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GUERRA SOTERRADA EN NUEVO LAREDO POR LA LLEGADA DEL CJNG

*La gente de Jalisco está entrando por la carretera de Monterrey. Ahora los antiguos zetas del Cártel del Noreste están de cacería en el tramo Sabinas a Nuevo Laredo y mantienen un retén en la entrada de la ciudad durante la madrugada

* En la carretera Monterrey – Nuevo Laredo se han reportado más de 100 desapariciones a plena luz del día. Dicha autopista se le conoce como ‘la carretera de la muerte’, debido a los múltiples asaltos, secuestros y desapariciones durante las 24 horas

*La ciudad de Reynosa es el más claro ejemplo de los niveles a los que se puede llegar cuando se mezcla una política estatal ineficiente, corrupción, pobreza, criminalidad y a esto le sumamos el escaso margen de actuación que tienen los gobiernos locales

Redacción/ La Opinión de México/ Sol Quintana Roo/ Sol Yucatán/ Sol Campeche

*Corresponsalías Nacionales/Reportajes Especiales

Reynosa.- “Los halcones del Cártel del Noreste en Nuevo León advirtieron que la gente del CJNG estaba entrando por la carretera de Monterrey. Y ahora los antiguos zetas del Cártel del Noreste están de cacería en el tramo Sabinas a Nuevo Laredo. Mantienen un retén en la entrada a Nuevo Laredo durante la madrugada”.

A causa de la paranoica cacería que mantiene el CDG, en lo que va de 2021 se han reportado más de 90 desaparecidos en la carretera Monterrey – Nuevo Laredo; la mayoría, hombres jóvenes a los que se les perdió el rastro en la entrada a la ciudad fronteriza durante la madrugada, particularmente los martes y jueves.

En respuesta a esos intentos de sus rivales para tomar su plaza, los del Cártel del Noreste se metieron a Reynosa para disputar el control del tráfico de migrantes, reportó un comandante estatal.

Historia de violencia

Reynosa, la ciudad fronteriza más grande de Tamaulipas, con más de un millón de habitantes, padece una larga historia de violencia ligada a los cárteles.

Es la plaza más estratégica para el CDG y no ha tenido paz desde el homicidio del jefe de plaza Samuel Flores Borrego, El Metro 3, por órdenes de Jorge Eduardo Costilla, El Coss, para evitar que lo desplazara del trono. La ciudad es disputada por los llamados “comandantes” que controlan las cuatro zonas en las cuales la tienen dividida.

Reynosa también tiene la presencia de miles de soldados, efectivos de la Guardia Nacional y grupos especiales de la policía estatal; pese a ellos, la violencia no tiene freno, pero lo acontecido el sábado 19 no tiene precedente.

Un vocero del Grupo de Operaciones Especiales de la policía del estado de Tamaulipas contó que en Nuevo Laredo existe una guerra soterrada por el arribo del todopoderoso Cártel Jalisco Nueva Generación. Precisó que el capo del Cártel del Noreste, antes Zetas, Juan Gerardo Treviño Morales, alias «el Huevo», recién se alió con Fausto Isidro Meza Flores, «El Chapo» Isidro, actual líder de Cártel de los Beltrán Leyva, para frenar el ingreso del CJNG a Tamaulipas.

En la carretera Monterrey – Nuevo Laredo se han reportado varias desapariciones a plena luz del día. Dicha autopista se le conoce como “La carretera de la muerte” debido a los múltiples asaltos, secuestros y desapariciones durante las 24 horas.

Familiares afirman que simplemente se desvanecieron. Tales desapariciones y el tiroteo de la semana pasada que dejó 18 fallecidos en Reynosa, indican que México está volviendo a los días oscuros de la guerra contra el narcotráfico de 2006 a 2012, cuando los pistoleros de los cárteles solían atacar tanto a personas comunes y corrientes, como entre ellos mismos.
Se cree que hasta 6 de los desaparecidos son ciudadanos o residentes de EE. UU., aunque la embajada en México no pudo confirmar su estatus. Uno de ellos, José de Jesús Gómez, residente de Irving, Texas, supuestamente desapareció en esa carretera el 3 de junio.

