InicioInternacionalDUBÁI: BASTIÓN DEL CÁRTEL DE SINALOA PARA LAVAR DINERO

DUBÁI: BASTIÓN DEL CÁRTEL DE SINALOA PARA LAVAR DINERO

*Desde dentro del cártel, un profesor documentó por años el “negocio”

*El CDS pretende invertir “legalmente” 100 millones de dólares al año

*Empresas constructoras, fábricas, bienes raíces, hoteles, supermercados

*Ya incursiona también en el negocio el Cártel Jalisco Nueva Generación

José Sánchez López/Corresponsalías Nacionales/La Opinión de México

Ciudad de México. – Los rascacielos de Dubái, entre ellos el Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo con 828 metros de altura, no sólo son uno de los principales atractivos turísticos de los Emiratos Árabes, sino también un paraíso fiscal donde organizaciones criminales “lavan” cientos de millones de dólares; entre ellos el Cártel de Sinaloa que opera en dicha nación desde hace al menos un lustro.

Así lo señaló Bertrand Monnet, profesor francés del EDHEC Business School (Escuela de Estudios Superiores Comerciales del Norte), quien añadió que el Cártel del Pacífico (Sinaloa), fue una de las primeras organizaciones mexicanas que puso la mira en Dubai, uno de los siete Emiratos Árabes, a través de vínculos con importantes empresas financieras.

El catedrático documentó desde el interior del Cártel de Sinaloa, a lo largo de dos años de seguimiento, el modelo de negocios de la organización en el tráfico de drogas a Estados Unidos, especialmente de fentanilo, que está causando los mayores estragos entre la población norteamericana, originando un promedio de más de 100 mil muertes al año.

De acuerdo con el documental presentado por el medio francés Le Monde, la investigación de Bertrand Monnet, lo llevó a investigar desde la fabricación de fentanilo en garajes de Culiacán, Sinaloa en México, habilitados como laboratorios clandestinos, hasta Dubái, cuyos enormes rascacielos habrían sido utilizados para sus operaciones de lavado de dinero.

Monnet cuenta que su ingreso al Cártel de Sinaloa no fue sencillo, pues los narcos se negaron a recibirlo, pero, gracias al periodista español, David Beriain, amigo suyo, logró contactar con un “gerente intermedio” de la organización delictiva y tras 2 años ganándose su confianza, este lo llevó a conocer a un sobrino de “El Chapo”.

Conforme a su versión, los narcotraficantes le habrían contado cómo llevan a cabo sus operaciones para “lavar” millonarias cantidades de dinero en Dubái, mediante acciones con decenas de millones de dólares y que llevarían efectuándose desde hace al menos cinco años.

Los empleados de los narcotraficantes en Dubái cumplirían una doble función: exportar toneladas de drogas (cocaína o fentanilo) y posteriormente blanquear las ganancias generadas por la comercialización de estas sustancias en Estados Unidos y otros países.

Las ganancias ascienden a miles de millones de dólares.

Las operaciones de las que habría sido testigo Bertrand Monnet, consisten en distribuir el efectivo en múltiples cuentas bancarias, miles de ellas, para lo cual los cárteles se valdrían de cientos de empresas y negocios pequeños controlados por ellos, quienes depositarían el dinero en sucursales bancarias.

En uno de los casos, los depósitos son lo suficientemente pequeños para pasar desapercibidos de la autoridad competente y en otras ocasiones se pagan sobornos a los empleados de las sucursales bancarias para que no informen sobre la realización de esa clase de depósitos.

La investigación realizada por el profesor Monnet y presentada por el medio francés, señala que no solo es en México donde se realizan esa clase de operaciones para lavar el dinero, pues esto ocurre en todo el mundo, incluso, sostiene que las autoridades son conscientes de ello, por lo que es necesario que las transiciones se realicen de forma rápida.

La fase dos de la operación consiste en poner el dinero fuera del alcance de posibles investigaciones, para lo cual, este vuelve a ser trasladado a miles de cuentas nuevas, ajenas a las ocupadas anteriormente, operaciones que se hacen a través de fideicomisos de empresas cuyas identidades de sus beneficiarios son prácticamente inaccesibles colocando el dinero en paraísos fiscales.

El paso final de la operación, llega cuando el cártel utiliza ese dinero girado y lo inyecta en la economía de varios países a través de inversión, así, el dinero pasa a formar parte de la economía legal.

