ENTRESEMANA

MOISÉS SÁNCHEZ LIMÓN/La Opinión De México

Pinches periodistas

–¡Ahí vienen esos pinches muertos de hambre!– exclamó un distinguido
diputado en uno de esos días de la LXVIII Legislatura federal, cuando
se percató que se dirigían a él reporteros de la fuente legislativa.

Era día de sesión y antes de iniciar, como es praxis en la cobertura
informativa los colegas ingresan al salón de sesiones para realizar
entrevistas; después deben hacerlas desde el llamado corral de la
ignominia, denominación que se quedó en corral, dique impuesto por
diputados demócratas respetuosos de la libertad de expresión como
Pablo Gómez, en sus días de gloria perredista.

Cuando se creó ese dique de contención, se adujo que los reporteros
desviaban la atención de los diputados. ¡Ajá! Ahora, diputados de
todos los partidos que gustan de los reflectores, en el barandal del
corral buscan se entrevistados.

Sí, pinches periodistas, pinches reporteros muertos de hambre, como
nos calificó aquel diputado federal tabasqueño que, paradoja de la
vida, se convirtió en “periodista” e  incluso opinador en la tele y la
radio.

Sin duda mis colegas estarán de acuerdo con estas líneas y, como dijo
el filósofo de Güemes, los que no, no.

Pero a usted que no tiene relación alguna con los periodistas pero es
beneficiario de todo lo que se dice, cuenta y publica y difunde en los
medios de comunicación, le refiero esta pincelada de la opinión que de
los reporteros, periodistas de oficio, tiene la inmensa mayoría de los
políticos y, en especial, los legisladores cuando no son actores de
novelas rosas y actos demócratas y de esos que dan caché y apisonan el
camino en el ascenso a la gloria política.

En los días que corren de la administración de la sedicente Cuarta
Administración, el licenciado López Obrador ha insistido en
descalificar y desacreditar a los periodistas profesionales, los de
verdad, y a los periódicos en especial, amén de dividir al gremio al
grado de que importantes colegas que simpatizan con él  –muy
respetable su simpatía—son una especie de malos imitadores de aquellos
a los que hoy denuestan y acusan de haberse enriquecido en las
administraciones pasadas. Quien esté libre de culpa que aviente el
primer chayo.

Inmundos pasquines, ha llamado Su Alteza Serenísima a los medios cuyos
dueños, empresarios que son eso menos periodistas, se negaron a
aceptar la reducción de publicidad a niveles propuestos por el
inquilino de Palacio personalmente. Chucho Ramírez no estuvo en las
negociaciones.

Bien. Esto del manejo publicitario es, elemental, un acuerdo que se
negocia y cada quien se lleva y se llevaba la tajada del pastel
millonario que el área de prensa de la Presidencia de la República
pactaba y pacta, de suyo con la opinión presidencial.

En la administración de Enrique Peña Nieto, desde Los Pinos se
palomeaba o tachaba al medio de comunicación que pedía publicidad. Lo
mismo ocurrió en otras administraciones, aunque en las dependencias
públicas había cierta laxitud para que cada coordinador de
comunicación pactara la publicidad.

Con Peña Nieto hubo un funcionario del área de comunicación social
que, desde el día en que se integró al equipo, palabras más, palabras
menos advirtió: “¡Ahora sí! ¡Chinguen a su madre los que nos pegaron
en el PRI!”

Se refería a los reporteros y medios de comunicación que habían
cuestionado e incluso golpeado al candidato del PRI a la Presidencia
de la República, Enrique Peña Nieto. Y la advertencia se cumplió. Hubo
otros etcéteras, pero son materia de otro momento. ¿Sabrá de esto Su
Alteza Serenísima? Blofea.

La referencia viene “como anillo al dedo” –Peje dixit—por la embestida
del licenciado presidente contra la prensa mexicana y ahora la
extranjera, es decir, los reporteros lo mismo de plataformas digitales
que no tienen subsidio de los machuchones de arriba que  El Universal,
Reforma y Excélsior y otros medios de los llamados grandotes.

Ya son más de dos años en los que Andrés Manuel trae a periodistas y
periódicos como badajo de campana culpándolos de todo. Y todo, es
todo.

En alguna ocasión, una diputada federal priista mexiquense de la LXII
Legislatura se quejó por el trato que el diario Reforma daba a
miembros de su bancada.

–¿Qué se puede hacer?—me preguntó.

–No lean Reforma—le respondí.

