InicioReportajes Especiales“EL GUERO” PALMA: UNA HISTORIA DE PESADILLA

“EL GUERO” PALMA: UNA HISTORIA DE PESADILLA

  • Pocos narcotraficantes han vivido una historia de pesadilla como la Héctor Luis Palma Salazar: la muerte de su esposa y de sus hijos, consecuencia de una venganza orquestada por Miguel Ángel Félix Gallardo por el robo de un cargamento de cocaína que Palma realizó y nunca le fue perdonado; el accidente aéreo en el que casi pierde la vida, su detención, su extradición a Estados Unidos, donde compurgó nueve de los dieciséis años que le impusieron. Por su fuera poco, ahora carga con una sentencia por el asesinato de un policía en los años noventa, único delito que lo mantiene en prisión. Enfermo y entrado en la vejez, Palma Salazar ha visto mancillado su orgullo: atrás quedaron los lujos, las armas de oro y la ostentación sin límites.

STAFF LA OPINIÓN DE MÉXICO

Ricardo Ravelo/ Reportajes Especiales (Primera de dos partes)

Lugarteniente de Miguel Ángel Félix Gallardo, jefe del cártel de Guadalajara en los años setenta y ochenta; operador del narcotráfico y hábil en las negociaciones, Héctor Luis Palma Salazar es dueño de una historia que lo mismo pasa por el terror de los accidentes aéreos que por haber sufrido una de las pesadillas más horrendas: la muerte de su esposa y sus hijos como consecuencia de una venganza que derivó en matanzas y desapariciones.

Amigo cercano de Joaquín Guzmán Loera, a quien conoció dentro del círculo de Félix Gallardo, Palma Salazar nació en un pueblo llamado La Noria de Abajo, en el municipio de Mocorito, Sinaloa; sólo pudo estudiar la primaria debido a la pobreza de su familia. El crimen llegó pronto a su vida y en su etapa de adolescente comenzó robando automóviles.

Debido a su habilidad, Félix Gallardo –el mayor traficante de drogas, llamado “El Jefe de Jefes” y/o “El Padrino”, lo contrató como sicario en los años setenta. Más tarde le encargó el contrabando de cocaína en Sonora y en otros estados del norte del país.

En esos años –los de verdadero esplendor para Félix Gallardo –Palma Salazar tuvo la oportunidad de hacerse amigo de “El Chapo” Guzmán, entonces era lugarteniente de Félix Gallardo. En esa época, “El Güero” Palma fue atenazado por la ambición y se le hizo fácil apropiarse de un cargamento de cocaína. Esto derivó una venganza cruel.

Hacia finales de los años ochenta, después de la captura de Félix Gallardo en abril de 1989, tanto “El Chapo” como “El Güero Palma se empezaron a encumbrar a pasos agigantados en el negocio del narcotráfico. Ambos hicieron crecer al llamado cártel de Sinaloa. Pero el golpe ya lo esperaba. Félix Gallardo, conocido en el mundo mafioso como “El Padrino”, enojado por el robo del cargamento, planeó la venganza y presuntamente ordenó que mataran a la esposa y a los hijos de Palma. Se había creado una batalla cruente entre los criminales que duró mucho tiempo y hubo demasiado derramamiento de sangre.

Para llevar a cabo el plan, se asegura que Félix Gallardo contrató los servicios del venezolano Rafael Clavel Moreno. El llamado “jefe de jefes” no le perdonó que se haya robado el cargamento. Y es que en el mundo del hampa estas acciones se pagan con la vida, se violan códigos éticos dentro de la mafia que no se perdonan, pues son considerados como una traición.

Luego de ese episodio, la vida de Palma Salazar tomó una dimensión diferente. Félix Gallardo no descansó hasta vengarse. El plan macabro estaba enfocado a causarle a Palma el mayor daño emocional posible. Y lo logró.

Dicho plan inició cuando Clavel Moreno entró en acción. La misión de este sujeto era infiltrarse en el círculo más cercano de “El Güero” Palma. Clavel cumplió con todas las fases de la misión asignada.

Se ganó su confianza hasta el punto de hacerse su socio en el negocio de las drogas, utilizó sus dotes para la seducción con el objeto de casarse con una hermana de Palma y la parte final era convertirse en amante de su esposa –Guadalupe Leija de Palma –, convencerla de extraer millones de las cuentas bancarias y fugarse con él para San Francisco, California, donde una vez hospedados en el hotel procedió a decapitarla.

Unas dos semanas después, llevó a Héctor Jesús y Nátaly –hijos de Palma Salazar y de Guadalupe Leija –hasta San Cristóbal, Venezuela, lugar donde procedió a lanzarlos desde el puente de La Concordia. Antes de aventar al vacío a los chicos preparó una cámara de video y filmó la escena. Luego, preparó la sorpresa, la estocada final: en una caja perfectamente bien decorada como regalo colocó la cabeza de Guadalupe Laija y, en otro paquete, puso el casete con el video. Ambos se les envió a Palma Salazar a su casa. Cuando abrió la caja halló la cabeza de su esposa perfectamente bien conservada en una hielera.

En el panteón Jardines de Humaya de Culiacán, Sinaloa, “El Güero” sepultó a sus familiares. Y ahí construyó un mausoleo valuado en su tiempo en unos 420 mil dólares. En el techo sobresale una pintura de su esposa e hijos.

Palma no se quedó con los brazos cruzados y procedió a vengar la muerte de su familia. Fue ejecutado Clavel Moreno y otros cómplices, persiguió a los gatilleros de Félix Gallardo y a familiares suyos, cuyos cuerpos presentaban múltiples golpes en el cráneo y estallamiento de vísceras. También le declaró la guerra a los hermanos Arellano Félix, a quienes persiguió por todas partes. En ese tiempo, los Arellano eran amos y señores del narcotráfico en Baja California. Controlaban todo el negocio con la complicidad de las autoridades de esa entidad.

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