Dominio de los cárteles

La mayoría de las víctimas desaparecieron al acercarse o salir de Nuevo Laredo, ciudad dominada por los cárteles y que hace frontera con Laredo, Texas. Unos seis hombres han reaparecido vivos, golpeados salvajemente, y dijeron que hombres armados los obligaron a detenerse en la carretera y se llevaron sus vehículos.

Lo que le sucedió al resto, incluida una mujer y sus dos hijos pequeños, es un misterio. La mayoría eran residentes de Nuevo León. Desesperados por respuestas, familiares tomaron las calles de Monterrey el jueves para protestar.

Juan Pérez Hernández, de 66 años de edad, desapareció junto con dos familiares el 24 de mayo, en la carretera federal Monterrey – Nuevo Laredo, que une los estados de Nuevo León y Tamaulipas, fronterizos con Estados Unidos.

Trabajaba como albañil y viajó a la frontera con dos sobrinos, un menor, Eloy Méndez de 16 años, y Julio Cesar Reyes González, de 29 años. “Mi hija fue a poner la denuncia a Tamaulipas. Confío en Dios, le pido a Dios que nos los regresen”, contó su esposa, Amalia.

Mencionó que a su marido lo esperan en casa cuatro hijos y siete nietos.
“Le pedimos al Presidente (Andrés Manuel López Obrador) que tenga un poco de consideración con el dolor que estamos pasando. Ellos no son criminales, iban por trabajo. Le pedimos al presidente simplemente que nos ayude a buscarlos para que ellos regresen a casa”, concluyó.
Las autoridades atribuyen las desapariciones como consecuencia del incremento de la disputa entre cárteles en esta región, por las estratégicas ciudades fronterizas de Tamaulipas, por donde se cruza droga y también miles de migrantes, un negocio que ahora compite con el narcotráfico.
“El CJNG está penetrando en alianza con la fracción del CDG (Cártel del Golfo) que controla la frontera”, precisó el efectivo del Grupo de Operaciones Especiales, que prefirió guardar el anonimato.

Ahora los antiguos Zetas del CDN están de cacería en el tramo Sabinas a Nuevo Laredo y mantienen un retén en la entrada a Nuevo Laredo durante la madrugada, añadió.

Debido a la paranoica cacería de supuestos “rivales” que mantiene el CDN, han desaparecido a inocentes.

Un 80 por ciento hombres jóvenes a los que se les perdió el rastro en la entrada a la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo, en horario de madrugada y particularmente los martes y jueves, concluyó la fuente.

¿Cómo era Reynosa?

La ciudad de Reynosa ha permanecido prácticamente sitiada en los últimos años y los esfuerzos de los tres niveles de gobierno no han podido abatir la situación. Como principal acción, está la conformación del Grupo de Coordinación Tamaulipas, integrado por el Gabinete de Seguridad Estatal, altos mandos de las Fuerzas Armadas, PGR (Procuraduría General de la República) y CISEN (Centro de Investigación y Seguridad Nacional); el gobierno local no tiene intervención en estas tareas.

La ciudad de Reynosa es el más claro ejemplo de los niveles a los que se puede llegar cuando se reúnen una política estatal ineficiente, corrupción, pobreza, criminalidad y a esto le sumamos el escaso margen de actuación que tienen los gobiernos locales.

El marco local y los niveles de violencia no permiten que los ayuntamientos puedan hacer mucho al respecto. Hace algunos años, durante el Premio Gobierno y Gestión Local, el caso presentado por Reynosa si bien no atendía directamente el tema de la violencia, se acercaba a promoción de la solidaridad y cohesión social a través de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC). El programa en cuestión “Compromiso Reynosa”, consistió en un concurso promovido por el gobierno local para que la población votara por internet por alguna OSC con la que simpatizara por el tipo de obra realizada.

