InicioPortadaNacionalEL “SUEÑO AMERICANO”, INFIERNO MEXICANO

EL “SUEÑO AMERICANO”, INFIERNO MEXICANO

*La pesadilla de los niños migrantes en la frontera sur de México

*En su tránsito, víctimas de múltiples delitos de carácter sexual

*El “sueño americano” se convierte en el “infierno mexicano”

José Sánchez López/Corresponsalías Nacionales/La Opinión de México

Ciudad de México. – Ante la falta de oportunidades, garantías o seguridad, guatemaltecos, hondureños, salvadoreños, entre ellos miles de menores de edad, huyen de su país en busca de mejores oportunidades, de una mejor vida; solo para caer en manos de “coyotes”, narcotraficantes y policías que los secuestran y los obligan a prostituirse.

De acuerdo a la fundación dedicada al estudio e investigación del crimen organizado, InSight Crime, que realizó 136 entrevistas con menores de edad obligados a transitar por las redes del tráfico sexual, descubrió que hay al menos cuatro formas de prostitución.

La esclavitud sexual, la prostitución involuntaria y prostitución no forzada, que se subdivide en dos formas: con libertad para elegir clientes y trabajar en otros locales y la más cruel, sin ningún tipo de libertad.

Al comparar las situaciones de prostitución no forzada con libertad para elegir clientes y esclavitud sexual, se dieron más en México, y las condiciones de prostitución involuntaria y prostitución no forzada.

La migración irregular por alcanzar el tan anhelado “Sueño Americano”, destaca la fundación, supone un riesgo para la vida, integridad y dignidad de las miles de personas que salen de su país de origen en búsqueda de alcanzar una mejor calidad de vida, pero se ceba más en los menores cuya fragilidad los expone a corren el riesgo de ser víctimas de múltiples delitos de carácter sexual.

Niños y niñas de entre 12 y 17 años de edad, están en inminente peligro de perder la vida, ya que, si bien el salir de sus países de origen les abre la posibilidad de alcanzar una mejor calidad de vida, en su tránsito irregular por distintos territorios, las personas en movilidad pueden ser víctimas de múltiples delitos.

En el caso de los menores hombres, el riesgo es el reclutamiento forzado para formar parte de la delincuencia organizada, desde “halcones”, “laboratoristas”, “narcomenuderos” o sicarios, pero en el caso de las mujeres los delitos de carácter sexual son una constante a manos de los mismos criminales que después de abusarlas las convierten en esclavas sexuales.

Para ejemplificar el calvario a que son sometidas las menores, relataremos algunos de los casos, cuyos nombres fueron cambiados por motrivos de seguridad, que muestran las atrocidades y vejaciones a las que son sometidas.

Nancy, una adolescente guatemalteca, fue seducida y abandonada por su pareja cundo supo que estaba embarazada. A los 16 años se convirtió en mamá del pequeño Juan Luis y para sobrevivir trabajó como sirvienta junto con su madre. Entre las dos ganaban alrededor de 50 quetzales al día, lo equivalente a poco más de 100 pesos mexicanos.

Para mejorar su situación anhelaba irse a trabajar a Estados Unidos, popr lo que buscó la ayuda de Francisco Román Ramírez, alias “La Ardilla” y de su asistente Luisa Odilia Ramírez, “coyotes”, que le garantizaron un tránsito seguro por México, un ingreso sin inconvenientes al vecino país y un trabajo seguro.

“La Ardilla” y Luisa ofrecieron pasarla a ella y a su hijo por sólo 28 mil quetzales, equivalentes a 3 mil 500 dólares, cifra muy abajo de lo que en promedio cobran los “coyotes” por un servicio así, ya que el costo se lleva a elevar hasta los 110 mil quetzales, es decir unos 14 mil dólares.

La joven y su hijo cruzaron la frontera de México y Guatemala por el pequeño poblado fronterizo de La Mesilla, entre Arizona y Nuevo México rumbo a Chiapas, donde tan solo 20 minutos después arribaron dos hombres en una motocicleta que los interceptaron y le arrebataron al niño.

Regresó a La Mesilla donde aún se encontraba Luisa, quien le indicó que recuperaría a su hijo si seguía las instrucciones. La llevó a un hotel de Huehuetenango donde siguió la pesadilla para Nancy.

Una vez en el hotel, “La Ardilla” le dijo que si quería recuperar a su hijo tenía que tener relaciones sexuales con los hombres que irían a buscarla a su habitación. Fue obligada a tomarse fotografías desnuda, así como videos realizando actos sexuales.

Cuatro meses duró la investigación hasta que oficiales guatemaltecos y mexicanos detuvieron al Ardilla, quien además de confesar los abusos que habían cometido contra la joven, les advirtió que jamás volverían a ver al niño.

Durante las investigaciones descubrieron el cuerpo de un niño que había sido arrojado a un vertedero de basura de Chiapas, cerca del cruce del poblado de La Mesilla.

Sin embargo, los fiscales de uno y otro país argumentaron que no habían podido obtener el ADN para comprobar o descartar la identidad del menor. Luisa también fue detenida, pero en amos casos, un juez dictaminó que no existían pruebas suficientes y fueron puestos en libertad.

