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EL IMPERIO DE LOS ARELLANO FÉLIX

El Cártel de los Arellano Félix no existe para la DEA

*Para la PGR: vigente y fortalecido con hijos de sus principales capos

*EU oculta beneficios a las principales cabezas

*Ni el «Comandante Min» ni el «Tigrillo» cumplirán sus condenas

Redacción/La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche

(Primera de cuatro partes) 

Cuando la Drug Enforcement Administration (DEA), dio a conocer su informe «Evaluación Anual sobre la Amenaza de las Drogas 2017», no incluyó al Cártel de Tijuana, conocido también como «Cártel de los Arellano Félix» (CAF).

Para la agencia antidrogas extranjera, sólo existen en México los cárteles de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, a los que considera de mayor peligro para su nación; el Golfo, el de Juárez y el de los Beltrán Leyva, al CAF lo considera extinguido o inexistente.

No obstante, un mes después la Procuraduría General de la República, a través del Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia (CENAPI), le enmendó la plana y precisó que además de los cárteles mencionados por la DEA, en nuestro país continúan activos los cárteles de los Arellano Félix, Los Caballeros Templarios y La Familia michoacana.

Poco después, se conocería que los miembros del CAF, recluidos en cárceles de la Unión Americana, han logrado reducir sus sentencias y obtener beneficios a punta de «cañonazos» de millones de dólares. A la fecha, han cedido más de 210 millones de dólares por lo que varios de ellos, pese a ser líderes del CAF, no pasarán ni una década tras las rejas.

En los últimos 10 años, han sido extraditados a Estados Unidos 10 líderes de la organización y pese a que en principio el gobierno norteamericano dijo que solicitaría cadena perpetua para ellos, lo cierto es que han recibido sentencias benévolas por lo que ninguno cumplirá cabalmente el total de sus condenas.

El primero en ser extraditado fue Francisco Javier Arellano Félix, «El Tigrillo». En 2006 llegó a un acuerdo de culpabilidad y aceptó ceder 50 millones de dólares. Inicialmente se le condenó a cadena perpetua. Posteriormente les rebajaron su sentencia a 25 años y ahora, según la página de internet del Buró de Prisiones, saldrá de la cárcel en el 2022, por lo que sólo estará tras las rejas poco más de 15 años.

En 2011 su hermano Benjamín, contemplado también para cadena perpetua, al igual que Francisco Javier, llegó a un acuerdo de culpabilidad y cedió 100 millones de dólares, con lo que se le fijó una condena de 25 años en prisión, pero estará en libertad en 2033.

La menor condena ha sido para Eduardo Arellano Félix, «El Doctor». Entregó 50 millones de dólares y fue sentenciado a 15 años, aunque quedará libre, según el Buró de Prisiones, en 2022 por lo que sólo pasará 10 años tras las rejas.

Historias similares son las de otros miembros de la organización, como sus operadores financieros y operativos, entre ellos los hermanos Ismael y Gilberto Higuera, que en 2009 cedieron uno y cinco millones de dólares y en lugar de recibir cadena perpetua, pasarán entre 20 y 30 años en prisión con posibilidad de reducir sus penas.

Jorge Aureliano Félix, «El Macumba»; Rigoberto Yáñez, «El Beto»; Armando Martínez, «El Loco», son otros de los integrantes que están en la misma situación, después de haber entregado millones de dólares al gobierno norteamericano y en el caso de Manuel Aguirre Galindo, «El Caballo», uno de los fundadores y consejeros del CAF, preso en México desde 2013 y sobre quien pesaba orden de extradición, inexplicablemente se eliminaron los cargos que tenía en su contra en los Estados Unidos.

A la posibilidad de que los fundadores y verdaderos líderes del CAF podrían retomar el mando de la organización al quedar libres, habría que añadir que los hijos de Ramón y Francisco Javier heredaron, al parecer temporalmente el CAF y están a la espera del retorno de sus progenitores.

Fabián Arellano Corona, «El Piloto»; es hijo de Ramón Arellano Félix, «El Comandante Mon»; asesinado el domingo 10 de febrero del 2002, cerca de la Zona Dorada en Mazatlán, Sinaloa, por órdenes de «El Mayo Zambada».

«El Piloto» es señalado por autoridades federales, estatales y municipales de Baja California, como el líder actual del Cartel Arellano Félix en Tijuana, en tanto que Jorge Alberto Arellano Briseño, «El Tigrito»; hijo de Francisco Javier, «El Tigrillo», es el segundo al mando del CAF.

Ambos, a través de sus lugartenientes «El Chan», «El Jorquera»• y «El Kleto», mantienen presencia y detentan el control en Baja California mediante decenas de pistoleros a sueldo.