En ese momento (2012), la ciudad había atravesado uno de sus “picos” de violencia y el evento promovido por el gobierno local, resultó en una amplia participación de la población que estaba deseosa de buenas noticias, lamentablemente, no se volvió a promover un evento similar.
Actualmente, la ciudad experimenta otra oleada de violencia la cual no se sabe cuándo finalizará y que ha dejado a la población en total indefensión, ante la ausencia de otros medios, su único recurso son las redes sociales con las limitaciones que tiene ese medio.

¿Qué puede hacer el gobierno local ante circunstancias tan extremas? Es una pregunta que no tiene fácil respuesta, en Reynosa el ayuntamiento sigue cumpliendo sus funciones básicas de gobernar y administrar su territorio, con las limitantes del contexto. En Reynosa, el esfuerzo en torno a la prevención de hechos violentos que significó el Semáforo Ciudadano, no resultó en un caso de éxito, entre otras cosas por la rapidez de los acontecimientos, aunque se rumora que el gobierno estatal prohibió esta medida.

Se han realizado varias reuniones del Gabinete de Seguridad en Reynosa, una en 2014 y la más reciente 2017, las cuales no han significado un descenso en los niveles de violencia. Aun así, los habitantes tratan de llevar su vida cotidiana de una manera “normal”, ante la total incertidumbre que significa no saber si podrán llegar a su destino

Hacia mediados de la década de 1930, Reynosa era un pequeño poblado sin ningún atractivo económico o poblacional. El censo de 1930 señala que en esa población radicaban 4,800 habitantes, pero se inició un despegue económico con la construcción de los distritos de riego, lo que estimuló las actividades agrícolas en la región. Posteriormente, en la década de los cincuenta se instaló un complejo petroquímico de Petróleos Mexicanos que contribuyó al crecimiento.

Sin embargo, en la década de los setentas, es cuando se instalan las primeras maquiladoras, impulsando una importante corriente migratoria, provocando una desordenada apertura de asentamientos urbanos en los que existe un evidente rezago de servicios como electricidad, agua, drenaje y pavimentación. A la vez surgen otros problemas sociales como la inseguridad pública, el aumento de la delincuencia y la drogadicción, así como la falta de atención médica o educativa, existiendo un grave retraso en el nivel de estudios y otra serie de demandas de servicios básicos, que se incrementan como producto de la llegada de población que se instala en asentamientos irregulares. El XI Censo General de Población y Vivienda levantado en 1990, señalaba que en Reynosa vivían al inicio de la década un total de 282,667 personas. Para 1995, la población ascendía a 337,053 y el 31 por ciento de las personas censadas habían nacido fuera de la entidad. Con la llegada de nuevos migrantes, la ciudad creció y fueron surgiendo muchas colonias que carecen de servicios públicos elementales. Es común que algunas de esas colonias se formen cerca de los parques industriales de maquiladoras, construyendo parte de sus viviendas con desechos de las propias plantas, almacenando o acarreando el agua para las casas en barriles.

Como se mencionó con anterioridad, hay un efecto directo y relacionado entre la migración interna, la expansión de las plantas maquiladoras y el crecimiento anárquico de las poblaciones fronterizas con graves problemas sanitarios, ambientales y socioeconómicos, que no puede esconderse.

En los últimos años el estado de Tamaulipas ha experimentado una ola de violencia en toda la entidad, algunos de los casos más sonados a nivel internacional fueron la masacre de 72 migrantes en San Fernando, el hallazgo de varias narco fosas en ese mismo municipio con casi 200 cuerpos, así como el asesinato del candidato a gobernador por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) Rodolfo Torres Cantú. De acuerdo con INEGI, el estado ha tenido un incremento en número de homicidios a partir del año 2000, alcanzando su punto más alto entre 2011 y 2012.

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