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FUE UN ATAQUE DEL CÁRTEL DEL GOLFO

*Los ataques registrados en calles de las colonias Almaguer, Lampacitos, Unidad Obrera y Bienestar de Reynosa, fueron cometidos por delincuentes que llegarían de Río Bravo a bordo de varios vehículos

*“Nada más les gritaron ‘¿qué?, que si se creían mucho’ y sacaron las armas y les empezaron a disparar”, relató Olga Ruiz, hermana del joven estudiante Fernando quien cayó frente a las balas a los 19 años

*Tamaulipas está bajo la disputa del Cártel del Noreste, derivado de Los Zetas, y el Cártel del Golfo. Ambos mantienen dominios en ciertos municipios, pero ninguno de ellos es tan poderoso para imponerse al otro. Esas batallas regionales son más constantes y agudas, pues se mantienen en un contexto de supervivencia

Redacción/La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche

Corresponsalías nacionales/Reportajes especiales

Reynosa, Tamaulipas.- Un grupo de hombres armados al parecer relacionados con una fracción de narcotraficantes del Cártel del Golfo (CDG) fueron los que ejecutaron a 14 personas en el municipio fronterizo de Reynosa, en el estado de Tamaulipas.

Además, otros cuatro presuntos delincuentes fueron abatidos cuando fueron localizados y opusieron resistencia, mismos que habían agredido al personal policial.

Los ataques registrados en calles de las colonias Almaguer, Lampacitos, Unidad Obrera y Bienestar de esta ciudad fronteriza, fueron cometidos por delincuentes que llegarían de Río Bravo a bordo de varios vehículos.

En el municipio de Río Bravo, contiguo a Reynosa, se reportó la presencia de granadas en una jardinera de la agencia de autos Chevrolet que se localiza en la colonia México.

La embestida del crimen dejó cuerpos tirados en banquetas. Un taxista, un señor de la tercera edad, otro joven que llevaba celulares y trabajadores de la construcción estarían entre las víctimas. Dos ejecutados estaban a menos de 10 metros entre sí, cada uno del lado contrario de la calle.

Tamaulipas está bajo la disputa del Cártel del Noreste, derivado de Los Zetas, y el Cártel del Golfo. La entidad ha sido bastión de cárteles de la droga porque colinda en su frontera norte con Estados Unidos, principal consumidor de estupefacientes.

En sus antecedentes, los actuales grupos delictivos formaron parte de la misma facción, pero al paso de los años tuvieron diferencias y traiciones que los llevaron a la fragmentación.

Si bien ambos mantienen dominios en ciertos municipios, ninguno de ellos es tan poderoso para imponerse al otro. Esas batallas regionales son más constantes y agudas, pues se mantienen en un contexto de supervivencia.

En Reynosa, según informes de seguridad, opera Carlos Roel Collazo, el “Chuy Sierra”, lugarteniente del Cártel del Golfo. Junto con el “Chuy Sierra”, en la misma alcaldía se han identificado actividades delictivas de Ernesto Sánchez Rivera, apodado “Mierda”, “Cuate” y/o “M22”, así como de su hermano, Héctor Sánchez Rivera, la “Mami y/o M1”, líderes de la célula delictiva Los Metros de la misma organización criminal.

Como en los peores años de la “guerra contra el narco”, que comenzó Felipe Calderón Hinojosa durante su gobierno (2006-2012), la mano de la delincuencia organizada dejó ver su poderío en Tamaulipas una vez más.

Sin embargo, ahora las autoridades no fueron el blanco principal, ni las células delictivas que se disputan el territorio, sino 14 inocentes que simplemente estaban en la calle, caminaban en la banqueta.

“Fue un ataque a la sociedad civil”, dijo Geovanni Barrios Moreno, presidente de la Asociación Civil Justicia Tamaulipas A.C., el fuego cruzado había sido el peor enemigo de las personas, pero ahora lo vieron de frente.

“Nada más les gritaron que ‘¿qué?, que si se creían mucho’ y sacaron las armas y les empezaron a disparar”, relató Olga Ruiz, hermana del joven estudiante Fernando quien cayó frente a las balas a los 19 años.

Algunas muertes pudieron evitarse por completo. Dos mujeres y un hombre pertenecientes a una misma familia, quienes viajaban en su automóvil, fueron asesinados sin piedad, luego de ser despojados de la camioneta.

