍO

Rafael Loret de Mola / La Opinión de México

*Aguantadores de Farsas

*Las Ambiciones Afloran

 

En el fondo acaso los admiro por su resistencia, devoción y entrega. Ojalá hubieran tenido la misma actitud tantos radicales pro-AMLO de hoy cuando era necesaria su voz y su presencia para denostar a Peña, a Calderón o a Fox; no digamos Zedillo o Salinas porque los años no pasan en balde y las cobardías de ayer pueden avergonzar a sus nietos. Por mi parte tengo la conciencia tranquila: hasta convoqué a un paro nacional el 14 de octubre de 2014, a un mes de la tragedia de Iguala, y me planté a las puertas de Los Pinos para exigir la renuncia del miserable Peña con cacerolas en la manos; hubo quienes se mofaron por ello en vez de avergonzarse por cruzarse de brazos cobardemente ante la inmundicia y la corrupción. Vale para los imbéciles que solo tienen ofensas en los labios en ausencia de neuronas grises para pensar antes de hablar.

Por esta ignorancia patética, acaso patológica para quienes estudien a la sociedad mexicana de nuestros días –más bien a parte de ella porque somos muchos quienes no caemos ante los “encantos” del flautista de Hamelín o el de

Macuspana-, es sencillo manipular las mentes de quienes creen a pie juntillas en la farsa montada por el presidente de la República quien ni siquiera logra alguna congruencia con lo expresado por sus propios colaboradores de gabinete y habla de que preside “el mejor gobierno para el peor momento”. Nada es imputable a él sino a las condiciones adversa multiplicadas por su irresponsabilidad agigantada por su ausencia de ética elemental.

Una muestra para empezar la crónica del fracaso: durante su insípida lectura de su segundo informe oficial, sin banda presidencial con lo que parece renunciar unilateralmente a cumplir con la ley respectiva para su uso, expuso que ya salíamos de la pandemia –ahora se anuncia que en octubre todos estaremos verdes-, y que la economía estaba bajo control pese a que la línea de crecimiento se derrumbó en 14 por ciento para situarse abajo del cero. Con todo y ello pomposamente manejó que la economía estaba controlada y era congruente con cuanto prometió acerca de que la pandemia sería temporal “como lo fue”. Creo que no observa las conferencias de su protegido subsecretario Hugo López-Gatell, el verdadero rostro de la 4T, ojeroso y con una propensión a la mentira inigualable.

Con estos datos no había más que agregar sobre los 46 minutos que duró el extraño y falso mensaje a la nación del día primero de este mes. Las mismas cantaletas de otros tiempos para autocomplacerse en las comparaciones con sus predecesores quienes jamás alcanzaron el supuesto éxito de su administración en materia social, por ejemplo, con el orgullo de que ya nadie habla de los “ninis” pero sí de los “fifís” y los “chairos” a quienes exalta cada mañana con sus interminables peroratas. Quienes hayan tenido la infeliz experiencia de seguir otros informes sabrán que poca diferencia se nota salvo la brevedad por falta de argumentos serios y en Palacio Nacional, no en la sede del Legislativo, por la pandemia, dice. Pero el año pasado fue igual.

Le informamos, presidente, de la verdad: es mentira que se haya abatido la violencia cuando los indicadores marcan hacia arriba implacablemente; es falso que sus obras de infraestructura emblemáticas avancen como dijo; es erróneo insistir en que “ya pasó lo peor” cuando la pandemia y la crisis que se avecina nos pondrán en un escenario peor al de 1932 de acuerdo a lo dicho por el pobre Arturo Herrera, secretario de Hacienda, quien si miente debe ser guillotinado; pero si no el sancionado debía ser quien oculta la verdad y asegura que el doma hasta a Trump.

Pobrecito farsante.

La Anécdota

Y qué decir de la rebatiña –no de la rebatinga como algunos diaristas titulan-, en el seno del Legislativo en donde Gerardo Fernández Noroña quisiera legislar solo, sin bancadas de otros partidos desplazados, para sentirse presidente perpetuo –y legítimo como dice panfleteando a Andrés Manuel-, y mostrar su verdadero perfil de usurpador por naturaleza imponiéndose a los demás cuadros, incluso el de sus aliados de Morena.

Lo mismo hizo AMLO cuando, al ser sometido a un juicio de procedencia en 2004 pronunció un severo discurso ante el pleno enseguida abandonó la sede sin esperar el posicionamiento de la entonces PGR que le acusaba; luego Fox se acobardó y no procedió contra él judicialmente ni dio cauce a la pobre denuncia con la que se iniciaron los alegatos sobre un terreno insignificante en donde se erigió una obra para comunicar a los hospitales de Tecamachalco.

Ahora, Fernández Noroña enseña su peor perfil: precisamente la intolerancia a aceptar los votos de sus contrarios –así sean los del moribundo PRI- y removerse en su cesta dispuesto a clavar los colmillos de las serpientes para

imponer sus ambiciones. ¿Y así quiere ser candidato a la Presidencia de la República? Solo en una dictadura

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