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Desafío: Vayan preparándose / Cuando ganó Andrés

Por Rafael Loret Mola

Vamos a contracorriente pero nadamos. Nunca México ha revertido sus avances y por ello estoy confiado en la respuesta de nuestros coterráneos al llamado a culminar el proceso de revocación de mandato con la destitución de un mandante-mandatario que se traicionó a sí mismo, no solo a los principios que abanderó, e hizo surgir una nueva mafia del poder… con casi todos los mismos que integraban la anterior por él señalada. Le faltó únicamente Salinas y agregó a su lista a los periodistas independientes mientras exaltaba como pináculos de la profesión a Lord Molécula, Lady Congo y Lord Pirata, los prototipos de la TTTT.

(Solo falta ya que nos inventen tweets descaradamente para presentarlos en su mañanera como ya hizo con un joven colega a quien no puede tragar. Él mismo se suicida ante la opinión pública dilapidando la escasa credibilidad que le queda. Es capaz hasta de colocar una cabeza de un caballo muerto al pie de la cama de alguno de sus opositores al estilo de “El Padrino” de Mario Puzo cuya película, la de Coppola, ya tiene más de medio siglo, pero sigue vigente en el escenario mundial; no como la parodia de la 4T esecenficada por el actor rastrero, Damián Alcázar, quien dejó en el rasero del mandante -no trasero, por favor-, todo su prestigio). 

Es tan manipulador Andrés que ha pretendido dividir a los ciudadanos que los detestan entre quienes sí quieren revocarle el mandato y aquellos a quienes convenció, malamente, de no acudir a las urnas el pasado el 10 de abril bajo el baladí pretexto de que se trata de “una trampa” porque no son elecciones convocadas por la sociedad o, peor aún, que AMLO debía quedarse para cumplir con el período para el cual fue votado al amparo del INE al que después fustigó y buscó desaparecer al calor de su Plan B detenido por la SCJN a la que ahora llama mafia).

Lo primero es absurdo: la sociedad por sí sola no tiene los medios, ni los recursos ni el andamiaje para convocar a unas elecciones; para ello, precisamente, tenemos al INE todavía autónomo a pesar de las mil asechanzas de la deplorable TTTT con consejeros a modo de Morena. Esta diferencia es sustantiva con las dictaduras sudamericanas que controlan, desde el despacho del mandante, los comicios cada que quieren reelegirse.

Sobre lo segundo cabe una pregunta para quienes parecen recrearse con la incertidumbre: ¿se sentirán confortados cuando, por la permanencia de AMLO en la Presidencia como efecto de su abstencionismo, en 2022 durante el proceso de revocación, les suceda algo a cada uno de ellos o alguno de sus familiares, amigos, socios? Desde actos de violencia extrema –como ya se están dando con frecuencia bajo masacres irracionales –Guerrero, Tamaulipas, Sinaloa, Zacatecas, Michoacán, Guanajuato, Campeche-, hasta aplicaciones fiscales “terroristas”, esto es para mantener a los causantes en un cautiverio real, moral y económico bajo la guía del grupo socialista de América Latina encabezado por Nicolás Maduro, de Venezuela; Miguel Díaz-Canel Bermúdez, de Cuba; Daniel Ortega, de Nicaragua; Lula y Dilma, de regreso a la cumbre en Brasil; Gabriel Boric, de Chile; Luis Arce, de Bolivia; Gustavo Petro de Colombia y AMLO en México.

En entorno así, AMLO mantiene su incongruencia. Lo mismo baja la cabeza ante Biden cuando este lo requiere por salirse del huacal –la reforma Bartlett está suspendida en el aire-, que se entusiasma al pretender darles puntapiés a los principales socios comerciales del país, Estados Unidos y España, dando el banderazo, por ejemplo, al incómodo grupo de “amigos de Rusia” creado en el Congreso en el momento más inoportuno de la era actual. Solo un imbécil o un ignorante puede distanciarse de los hechos.

La revocación, en fin, debió verse como un derecho constitucional, asentado en el artículo 35, fracción IX, de la Carta Magna. No hacer uso del mismo significó interrumpir el largo y sufrido camino hacia la democracia. No estamos para volver hacia atrás y retroceder, como ya midió el gran polemista Porfirio Muñoz Ledo –de andar entre diversos partidos como cuando se visita un zoológico-, entre treinta y cuarenta años.

Actuemos sin miedo. Es lo que nos toca hacer por México.

        La Anécdota

Solo no se ha quejado AMLO de “las instituciones” cuando ganó los comicios de 2018 con sus ya célebres 30 millones de sufragios –de los que ha perdido un tercio, cuando menos, por decepción o hastío-. Fue entonces cuando saludó la autonomía del INE con entusiasmo y sin las fobias con las que, desquiciado, pretende ponerle trabas al proceso de revocación el próximo domingo 10.

Bien decía Fernando Gutiérrez Barrios sobre Carlos Salinas, quien lo designó secretario de Gobernación:

–Salinas necesita el poder para equilibrarse mentalmente; cuando no lo tiene se vuelve loco.

Con AMLO la cosa es peor: con poder y sin él requiere una terapia de urgencia.

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