Deyanira quería reunirse con sus hermanos en Estados Unidos, pero en el tren de carga donde viajaba se separó de las amigas que le acompañaban. Se asustó pues sabía que muchos migrantes eran secuestrados y que las adolescentes, como ella (13 años), eran vendidas como esclavas sexuales en bares o prostíbulos.

Decidió no regresar a Guatemala, sino irse a Tapachula, Chiapas, la ciudad más grande en la frontera entre México y Guatemala, para tratar de encontrar a sus compañeras, pero no las localizó y si en cambio cayó en anos de una banda de explotadores que la obligaron a prostituirse.

Desde hace dos años vende dulces y cigarros para sostener a su hijo.

Su calvario duró varios años, hasta que uno de los clientes al que contó su tragedia se compadeció y decidió ayudarla. La rescató del prostpibulo donde la habían esclavizado y presentaron la denncia. Dijeron que iban a investigar, pero hasta la fecha no se ha hecho nada.

Así como Nancy y Deyanira, miles de adolescentes de amos seos cruzan la frontera sur de México para tratar de llegar a Estados Unidos, pero una mayoría se queda en las poblaciones fronterizas donde son víctimas de redes de esclavitud sexual o enroladas al crimen organizado y en el mejor de los casos son explotados en casas y fincas agrícolas.

Para Nashieli Ramírez, directora de la organización Ririki, Intervención Social, la trata está ligada al movimiento de las migraciones y en esa frontera tan porosa donde no hay ningún tipo de control, se convierte en una zona donde hay una gran incidencia de explotación.

No se sabe cuántos menores indocumentados se encuentran en la frontera sur del país, señala la activista, pero las autoridades reconocen que el fenómeno está en crecimiento, pues tan sólo el número de niños y adolescentes que fueron deportados el pasado año, es decir aquellos que se salvaron de caer en las manos de depredadores sexuales, fue de casi 10 mil menores.

De acuerdo con el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, en la frontera sur de México existen menores en tránsito que viajan solos hacia Estados Unidos. Muchos no pueden completar, pero buscan alguna manera de sobrevivir, mientras encuentran una nueva oportunidad para reiniciar el viaje y es cuando son pasto de los explotadores sexuales que los obligan a prostituirse.

Ese es el problema más grave de las menores que son víctimas de esclavitud sexual y obligadas a prostituirse en bares de poblaciones como Ciudad Hidalgo, Cacahoatán, Tapachula o Talismán, además de que alimentan las redes de esclavitud sexual que operan en diversos estados de México, señala la directora de Ririki.

En Tapachula, Chiapas, en el Callejón Danubio, llamado así por el nombre de un hotel que fue clausurado porque sus propietarios permitían la explotación sexual de menores de edad, principalmente de niñas migrantes, la situación sigue igual

El Callejón se encuentra a unas calles del edificio de gobierno de Tapachula, y a pesar del cierre del negocio se observa en las inmediaciones a adolescentes centroamericanas que son víctimas de esclavitud sexual, pero no son las únicas, en la plaza central, frente a la sede de gobierno, varios adolescentes hondureñas y hondureños ofrecen sus servicios para sobrevivir.

Ramón Verdugo Sánchez, director de la organización Todo por Ellos, reseñó que un adolescente salvadoreño que cuida autos en el centro de Tapachula, les platicó que, en la noche, después de las diez, llegan señores en coche para buscarlos. Les tocan el claxon o se bajan, “hay algunos que vienen cada semana, otros más veces, pero ya se conocen y se arreglan con los policías”.

Estos adolescentes se mezclan con los «canguritos», como se conoce a los menores centroamericanos que venden dulces y cigarros afuera de bares, restaurantes y en las calles del centro. Prácticamente todos son extorsionados por policías y funcionarios municipales, asegura Verdugo Sánchez.

“Muchísimas veces lo hemos denunciado públicamente pero no pasa nada, Es un problema descarado. Varios policías han sido denunciados, pero nunca prosperan las acusaciones.

Tras las denuncias y señalamientos, Verdugo Sánchez tuvo que huir de México y solicitó asilo político en Estados Unidos por temor a ser asesinado por autoridades mexicanas en contubernio con grupos del crimen organizado.

El acoso de autoridades, contra él inició cuando denunció a un grupo de agentes de la Policía Municipal que operaban una red de prostitución de menores de edad, que obligaban a sexoservidoras mexicanas y extranjeras a pagarles una cuota diaria a cambio de protección.

Tas su acusación, un grupo de policías, al parecer federales, portando armas de grueso calibre y cubiertos del rostro con pasamontañas, sin orden de aprehensión, intentaron detener a Verdugo Sánchez, pero la comunidad lo impidió, sin embargo, él decidió abandonar el país y autoexiliarse en Estados Unidos.

De ese tipo de situaciones y de muchas otras más, en las que quedan de manifiesto las ilícitas actividades de tratantes, explotadores, y autoridades, están enteradas lo mismo las autoridades municipales, estatales, federales y migratorias, pero nadie toma cartas en el asunto y el panorama de explotación sexual de las niñas y adolescentes continúa igual.

Más leído
HOY ESCRIBE
Relacionados