InicioReportajes EspecialesRetropolicíaca“GOBER PRECIOSO”: LEGADO DE UN PEDERASTA (1/6 PARTES)

“GOBER PRECIOSO”: LEGADO DE UN PEDERASTA (1/6 PARTES)

*Relacionado con una red de pedofilia y trata de blancas 

*Enfrentará cargos en Cancún por tortura, pederastia y persecución 

*Como ministra, Olga Sánchez Cordero falló a favor de Mario Marín 

*Es otro de los mexicanos a los que confiscaron su fortuna en Andorra 

Redacción/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/La Opinión de México 

Puebla.- Cercado, sin contar con ningún recurso legal para evitar su captura, sin dinero al ser congeladas sus cuentas y ya sin el abrigo priísta que lo acogió durante casi medio siglo, Mario Plutarco Marín Torres, solo, sin escoltas, ni nada que denotara su poder como cuando fue gobernante, buscó refugio en la casa de su hermana, pero ya la policía le pisaba los talones.

Después sólo fue cuestión de sitiar la casa y esperar la respectiva orden de cateo, pues ya contaban con la de aprehensión y una vez con el mandato judicial en la mano, un contingente de agentes de la Fiscalía General de la República procedió al operativo.

No hubo resistencia.

El ex gobernador poblano terminó por entregarse sin oponerse y sólo fue cuestión de horas para que se le llevara a Cancún, Quintana Roo, para que enfrentara a la justicia y respondiera por los cargos de tortura y persecución; el primero calificado como delito grave lo que no le permitirá salir bajo fianza.

El martes 26 de enero, Mario Plutarco, sin ningún aparato de seguridad, sin aquella ostentación de la que hacía gala como gobernador del estado de Puebla, sigilosamente, tratando de pasar desapercibido, llegó a una casa semi-abandonada en el número 22 de la calle Citlaltépec, en la colonia Cumbres de Figueroa.

La casona de tres niveles, con alberca y espacio para seis autos, aparentemente abandonada, ya que periódicamente acuden trabajadores a darle mantenimiento y limpieza, es propiedad de su hermana Alicia Marín Torres, profesora de primaria.

“El Gober precioso” pensó erróneamente que estaba a salvo de sus perseguidores, pero éstos lo tenían perfectamente ubicado y a partir de ese momento montaron un cerco de vigilancia y el inmueble fue prácticamente sitiado.

Sólo era cuestión de esperar el mandato judicial de cateo para llevar a cabo la detención y ello se dio pasado el mediodía del miércoles 3.

Mediante un megáfono, los elementos de la Agencia de Investigación Criminal le hicieron saber a Mario Plutarco de su presencia Le advirtieron que estaba cercado, que llevaban la orden de aprehensión y que lo mejor sería que se entregara.

Y así fue. No hubo la menor resistencia. Habían acabado muchos años de impunidad.

Seguidamente fue llevado a la Subdelegación de la Fiscalía General de la República, en Acapulco y horas después, en una aeronave de la misma institución se le trasladó hasta Quintana Roo para ponerlo a disposición del juez requirente y luego ingresó al Centro de Readaptación Social (Cereso), de Cancún.

Paradójicamente fue a hacerle compañía a Jean Succar Kuri, uno de sus compañeros de correrías, recluido en dicho pernal por el delito de pederastia y sentenciado a 112 años de cárcel.

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