Invierten en empresas constructoras, fábricas textiles, bienes raíces, hoteles, supermercados, en todo lo que capte grandes inversiones, en México, Estados Unidos y Europa.

Si bien el paso final parece el más despampanante por reinyectar el dinero a la economía circulante de un país, y, por tanto, se puede utilizar libremente, el segundo paso, el de los paraísos fiscales, es igual de importante, pues es en este movimiento en el que el dinero de la droga se vuelve invisible para las autoridades.

“Esa vorágine bursátil hace muy complicado y difícil que las investigaciones logren clarificar con exactitud en dónde quedó exactamente el dinero, los millones de dólares, producto del tráfico de drogas”, indica Monnet.

Pero, además, agregó el catedrático, Dubái se ha convertido en uno de los principales paraísos para el blanqueo de capitales sucios por su misma situación fiscal y su economía.

Entre los países convertidos en paraísos fiscales, como Panamá, las islas Caimán, Vírgenes y Montserrat, o algunas excolonias británicas independizadas, como las Bahamas, resultan los menos seguros para los criminales porque se trata de islas con una economía pequeña, a las que Estados Unidos podría llegar a congelar sus cuentas mediante presión política y comercial.

Ahí es donde Dubái cobra una posición importante, pues es un país con una economía más sólida y menos dependiente de la Unión Americana, por lo que, el riesgo de que amenace con imponer bloqueos comerciales en caso de no hagan lo que ellos dicen es menor y, por ende, el dinero lavado está más seguro.

Además, en Dubái hay centenares de sociedades fiduciarias, por lo que es más difícil que establezcan a través del cual lavan dinero los cárteles y al final el dinero tampoco se queda en Dubái, al llegar ahí es retransferido a cuentas en Hong Kong, y luego a bancos en el Caribe.

Bertrand Monnet, recalca que las operaciones de lavado de dinero de los cárteles de la droga son un esquema de flujo de dinero continuo, en el que el dinero es trasladado de un banco a otro, de un paraíso fiscal a otro y reinvertido en negocios legítimos, que hacen una complicada red para que las autoridades den con el origen y destino del mismo.

Además, puntualiza el investigador, en esas acciones, respecto a la cooperación entre los países asolados por el narcotráfico, como México, Estados Unidos o China, que son los que más han estado presentes en la discusión de fentanilo, Dubái, como agente de lavado de dinero, nunca, ha salido a la luz.

Monnet explicó las distintas modalidades para blanquear capitales, pero indicó que una de las más recurrentes es inyectar millones de dólares en efectivo en las tesorerías de empresas y negocios controlados por las organizaciones criminales; o bien, depositar el dinero directamente en los bancos cómplices.

Para conocer más a detalle este tipo de transacciones, el profesor se trasladó a Dubái y entrevistó a un operador del Cártel de Sinaloa dedicado al tráfico de fentanilo, cuya identidad tuvo que permanecer bajo reserva por cuestiones de seguridad.

El entrevistado dijo que el Cártel de Sinaloa suele invertir en el ramo de la construcción, en fábricas textiles, en centros comerciales, departamentos y edificios, principalmente, “invertimos en el norte de México, Estados Unidos y Europa también. Pero yo no puedo invertir allá. Yo como mexicano no puedo invertir en una plaza, se necesita de ayuda, de franceses; Ellos nos proponen los negocios y nosotros les damos el dinero”.

“Estamos aquí en Dubái para buscar a los inversionistas, invertir el dinero del cártel. ¿Por qué en Dubái? Porque aquí es más fácil, hay más inversiones en propiedades. No hay investigaciones. La policía no investiga a personas como nosotros que solamente queremos blanquear el dinero”, explicó.

Es precisamente por la ausencia de investigaciones, que Dubái es visto como un paraíso bancario para el crimen organizado. Es por ello que los planes futuros para el Cártel de Sinaloa en la región es invertir cientos de millones de dólares.

“Ahorita vamos a pasar solamente 10 millones de dólares para ver cómo funciona esto, pero tenemos pensado que serán unos 100 millones de dólares al año lo que vamos a invertir aquí”, dice al narco sinaloense.

Si bien no se dio a conocer en qué rubros el Cártel de Sinaloa tiene pensado invertir, el sujeto mencionó que los bitcoins también son una forma de pago que han adoptado en los últimos años.

Además del Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es otra de las organizaciones criminales de México que ya encontró en Dubái el punto clave para blanquear las ganancias obtenidas por el tráfico de drogas a nivel internacional.

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