InicioHoy EscribeDesafío: Tragedias con cola / El silencio de AMLO

Desafío: Tragedias con cola / El silencio de AMLO

Por Rafael Loret de Mola

Solo habían transcurrido diez días desde su cuestionada asunción al gobierno de Puebla cuando Martha Érika Alonso Hidalgo, al lado de su marido el senador Rafael Moreno Valle, exmandatario de la misma entidad, falleció víctima de un supuesto accidente del helicóptero en el que viajaba el matrimonio como si fuese un mal presagio para la gestión de Andrés Manuel quien apenas llevaba veinticuatro días desde su toma de posesión como primer mandatario. Fue una Nochebuena terrible, la peor que hubiera imaginado la clase política… salvo la que pudo participar en el drama.

Nueve detenidos en 2022, relacionados con la manutención de la aeronave, confirman per se que el incidente no fue fortuito, sino planeado y desde este punto se abren dos líneas que la FGR ha tardado en desarrollar: la posible intervención del crimen organizado, sobre todo el relacionado con el gran negocio del huachicol, y el que se tratase de un artero golpe político para deshacer el entuerto de un presunto fraude electoral con Miguel Barbosa Huerta, quien murió también en su encargo de gobernador luego de aposentarse en el cargo que reclamaba por “derecho propio”.

La lucha infructuosa contra el huachicol, por cierto, provocó la tragedia de Tlahuelilpan, Hidalgo, cuando los ductos de PEMEX perforados por la población contratada por los peores criminales hicieron volar la zona con un saldo brutal de 137 muertos a quienes jamás se rindieron honores como sí ocurrió con los Moreno Valle y antes con Ramón Martín Huerta, Juan Camilo Mouriño y Roberto Blake Mora, tres ex secretarios de Gobernación de la oscura noche del calderonismo que también extendió su manto hacia la Guardería ABC de Hermosillo con saldo brutal de 49 bebés calcinados. Y los culpables nunca llegaron al primer plano.

López Obrador se enfrenta a las sombras de una administración rebosante de dramas causados por la negligencia y la estulticia, desde el “salvamento” a las familias de Culiacán, pretexto barato para soltar a Ovidio Guzmán López el 17 de octubre de 2019 hasta el derrumbe de uno de los puentes de la línea 12 del Metro de la Ciudad de México pese a la controversia iniciada desde 2013, a unos meses de la salida de Marcelo Ebrard Casaubón, quien la inauguró con bombos y platillos.

Desde entonces se acusó a Ebrard, para desgastarlo políticamente, y los señalamientos se entibiaron cuando fue designado Canciller por el “impoluto” abrazador de villanos que conforman su gabinete o le ayudan desde fuera para asegurarse de los rendimientos de los cárteles. ¿Ya saben a quién me refiero? El asunto no terminó en este punto: desde hace más de tres años se advirtió a la entonces jefa de gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, del mal estado de la línea 12 que presentaba fisuras, levantamientos y grietas en varios de sus tramos. No hizo nada hasta que la desgracia enlutó al país. Y ahora se pavonea como aspirante presidencial llevando el bastón de la sangre derramada allí y en el Colegio Rébsamen cuando ella rea delegada de Tlalpan.

El 3 de mayo de 2021, día de la Santa Cruz, a las diez de la noche, colapsó uno de los puentes de la línea 12 y murieron 30 personas además de decenas de heridos. Ebrard se lavó las manos en salud y la señora Sheinbaum, con su rostro de Magdalena sufriente, se condolió y prometió investigar “hasta las últimas consecuencias”, una sentencia bastante trillada. No hizo nada, absolutamente nada, la “dama de hielo».

Un hecho es incontrovertible: dos de los alfiles siniestros de MORENA, el partido del presiente hasta que este lo disponga, Ebrard y la candidata Sheinbaum, noqueada en el segundo debate entre aspirantes presidenciales, han sido señalados, mucho más la segunda si me preguntan.

Dicen que la MORENA, agazapada en las grietas submarinas –el pez, claro-, dejará el color marrón para teñirse de rojo.

       La Anécdota

Como crítico que soy de AMLO –como también lo soy de sus predecesores y del sistema que los prohijó-, me atrevo a desafiarlo una vez más:

1.- ¿Por qué no persigue a los huachicoleros criminales?

2.- ¿Cuándo inicia los debidos procesos contra sus antecesores?

3.- ¿Quién investigará el fondo de la negligencia terrible que ocasionó la tragedia del Metro en la CDMX si ni siquiera se han atrevido a proceder contra los verdaderos responsables de la caída del colegio Enrique Rébsamen en 2017?

4.- ¿Cuándo asumirá su deber y pondrá detrás de las rejas a los corruptos de su gabinete y de su singular familia millonaria ya?

Y hay mucho más: los asesinatos de migrantes impunes en la Estación de Ciudad Juárez, el fraude de SEGALMEX y las evidencias sobre su narcogobierno.

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