InicioHoy EscribeDesafío: Y seguimos en zig-zag / El mandatario doblado

Desafío: Y seguimos en zig-zag / El mandatario doblado

Por Rafael Loret de Mola

La última y nos vamos, suelen repetir los ebrios de cantina para tratar de demostrar una disciplina imposible; al final se pierde la cuenta de las copas y el raciocinio hasta para poder andar sin tropezones ni habladurías cuya violencia muchas veces trastorna las neuronas y agita al cerebro hasta perder la noción de la realidad. Algo similar ocurre con los simpatizantes “duros” de los aspirantes presidenciales quienes, caída a caída, insisten en que siempre podrán levantarse… sin observar que están moribundos, cuando menos políticamente hablando.

De acuerdo al diario “El País”, de cimiente española y proclive hacia la izquierda cuando esta no gobierna –ya ha demostrado que cuando se trata de apoyar a los mandatarios de esta filiación en su país suele convertirse en oficialista como ocurrió con el largo período de José Luis Rodríguez Zapatero-, en un análisis bastante serio, Morena tenía hace un año un alto porcentaje de posibilidades para ganar la elección de 2024 mientras sus adversarios se situaban muy por debajo, entre otras cosas, porque tardaron en definirse hasta que surgió el volcán Xóchitl y todo cambió.

Desde luego, en los días que faltan para la justa comicial, ya no es tan difícil revertir la tendencia irrefutable, sino que se evidencia lo indeseable: la pretensión de construir el andamiaje para un fraude escandaloso, monumental, ante la observación de quienes, desde el exterior, siguen con curiosidad el proceso mexicano y es este, como explicamos hace unos días, el mejor antídoto contra la obcecación de los leguleyos y enmascarados del establishment dispuestos a montar una parodia escandalosa; acaso por esta obsesión, el anciano de la Casa Blanca recrudeció posturas y afinó baterías contra el gobierno mexicano… reanudando su campaña reeleccionista y poniendo en ridículo a AMLO por habérsele doblado tan rápidamente. vehemencia al “pato” Donald.

       La Anécdota

Lo anterior no es, ni de lejos, la actitud que hubiera podido esperarse de Andrés, siempre vanguardista en cuanto a las descalificaciones y la imposición de apodos –“riki riquín canallín”-, algunos bastante malos, que lo remiten a los patios de las escuelas –el de Tepetitán, en donde estudió, lo es-; pero ahora, al parecer ha aprendido a medirse cuando se trata de dirigirse al jefe de la banda de la Casa Blanca e incluso a los de quienes habitaron Los Pinos para los cuales extendió un perdón a priori junto a la celebrada amnistía ofrecida al bandidaje que permanece fuera todavía de las prisiones. ¿Serán estas las condiciones que debió llenar para barrer la senda hacia el Palacio Nacional sin requiebros ni trompicones?

No lo dudo conociendo a Andrés y su permanente ambición política hasta convertirse en el mexicano que, sin duda, mejor conoce al país geográficamente… casi hasta el último rincón. Hace semanas visité, por ejemplo, la locación de Real de Catorce, en San Luis Potosí, y me confirmaron que hasta allí no había llegado, sólo hasta Matehuala. Es, claro, una referencia aislada pero obligada en las vísperas de una noche oscura.

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