InicioReportajes EspecialesNarcotráfico“EL CHAPO” ACABÓ EN UNA PRISIÓN DE EU

“EL CHAPO” ACABÓ EN UNA PRISIÓN DE EU

*Lo negro de Joaquín Guzmán Loera; Durante un año, seis meses y nueve días luchó para no ser extraditado; EU hará lo que no hizo México: Quitarle miles de millones de dólares y condenarlo  

*Con seis procesos en Arizona, California, Texas, Ilinois, Nueva York y Florida y 17 cargos en su contra por tráfico de drogas, homicidio, conspiración, lavado, algunos de ellos 

Redacción /Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México

(Tercera de siete partes)

Ciudad de México.- Sol Quintana Roo reproduce, en esta entrega informativa, la reseña hecha antes del “Juicio del Siglo”, para que el lector se norme su criterio, respecto a la situación real en el narcotráfico: ¿Sólo un peón más o el capo mexicano más poderoso que ha existido?   

Por más de año y medio, Joaquín Archibaldo Guzmán Loera, “El Chapo” y su cuerpo de abogados, lucharon denodadamente para evitar que fuera extraditado a los Estados Unidos; las dos fugas anteriores de penales mexicanos de máxima seguridad fueron precisamente para evitar que fuera enviado al vecino país, aunque finalmente fue entregado al gobierno norteamericano y difícilmente regresará a nuestro país, donde tendría que enfrentar 10 procesos que le significarían no menos de 30 años de cárcel. 

La madrugada del jueves 19 de enero de 2001, Guzmán Loera, dormía envuelto en una cobija, vigilado celosamente por un guardia permanente y un perro las 24 horas del día, en una de las celdas del Centro Federal de Readaptación Social Número Nueve, de Ciudad Juárez, Chihuahua. 

El despertar fue brusco: ¡Ya te vas! Fue el lacónico mensaje. 

Joaquín se levantó rápidamente. Se plantó frente a la cámara que lo grababa día y noche, a manera de ser, y enseguida preguntó: 

“¡Qué! ¿A dónde me llevan? ¿Voy al Altiplano? Refiriéndose al penal de alta seguridad del Estado de México, de donde se fugó la última vez. 

No hubo respuesta, sólo lo llevaron a comer algo y después comenzó el traslado. La primera parada fue el Aeropuerto Internacional de la ciudad fronteriza, donde lo subieron a un avión de la Fuerza Aérea Mexicana. El capo todavía pensaba que lo llevaban de regreso al penal de El Altiplano. 

Pero no iba a ser así.

Guzmán Loera aún no estaba enterado que iba ya rumbo a los Estados Unidos, extraditado, luego de que el Quinto Tribunal Colegiado en Materia Penal le negara el último amparo, de no menos de una decena que había interpuesto para no ser enviado a la Unión Americana. 

Todo se había hecho bajo el más completo hermetismo. Ni siquiera sus abogados sabían de la extradición. Se enterarían horas después por los medios informativos. 

La nave enfiló directamente hacia los Estados Unidos hasta llegar al Aeropuerto Internacional de Long Island McArthur, en Islip, Nueva york, donde fue recibido por agentes de la Drug Enforcement Administration (DEA). 

Hasta ese momento supo a dónde había sido llevado. Al destino final, al más temido: Los Estados Unidos, de donde es casi imposible que regrese y de hacerlo, sería para enfrentar otros 10 procesos que quedaron pendientes en nuestro país.  

Quizá por su historial delictivo o por simple empatía, a su llegada al penal de Manhattan el bloque de mujeres reclusas se agitó y comenzaron a corear su nombre: ¡Chapo! ¡Chapo! ¡Chapo!, al tiempo que lanzaban gritos, hurras y vítores, como si se tratara de alguna estrella cinematográfica o un ídolo. 

Pero la bienvenida que le daría un juez federal del Tribunal de Brooklyn, en nada se parecería a la de las entusiastas presas de Manhattan, pues solamente fue para informarle que existen 17 cargos en su contra y que una de las primeras acciones sería el que entregue al gobierno norteamericano los 14 mil millones de dólares, en la que se estima su fortuna. 

SU SEGUNDA ESCAPATORIA Y TERCERA REAPREHENSIÓN

Una llamada anónima ciudadana y la egolatría de que hicieran su película biográfica, fueron factores determinantes para recapturar, por tercera ocasión, a Joaquín Archibaldo “El Chapo” Guzmán Loera, a cinco meses y 28 días de haberse fugado por segunda ocasión del penal de El Altiplano, en el Estado de México, el 11 de julio de 2015. Antes escaparía de Puente Grande, Jalisco. 

Hubo una notable diferencia entre los 12 años que tuvieron que transcurrir para que fuera reaprehendido el capo, luego de su primera escapatoria en enero de 2001, en los que se volvió “ilocalizable” para los gobiernos de Vicente Fox Quesada y Felipe de Jesús Calderón Hinojosa y los 181 días que tardó el gobierno de Enrique Peña Nieto en reaprehenderlo. 