Algunos reporteros locales salieron a la calle a registrar este infame momento de la historia tamaulipeca. Cuerpos apenas cubiertos quedaron tirados en las banquetas. Ninguna autoridad estaba cerca, ni siquiera los testigos de siempre, pues el miedo permeó más que la curiosidad.

Por temor a su integridad los periódicos se limitaron a informar las partes oficiales, los hechos superficiales, no fueron a fondo del asunto.

En redes sociales, las denuncias por asesinatos comenzaron al filo del mediodía. La embestida del crimen dejó cuerpos tirados en los pasos peatonales.

Uno de los errores que más problemas ha causado en la entidad es la falta de coordinación entre los órdenes de gobierno. Los agentes federales se mantienen al margen de operativos.

Han tenido una actitud pasiva. Han sido más las autoridades estatales las que le han hecho frente a los grupos delictivos

Para expertos en seguridad la única solución es la coordinación, trabajo en equipo que les permita actuar y enfrentar de tú a tú a la delincuencia organizada para abatirla.

Hoy sucedió. Se juntaron los dos niveles y empezaron a buscar a quienes estaban causando el daño, ahondó al tiempo de recordar los cuatro presuntos sicarios asesinados este sábado, entre el mediodía y las 19:30 horas.

El Grupo de Coordinación Estatal para la Paz en Tamaulipas actuó de manera reactiva. Ejército, Guardia Nacional, policía del estado y Fiscalía local, dieron parte de lo ocurrido en dos comunicados, como signo de trabajo conjunto.

Ciudadanos contaron que en redes sociales clamaban por la intervención de agentes de seguridad, pero llegaron cuando los crímenes se habían consumado. “Estaba la gente sola, resguardada, abandonada”.

Mientras estos ataques continúan, el sufrimiento seguirá en los más de 3.5 millones de tamaulipecos que a diario tienen que escuchar las ráfagas de fusiles y ven la sangre correr por sus calles y carreteras: el saldo de la narcoguerra que no tiene para cuándo.

“Vivimos una crisis emocional tremenda porque cada vez que pensamos que habías superado la situación, caemos a que no. Es una simulación la ‘seguridad’ que tenemos, porque en cualquier momento regresamos a los tiempos donde había este tipo de enfrentamientos, de esta forma donde hasta se llevan personas inocentes”, detalló el activista Barrios Moreno.

La hermana de Fernando recordó que esta situación se ha prolongado por 15 años, tiempo en que gente cercana a la familia, como sus primos, fueron desaparecidos.

Ahora le tocó a Fernando, quien vio frustrada su meta de convertirse en enfermero, algo que perseguía desde que jugaba con el estetoscopio con su hermano, fallecido hace dos años por complicaciones de salud.

“No hay garantías de seguridad, o te cuidas de la policía o te cuidas de la gente armada”, advirtió Olga Ruiz.

Hace un año fue asesinado un ingeniero por fuerzas estatales, luego de ser confundido como sicario. Pasados 20 días, los narcos ejecutaron a un menor de 14 años que salió de casa para buscar a alguien que arreglara su sistema eléctrico, pues se quedó sin luz. Presuntamente le preguntaron si era “puntero” y luego lo ejecutaron.

Hasta las 23:30 horas del sábado, las autoridades informaron de 18 personas muertas, 14 víctimas y cuatro presuntos agresores abatidos.

Por estos hechos solo hay un detenido, quien llevaba a dos mujeres en la cajuela de un automóvil. Los atacantes iban en caravana.

El aseguramiento preliminar contabiliza dos camionetas y un automóvil, en este último vehículo viajaba el sujeto arrestado con las mujeres privadas de la libertad. En otra de las unidades estaba una persona acribillada. También se decomisó un arma larga.

Una granada fue arrojada en la agencia Chevrolet del municipio de Río Bravo. Mientras que los enfrentamientos ya se reportaban en el otro extremo de la región colindante con Nuevo León.

Ni las autoridades federales y mucho menos las del estado ofrecieron un apoyo inmediato a las víctimas. Tampoco algún mensaje, intención de acompañamiento psicológico o ayuda en gastos fúnebres, ni ninguna otra muestra de solidaridad.

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