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Desafío: ¿Habrá un fraude? / Presión al máximo

Por Rafael Loret de Mola

Tenemos a un país no solo mutilado por la violencia sino, además, crispado por la incertidumbre acerca de si vale la pena votar o no hacerlo considerando las controversias que plantea una elección de Estado en donde los dardos ya están tirados y no hay regresión posible. Ello se debe, claro, a la oficiosa intervención del mandante pelafustán en el proceso comicial que prosigue dando tumbos con dos candidatas enfrentadas y acaso poco convincentes y un candidato, el del MC, completamente perdido en sus motivaciones como el gran esquirol de este ejercicio que debiera ser democrático.

En este punto debemos plantearnos que, pese al autoritarismo y la inflada popularidad de AMLO -tan poco creíble como la entronización de algunos deportistas quienes duran un suspiro-, el señor de Palacio Nacional no es el único que puede determinar el rumbo del país favoreciendo a su ya descarada marioneta que grita, a los cuatro vientos, que va no solo por la Presidencia sino por las dos terceras partes del Congreso de la Unión y el mismo porcentaje de los congresos estatales.

Tal situación únicamente podría darse si se lleva a cabo el pretendido fraude que, sin duda, ha comenzado a tejerse mediante la presión infame a los beneficiarios de los bonos gubernamentales y la cooptación indigna de los migrantes a quienes se convierte en mexicanos fast-track para que puedan ser acreedores a las credenciales de elector y puedan sufragar sin otro merecimiento que el cobijo del tabasqueño de los 30 millones de sufragios cuya legitimidad ha extraviado por los caprichos, las mentiras, los genocidios, los nexos con los narcos y la deplorable corrupción que niega a cada rato lanzando pedradas a los periodistas que la exhiben… cuál si se tratase de un boomerang.

Atrapado en su mitomanía, AMLO ha perdido gran parte de su fuelle. Por ejemplo, cree en el apoyo incondicional de las fuerzas armadas cuyos mandos, el general secretario, Luis Cresencio Sandoval y el almirante Rafael Ojeda Durán, se le han subido a las barbas desde hace tiempo y mantienen la política de seguridad a su conveniencia, esto es sin poner en riesgo a los grandes sicarios y atrapando a los caídos en desgracia. Nunca, por ejemplo, han hablado de exponer y aprehender a Ismael “El Mayo” Zambada, quien a sus setenta y cuatro años nunca ha sido “molestado” por las autoridades siendo el capo de todos los capos.

Pese a lo anterior, una cosa son los altos jerarcas del ejército y la Armada y otra, muy distinta, los mandos medios y quienes van al frente corriendo todos los riesgos sin compensaciones de ninguna clase. Las tropas, me dicen fuentes confiables dentro de la milicia, no están dispuestos a votar por Morena habida cuenta de los abusos cometidos contra ellos y a la escasa atención a las víctimas uniformadas de una guerra en la que, hasta el momento, siempre han ganado todas las batallas los sicarios. Es más la opereta que los tenores.

Ahora bien, si volteamos hacia los gobiernos estatales nos percataremos de algo muy importante: la mayoría de los gobernadores -no todos, subrayo- están francamente molestos por los recortes presupuestarios que los tienen maniatados para poder actuar y, sobre todo, por el hecho de que el mandante federal los ha despreciado, una y otra vez, sin otro sentido que el de imponer sus caprichos; además claro, que los morenistas, casi todos, confrontan al icono federal de la izquierda desmadejada porque impuso a Claudia Sheinbaum, contra viento y marea, cuando los distintos mandatarios se habían definido a favor de Marcelo Ebrard y hasta de Adán Augusto López Hernández. Claudia, por tanto, los tiene en la mira y así lo ha hecho sentir pese a las incorrecciones políticas.

Recordemos que los mandatarios estatales todavía tienen notable injerencia en los árbitros electorales de sus respectivas entidades y, por ende, no soltarán las riendas para avocarse a un fraude deleznable por mucho que se enfurezca el señor Lòpez Obrador. El mandante, por cierto, ya percibió tal situación que deviene de los arrestos de Xòchitl Gàlvez para responder a los agravios oficiales y a la crecida de esta que puede ser determinante para el futuro y el cambio de rumbo y, por supuesto, no quieren suicidarse políticamente.

También, no lo olvidemos, está de por medio el clero de la Iglesia Católica que observa como un serio riesgo a la continuidad malsana de la 4T y ha comenzado a disertar con agudas críticas a la situación actual que el señor de Palacio ha optado por ignorar evitando cualquier tipo de confrontación abierta con este importante sector. Pero ya se sabe que los sacerdotes, los soldados de la feligresía, están de pie y dispuestos a aleccionar a sus seguidores para evitar confundir los beneficios de sus bonos con la venta de sus conciencias, tanto como vender sus almas a cambio de costear, en muchos casos sobre todo entre los llamados “ninis”. Sin duda, este factor, que no ha sido tomado en cuenta por quien se dice que no practica ninguna relación, si bien profesa la fe judía, puede ser en un momento determinante porque gran parte de los mexicanos somos católicos y tenemos siempre a nuestro lado a uno o varios religiosos que procuran enderezar nuestra rabia con la serenidad necesaria para no precipitarnos hacia el abismo.

Por si fuera poco, la información veraz, dada por los críticos del gobierno actual, sobre las corruptelas de los familiares, sobre todo hermanos e hijos, del mandante pelafustán, han hecho crecer exponencialmente el rencor de la mayor parte de los mexicanos, sobre todo de quienes fueron engañados por los discursos-anzuelos de AMLO durante sus campañas, y se calcula en más de un tercio los que votaron por él y no están dispuestos a hacerlo, de nuevo, aunque ahora el rostro sea el patético de la señora Sheinbaum, acaso la peor de cuantos han sido candidatos en la historia del país.

Si quieren hacer un fraude los enloquecidos hijos putativos de AMLO -los naturales están en la picota y solo se salvarían si ganara la amoral Claudia-, se toparán con los muros descritos y, entonces sí, veremos de que acero están hechos los mexicanos de verdad. Votando se disipan las nubes y turbulencias fabricadas al vapor que sale de las cocinetas del Palacio Nacional. Bueno, ya hasta Beatriz, la esposa que vive como monja en la sede del Ejecutivo, comenzó a zafarse de la influencia del maligno gobernante y apoyo a la candidata opositora cuando su hijo fue exhibido en una borrachera en 2023.

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