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Desafío: Las trampas de la fe / «Ya no me pertenezco»

Por Rafael Loret de Mola

AMLO es tan hipócrita que exalta la figura del Corazón de Jesús como su protectora mientras reniega, en privado y cada vez que puede, de la iglesia católica. Este podría ser el principio de una larga letanía de mentiras que se han acomodado al régimen actual para manipular al colectivo buscando o creyendo asegurar la popularidad del presidente y, por consiguiente, la doctrina de Morena que es contraria a los más elevados dogmas religiosos.

Se tienen pruebas fehacientes sobre el desabasto de medicinas y la intención de unir a las instituciones encargadas de la salud pública considerando la posibilidad de que estas provean solo de aquellas vitaminas propias para superar enfermedades menores, como la gripe o el dolor de estómago –cada vez más frecuente por la contaminación ambiental y política de la que no hablan quienes insulsamente salen a defender las vidas y necesidades de los animales y les pasan de noche las masacres cotidianas de seres humanos por todo el país. Muy generosos quienes igualan a los irracionales con ellos porque así se sienten.

La verdadera Fe es crisol de esperanzas no dilapidación de creencias y simpatías. El mandante que nos gobierna –no mandatario porque es incapaz de obedecer a los mexicanos-, convirtió la manipulación en su personal guillotina personal contra todo intento de crítica y oposición pretendiendo situar a quienes considera “detractores” en la infame condición de “traidores a la patria”. ¿Acaso es él, solo él, la patria? Porque únicamente así podría entenderse una sentencia de lo más absurda y caduca.

Pues no. Se equivoca en redondo y su señalamiento le sale por la culata como los tiros de las escopetas anquilosadas y oxidadas. La realidad es que sus números son fatales: casi 200 mil muertos por obra del crimen organizado y más de un millón por la pandemia mal administrada -y con la viruela del mono y la fiebre aviar en puerta-; economía sacudida por la inflación en EE. UU. que empobrece al peso; pésima alineación con Cuba, Venezuela y Nicaragua para provocar al poderoso vecino del norte desairando la Cumbre de las Américas y visitando a Biden para entregarse –o doblarse-, como lo hizo con Trump. Lo irracional le salta como salpullido sangrante.

Ya se anuncia un desabasto de alimentos próximo que se sumaría al de las medicinas. De hecho ya aparecieron algunos síntomas de ello:

–En marzo de 2022 se sacrificaron 160 mil 861 reses, menos del 3.6% que en el año anterior.

–En el mismo mes bajó el ganado porcino destinado al consumo humano en 4.6% y sólo se dispuso de 42 mil 707 cerdos para los mercados.

Y en medio de este caos, sin importar las muertes de los mexicanos por violencia, al alza, ni la baja en la producción de ganado cuyas propiedades comienzan a faltar, ¡se emprende una campañita, financiada por Beatriz Gutiérrez Müller, contra las corridas de toros! Cuando menos, por ahora, va ganando la razón a los prohibicionistas.  

La diferencia es abismal como abismal es la torpeza e ignorancia de quienes nos gobiernan a causa del mayor error cometido por la ciudadanía en su historia.

       La Anécdota

No entendimos bien. En la apoteosis del primero de julio de 2018 –hace seis años-, tras conocerse que la tendencia irreversible favorecía al hoy monarca López IV-, las huestes morenistas y quienes ansiaban el fin del viejo régimen- escucharon al candidato vencedor gritar:

–Yo ya no me pertenezco; pertenezco al pueblo de Méxicoooo.

Muchos se entusiasmaron sin saber, primero, que aquella sentencia la había pronunciado el extinto dictador venezolano Hugo Chávez y, segundo, que el referente no precisamente tenía que ver con la ciudadanía; bien podría haber exclamado:

–Yo pertenezco… a los narcos y delincuentes.

Quizá pensaría, en un breve momento de lucidez entre la reverencia multitudinaria, que tal alianza nos sacaría adelante. Las consecuencias, a casi un lustro de distancia, están a la vista.

Tal es el país que hereda Claudia Sheinbaum sin la menor intención de cambiar el rumbo.

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