Lo mismo recomendaría a Su Alteza Serenísima, cuya opinión respecto de
los periodistas en el ejercicio de la reporteada y artífices de la
columna política o el artículo de opinión –algo que seguramente
desconoce—es algo más que una mentada de madre.

¡Ah!, pero listo como es o quizá convencido de que los mexicanos no
leen ni escuchan o ven noticiarios, trata de poner a salvo su opinión
despectiva. Lea usted lo que dijo en la mañanera cuando se le planteó
lo que se publica del manejo de la vacunación:

“Pues así está la prensa, con excepciones honrosas. Y yo respeto mucho
a los periodistas, además respeto mucho el oficio, porque es noble
oficio, pero está envilecido en la actualidad”.

O sea, nos respeta pero estamos envilecidos. Sí, sí, habrá quienes,
colegas que ya sólo escriben en las redes sociales, enderezarán sus
fusiles francotiradores para hacerme pomada. Pero…

¿Usted cree que nos respeta el licenciado López Obrador?, insisto y le
doy otra muestra de lo que opina de los pinches periodistas. Porque,
sin duda, de poder nos llamaba así.

“Acerca de estos comentarios –atendió Su Alteza Serenísima–, los
cuestionamientos y a veces ataques en los medios de información, pues
ya es algo rutinario. Yo lamento que los medios de información en el
país estén tan obcecados en atacar al gobierno que represento, desde
el tiempo del presidente Madero no se tenía una prensa así, tan
tendenciosa, golpeadora, defensora de grupos corruptos, una prensa que
se dedica a mentir constantemente; con honrosas excepciones, para no
generalizar, pero son muy pocas las excepciones.

“La regla es que tenemos la prensa más injusta, la más distante, la
más lejana al pueblo y la más cercana a los grupos de poder
conservador. Es un tiempo de oscuridad para los medios de
información”.

Y de lo que se publica respecto de la tragedia ocurrida en la L12 del
Metro, acusó que “esas son actitudes muy irresponsables, ¿no?, es para
sacar raja, aprovecharse de la tragedia.

“Pero el amarillismo en los medios nacionales e internacionales es
inevitable, porque hay también una crisis en todos los medios de
información, no sólo en México, en el mundo, una falta de ética que no
se había visto manifestada como ahora, porque los medios durante el
periodo neoliberal en México y en el mundo fueron totalmente cooptados
por los grupos de intereses creados (…)”.

Sí, caray, pinches periodistas –con todo respeto, Peje dixit–.

¿Alguna duda de lo que piensa el inquilino de Palacio respecto de los
periodistas?

En la mañanera, una colega le preguntó acerca del caso Notimex- ¿Cómo
van las conversaciones? Hay un plantón instalado aquí afuera de
Palacio, le refirió.

–Pues ojalá y se llegue a un acuerdo pronto –respondió–. Ya se iba
avanzando, se va avanzando y estamos en la mejor disposición.

Así, demócrata y respetuoso de los derechos humanos y laborales, desde
su ronco pecho que no es bodega Andrés Manuel dictó sentencia:

“Desde luego nosotros apoyamos a Sanjuana (Martínez), porque es la
directora de Notimex y es una mujer honesta, una periodista íntegra y
también tenemos que proteger los derechos de los trabajadores. Es que
en todas estas instituciones pues había muchos excesos, mucha
corrupción”.

Sin duda, de la conclusión de Andrés Manuel, es aplicable la
paráfrasis de aquel diputado federal paisano suyo: ¡que se jodan
pinches reporteros muertos de hambre!

DÉJAME QUE TE CUENTE LIMEÑA. Y como corolario de su protagonismo y la
caravana con sombrero ajeno, el licenciado López Obrador presumió como
aquella mosca que dice al buey “vamos arando”. Lea usted

“También hoy quiero informar al pueblo que siguen apoyándonos de
manera efectiva y solidaria nuestros paisanos migrantes, porque se dio
a conocer el dato de las remesas recibidas en el mes de marzo y es un
récord mensual en remesas. Ya el año pasado se tenía un récord de
cuatro mil 45 millones de dólares, esto nunca se había logrado y
pensábamos que iba a ser muy difícil llegar a esta cantidad porque, si
vemos, en todo el 2020 no pasó de cuatro mil 45, aun cuando fue récord
el año con 40 mil 606 millones de dólares”. ¿Siguen apoyándonos?
¡Válgame Dios! Conste.

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