En torno a la manera cómo fue posible ubicar a Guzmán Loera, la entonces procuradora general de la República, Arely Gómez González, explicó que el capo, a través de sus abogados, contactó a productores y artistas para que hicieran una película sobre su vida.  

Se hicieron los seguimientos respectivos y se documentó que, efectivamente, se habían dado esos encuentros con personajes de la farándula, cuyos nombres no fueron revelados, pero sí confirmó la procuradora que ya se habían iniciado las indagatorias correspondientes. 

Por su parte, la Secretaría de la Marina Armada de México (Semar), informó que la madrugada del pasado viernes, acudió a atender una denuncia anónima en la que alertaron de varios sujetos armados en una casa de Los Mochis, Sinaloa.  

Al llegar, fueron recibidos a balazos y uno de los marinos resultó herido, por lo que tuvieron que repeler la agresión y dieron muerte a cinco individuos, además de que detuvieron a otros seis. 

Si bien el movimiento obedeció en principio a la llamada ciudadana, los marinos tenían conocimiento de que por ese sitio se movía Orso Iván Gastelum Cruz, alias “El Cholo Iván”, líder de la zona norte del Cártel de Sinaloa y jefe del grupo de escoltas del “Chapo” Guzmán. 

“El Cholo Iván” ya había sido detenido en el 2005, por posesión de armas, pero pagó una fianza y fue puesto en libertad. Fue recapturado en el 2009 y llevado al penal de Aguaruto, de donde, vestido de mujer, escapó vestido de mujer en un camión que llevaba ropa del penal para lavar.  

Sin embargo, en el domicilio donde se produjo la balacera no sólo se encontraba “El Cholo Iván” sino también “El Chapo”, mismos que, en principio, lograron escapar recorriendo una larga distancia a través del sistema del alcantarillado. 

La balacera, según lugareños que escucharon las detonaciones, se inició poco después de las 3 de la madrugada del viernes y se prolongó durante varias horas, lapso en el que “El Chapo” y su lugarteniente aprovecharon para huir por el drenaje y recorrer una distancia considerable. 

Sin embargo, los marinos ya habían puesto especial atención en la red de alcantarillado, dada la manera como se movía Guzmán Loera en las anteriores ocasiones que logró burlar a sus perseguidores a través de túneles, de la misma manera cómo se fugó de El Altiplano. 

Así, pudieron ubicar al escurridizo delincuente y a su cómplice que corrían por los recovecos de la red pluvial, hasta que los cercaron y los obligaron a salir por una de las coladeras en la colonia Scally, donde interceptaron a un automovilista, lo despojaron de su vehículo y retomaron la huida. 

Por un buen trecho, “El Chapo” y “El Cholo” continuaron en el auto compacto hasta que decidieron abandonarlo. Justo cuando dejaban la unidad, fueron descubiertos por dos policías municipales de Mazatlán que los detuvieron. 

 Al saber de quiénes se trataba, los llevaron al cuarto del motel Doux, a las afueras de Los Mochis, Sinaloa, sobre la carretera federal 15 y dieron aviso de inmediato a las autoridades federales. De esa manera llegaron los marinos, que habían iniciado la persecución y se hicieron cargo del peligroso capo y de su jefe de escoltas.  

Como era un número reducido de marinos, pidieron refuerzos y cuando llegó el apoyo, los detenidos fueron llevados al aeropuerto de Los Mochis y de ahí, trasladados a la Ciudad de México. 

Antes, en el inmueble donde se suscitó la balacera, los marinos lograron asegurar: Cuatro vehículos (dos de ellos blindados), ocho armas largas, una corta, un tubo lanzacohetes con dos cargas, cargadores y municiones de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas.  

La presencia de Guzmán Loera en la zona donde era intensamente buscado, se debió, según versión extraoficial, a que salió de su refugio en Badiraguato para acudir a una reunión con su familia en el poblado de La Tuna. 

En aquella ocasión -8 de enero de 2016-, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, twitteó en su cuenta: «Misión cumplida: Lo tenemos. Quiero informar a los mexicanos que Joaquín Guzmán Loera ha sido detenido». 

Horas antes de que el mandatario nacional diera la noticia vía twitter, la Marina había informado del operativo, pero se limitó a decir que cinco sospechosos habían resultado muertos en un operativo en el que también fue herido un militar y habían sido detenidos cinco sujetos. 

Tras la recaptura de “El Chapo”, sus hijos Iván Archibaldo y Alfredo reaccionaron agresivamente y a través de sus cuentas de  twitter emitieron los siguientes mensajes:  

Iván Archivaldo escribió: “No saben en qué bronca se metieron”. 

Alfredo, por su parte, twitteó amenazante: “El Gobierno sabrá de los Guzmán muy pronto”. 

Por la noche del mismo viernes, luego de ser traído a la Ciudad de México, bajo un fuerte dispositivo de seguridad, Guzmán Loera volvió a la prisión de donde se escapó; el penal de El Altiplano, en el Estado de México, pero ahora reforzado con mayores medidas de seguridad. 

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