Para especialistas en narcotráfico, así como para experimentados policías antidrogas mexicanos, la omisión de no considerar al CAF como un cártel vigente y el hecho de reducir las condenas de los principales jefes, implica el grave riesgo que representa el que el Cártel de Tijuana, llamado así en un principio, desde la década de los ochentas, podría volver a erigirse como lo que fue: una de las organización más violentas, sanguinarias y poderosas.

Independientemente de esas posibilidades, advirtieron los expertos, está el hecho de que la llamada «Narcomami», Enedina Arellano Félix, licenciada en Economía, nunca ha perdido vigencia y ha sido, desde la caída o abatimiento de sus hermanos, la que se hizo cargo de la organización y ha logrado mantenerla activa con la colaboración de los demás miembros de la familia.

Pero ¿quiénes han sido los «escorpiones» o los «aretes» en el mundo del narcotráfico, desde hace más de 30 años?

Las características del Cártel de Tijuana han sido la crueldad, la saña, la violencia; durante las más de tres décadas que ha estado operando, siendo la única organización criminal que nunca se ciñó a acuerdos con otros grupos y que se manejó de manera independiente.

Enedina, experta contable, puso al frente a su hijo Luis Fernando Sánchez Arellano, «El Ingeniero», para controlar y meter en cintura a aquellos integrantes del cártel que, tras la captura y muerte de los principales hermanos, comenzaron a apoderarse paulatinamente del mando.

Pero si bien Luis Fernando permaneció por espacio de 12 años en el trono, no pudo mantener el mismo control y hegemonía que sus temibles tíos, que por más de cinco lustros permanecieron intocables y finalmente también fue atrapado.

Otro de los Arellano, llamado Eduardo, con el mote de «El Doctor», «El Gualín», «El Profe» o «El Abuelito», fue detenido en Tijuana, Baja California, el 25 de octubre del 2008, tras un tiroteo en una zona residencial de la delegación Mesa de Otay y terminó siendo extraditado a los Estados Unidos el 31 de agosto de 2012.

Habría que recordar que el hermano mayor, Francisco Rafael, «La Pancha», fue extraditado a la Unión Americana en 2006, luego de cumplir una condena de 10 años y liberado en el 2008 de una prisión en la ciudad de El Paso, Texas.

Regresó a México sólo para que años después lo ejecutaran. Su final, igual que el de sus hermanos, también fue trágico, acorde a la turbulenta vida que llevó, inmerso en el mundo de las drogas del que ya nunca pudo salir.

El 18 de octubre de 2013, radicado ya en Los Cabos, Baja California, acudió junto con su esposa Rocío del Carmen Lizárraga, ex reina del carnaval de Mazatlán, a una fiesta infantil en la que se encontraban artistas, empresarios y políticos.

En el transcurso del festejo y cuando un ex vocalista de la Banda de El Recodo cantaba con mariachi, un sujeto, disfrazado de payaso, cruzó el salón, llegó hasta la mesa de Francisco Rafael y le disparó en varias ocasiones; uno de los proyectiles le destrozó el cráneo.

Por el escándalo de los comensales y la estridente música, el primer tiro no llamó la atención de más de 250 invitados, sólo hasta que se produjeron cuatro detonaciones más se dieron cuenta de lo que ocurría y el pánico se apoderó de la gente.

El ejecutor logró escapar al confundirse con los invitados que huían para ponerse a salvo. El asesino material ni siquiera ha sido identificado y menos detenido, mientras que la autoría intelectual se la achacaron a José Rodrigo Aréchiga Gamboa, alias «El Chino Antrax», actualmente preso, pero no le han podido comprobar dicho cargo.

Carlos Alberto Arellano Félix, médico cirujano, quien presuntamente se dedica a las operaciones de lavado de dinero, a través de empresas inmobiliarias, constructoras, discotecas y otros negocios, es el único prófugo, pero informes de inteligencia de la SEIDO estiman que el galeno esté retirado y más ocupado en que no lo atrapen que en retomar sus actividades ilícitas.

Ceba apuntar que cada vez que se lograba la captura o la condena de alguno de los miembros del clan Arellano Félix, se suponía que el imperio de Los Escorpiones se había derrumbado, pero lo cierto es que no está aniquilado.

¿Pero cómo llegaron a convertirse en la organización criminal más violenta e importante en el trasiego de estupefacientes en la frontera norte?

¿Dónde comenzaron su carrera delictiva?

¿Por qué fue el Cártel tolerado o consentido durante varios sexenios?

¿Cuál fue la causa de su debacle?

¿Por qué se les conoce como Los Escorpiones?

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