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Desafío: Se acerca el fin / Denuncias falsas

Por Rafael Loret de Mola

El final del periodo de AMLO como titular del Ejecutivo se antoja, ya desde ahora, como el de mayores turbulencias en la historia de México desde los tiempos de la Revolución. No solo es por los asesinatos de aspirantes a distintos cargos de elección popular, ni por la intervención grosera de los grandes capos en el proceso amedrentando y cooptando a pueblos enteros sino, además, por cuanto abonan a la demagogia -lo contrario a la democracia según la definición clásica-, las amenazas en contra del Poder Judicial y el acecho absurdo e incongruente para provocar a la candidata de la oposición incluso con denuncias pueriles para tratar de encarcelarla.

Es lo único que faltaba en el coctel explosivo de estos días de enrome belicosidad cuando el mandante insiste en proponer en sus mañaneras todo tipo de linchamientos y no guarda sus atávicos pretextos para evadir preguntas sobre las graves negligencias de su gobierno como la falta de agua, generada por falta de mantenimiento, y hasta la construcción de un “tren fantasma”, que pretendieron alejar de la información y de los críticos, parea favorecer a las rutas del narcotráfico hacia el sur de los Estados Unidos, con Nogales, Sonora, gobernada por el siniestro Alfonso Durazo Montaño, como epicentro.

Esto es: siguen entregando a los sicarios el control de las vías que apuntan hacia el poderoso vecino del norte en donde el fiscal general, Merrick Garland, acusa al gobierno de México por no prestar cooperación suficiente para perseguir y sancionar a quienes burlan la justicia, a diario, mediando componendas soterradas con los altos y medianos mandos militares. Por ello, claro, buena parte del ejército, incluso generales de tres estrellas, se han pronunciado en contra de los caprichos de MORENA y, sobre todo, por el hecho de encender hogueras con cerillos percudidos cuando en el bando contrario, el de los criminales, tienen encendedores de alta gama.

El permanente contrabando de armas, mediante la mediación de figuras relevantes -posiblemente integrantes del “clan” de los López lo que debemos averiguar a fondo-, ha servido para beneficiar a los grandes cárteles que dominan buena parte del territorio nacional, incluido ya hasta Yucatán que era, hasta hace muy poco, una suerte de entidad hotel especialmente considerando a su capital, Mérida, rebosante de retenes simuladores mientras las familias de los intocables van allí y por miles, mujeres y niños, cada año. Se observan a simple vista.

En medio de este berenjenal los ataques desesperados de MORENA, que no tendrían caso si su candidata a la Presidencia estuviese tantos puntos arriba como dicen las contaminadas encuestas que hundirán a sus empresas el 2 de junio, aparecen las torpes denuncias contra la presidenta de la Suprema Corte de Justicia, primero, y la aspirante de la oposición, después, por formulismos desaseados y medidos con el sabor de las más ruines venganzas.

La inflexible guerra, desde la Presidencia, contra la Corte nos retorna a los terribles tiempos de la llamada Decena Trágica de la que fue blanco Francisco I. Madero bajo el peso de la desmesurada traición del “chacal” Victoriano Huerta; solamente faltan los cañonazos desde La Ciudadela, en donde fue ultrajado Gustavo Madero, hermano del mandatario, que siempre acertaban a cambio de que los disparados desde Palacio Nacional nunca llegaron a su destino. Ahora es al revés, pero igualmente devastador acaso porque, en el fondo, anida la sed amoral de un golpe de Estado o un fraude electoral, mucho mayor a los de 1988 y 2006, burlando así a la ciudadanía harta.

Por supuesto, pese a los operadores amlistas, entre ellos Víctor Hugo Romo, quien también fue delegado de Miguel Hidalgo al igual que Xóchitl Gálvez y calló lastimosamente las irregularidades supuestas de esta en su momento, para servir de punta de lanza intentando amedrentar a la candidata que repunta y no entienden de que otra manera hacerlo salvo la infamia. Por supuesto, no miden el enorme riesgo que corren los promotores de tal desatino que no avizoran la tremenda reacción de los ciudadanos libres quienes serían capaces de sacar de en medio a los rapaces.

Lo mismo en el burdo caso de la ministra presidenta, Norma Piña, quien sigue creciendo a los ojos de la mayor parte de los mexicanos -con la salvedad de los hijos naturales y putativos de Andrés-, cuya defensa es sencillamente la lógica: su acusador y antecesor, Arturo Zaldívar, milita con descaro en las filas de MORENA y se permite inducir que la señora Piña, una jurista de verdad, está al servicio de la oposición -lo que él hizo al seguir las líneas del mandante pelafustán-, cuando sencillamente se ha permitido hacer las veces de contrapeso para parar los caprichos y evasivas de Andrés Manuel, condenado ya por la historia, a cinco meses y unos días más del término de su mandato absolutamente corrosivo.

Nunca un personaje de nuestra compleja historia había llegado tan lejos en cuanto a la impunidad, la manipulación, los frecuentes engaños, los despilfarros multimillonarios en obras mal planeadas, inútiles y de alto riesgo, y la protección a los delincuentes descarada comenzando, claro, con sus propios juniors, José Ramón, Andresito -padre del hijo menor de la señora Sheinbaum- y Gonzalo, “El Bobby”. Una vergüenza de familia que sólo es comparable a la del terrible Carlos Salinas de Gortari y su hermano Raúl. Pero la actual es muy superior en cuanto a la voracidad y el cinismo.

No espero que AMLO, en su retiro cercano en “La Chingada” según dice-, se permita hacer una estúpida huelga de hambre, como la de Salinas en San Bernabé, Nuevo León- para velas por el “honor” de su familia mancillada. Otro ridículo sin ambages.

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