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Desafío: AMLO se ahorcó / Ni Trump podrá

Por Rafael Loret de Mola

¿No hay masacres, señor mandante pelafustán? Negarlo es el numen de la hipocresía, la falacia más grande de este gobierno ensoberbecido, sin sensibilidad ni límites y, además, sin el menor apego a las leyes. Como nunca antes, jamás habíamos visto zarandear la camioneta de un presidente en ejercicio como sucedió el primer día de abril de 2023 en Ciudad Juárez cuando la indignidad del protagonista llegó al extremo de sostener en esta urbe, tantas veces golpeada por el crimen, una reunión con los llamados “jóvenes sembrando futuro” a pocos días de la tragedia que conmocionó al mundo entero: la muerte de 39 o 40 migrantes, calcinados e impotentes de abrir las rejas en donde los tenían confinados, hacinados. Y el Dr. Francisco Garduño -omito su segundo apellido por falta de madre-, director del Instituto Nacional de Migración, sigue tan campante en los brazos “generosos” de AMLO.

López Obrador no tiene perdón, pero su miseria humana no le permite valorar la dimensión del drama que, seguramente, se volverá un símbolo para todos los obligados a migrar por hambre, ausencia de oportunidades de trabajo o cansancio e impotencia ante las guerras que tanto benefician a la industria armamentista de EE. UU. Las bombas, misiles, granadas vienen de occidente, pero aterrizan, por sendos bandos belicosos, en oriente. Muy conveniente para los intereses de la mayor potencia de todos los tiempos. Pregúntenle a los resistentes ucranianos.

Ciudad Juárez, sin duda, fue la última estación para la pobre autoridad moral de quien pretende ser el caudillo de los manipulados, de cuantos creen, acaso por generosidad, que deben entregar su voluntad política a cambio de los bonos que reciben los adultos mayores, los discapacitados y los ninis a quien el mandante no quiere llamar así -a diferencia de los insultos soeces a la prensa independiente y a cuantos no coinciden con él y lo señalan-, como también se incomoda contra quienes conocen a “El Chapo” por este apodo y no deben disculparse por ello ni señalarlo, casi con reverencia, como “señor Guzmán Loera” como lo hace el titular de un Ejecutivo podrido, con evidentes intereses con los sicarios y capos de mayor calado.

Si bien sabíamos que López Obrador era el mayor corrupto desde la era de la Revolución hace más de un siglo -ni “El Chacal” se atrevió a tanto-, ahora también debemos enlistarlo entre los más grandes criminales de la historia, precisamente después del horror de Ciudad Juárez, a todas luces un efecto de la alevosa e inepta 4T, y la suma de los asesinatos cada día y el rastro brutal de la pésima administración de la pandemia con entre 800 mil y un millón de muertos -de acuerdo al factor López Gatell que se situó en 3.8 como multiplicador para cercarnos a la cifra real-.

Sólo por los fallecidos por negligencia durante la pandemia -se calcula, cuando menos, un millón-, el señor López, el mismo que prometió contar con una vacuna “Patria” que se quedó en mera patente, el personaje en cuestión debe purgar penas hasta ¡dos millones de años de cárcel, calculando veinte años de promedio por cada víctima! Y esto sin agregar a los que han caído por sus políticas absurdas de “abrazos, no balazos” que ya suman casi 200 mil, en un porcentaje superior al 40% de los registrados por la misma causa durante el periodo atroz del intocable Enrique Peña.

A lo anterior debemos agregar la terca obcecación de AMLO con Felipe Calderón a quien hace responsable primigenio por haberle “robado la presidencia” en 2006 sin detenerse a pensar que también el señor Fox fue figura clave en aquellos desaseados comicios como él mismo aceptó orgulloso en esos tiempos dado que con ello se había frenado el peligro -ya lo señalo sin comillas-, que representaba el señor López.

La mancuerna Calderón-García Luna, juzgado el segundo en Nueva York y encarcelado allí, es la que permite a López insistir en su mecanismo propagandístico al estilo del nazi Goebbels, uno de los peores asesinos de la historia en mancuerna con Adolf Hitler. ¿Pero y qué pasa con la dupla Peña Nieto-Cienfuegos Zepeda? Acaso esta no existe y es imaginación nuestra, preguntamos también. Lo que sucede es que, por una parte, el general Salvador Cienfuegos, de 75 años de edad, es referente en los mandos de la SEDENA y sobre todo maestro de Luis Cresencio Sandoval, el actual general secretario; y López estableció un pacto de no agresión con Peña que se simuló romper porque así convenía a las politiquerías de AMLO, esto es cuidando las correlaciones con los narcos y sus ofensivas feroces por todo el país.

Tal es la clave, sin duda, de la desatada violencia en México: la HIPOCRESÍA.          

       La Anécdota

Los acontecimientos en Ciudad Juárez y el proceso contra Trump -por sus delitos financieros y sexuales y no por el intento golpista de enero de 2021-, ponen en severo riesgo el futuro de AMLO. Otra vez, las voces en el Capitolio, ya no solo del bando republicano, insisten en la urgencia de que marines y miembros del ejército estadounidense entren a nuestro país con el pretexto de perseguir a los grandes cárteles si se les considera, como lo son, entes terroristas. Repasemos la denominación al respecto y saquemos las conclusiones.

Sin duda, en capacidad de matar, los sicarios mexicanos están a la altura de los talibanes y demás organizaciones del terror en el mundo. Y AMLO lo sabe, pero coloca a la soberanía de nuestro país, que él mismo ha empeñado con sus actitudes intolerantes y soberbias contra otras naciones, incluyendo los Estados Unidos y sus provocaciones a los miembros del Congreso de ese país sin olvidarnos de la defensa inapropiada de Pedro Castillo, el también golpista de Perú que fue revirado, destituido y aprehendido -tiene más ubicada su personalidad como reo que como presidente-, al grado de congelar las relaciones bilaterales entre dos países hermanos.

¡Qué no nos mienta más López! Por lo pronto ya se observa a diversos grupos ciudadanos preparándose para convocar, muy pronto, a un paro nacional como último recurso para evitar enfrentamientos más severos y hasta violentos dado el rencor sembrado por AMLO en la conciencia de millones, sí millones, de mexicanos. ¡Y qué no nos salgan con la estulticia de que el paro produciría un caos económico por solo un día de protesta nacional, libre y digna!

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