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GUERRA VIOLENTA ENTRE CÁRTELES POR TECATE

* Habitantes de distintas colonias viven aterrorizados entre el ruido de las balas y ejecutados

 

Redacción/La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán

 Tijuana.- Ante la desmedida violencia causada por las disputas entre agrupaciones del crimen organizado en Tecate, la situación de terror y zozobra del día a día de la vida de los ciudadanos de las zonas conurbadas y serranas del Pueblo Mágico se agravan ante la carencia de servicios, la pobreza y el olvido de las autoridades en los tres niveles de Gobierno.

Cerro Azul y El Paso del Águila son las principales zonas de criminalidad de alto impacto en Tecate.

Esas zonas, ubicadas en dos accesos importantes al municipio son los sitios en los que han ocurrido los hechos de mayor impacto. De acuerdo con fuentes de la Fiscalía, la delegación Cerro Azul es controlada por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), al mando de Danny Isaac Ortiz Covarrubias “El Moreno”; mientras que El Paso del Águila es atormentado por el Cártel de Sinaloa (CS) y su limpia de plaza.

Para los habitantes de esas zonas es ya una constante el escuchar detonaciones de armas de fuego por la noche y deben pasar la velada escondiéndose de las balas que podrían caer sobre sus techos de lámina y madera. Además, cada día amanece con la noticia de asaltos a mano armada, robo a los hogares con violencia, extorsiones y personas desaparecidas.

A pesar del conocimiento de la situación por pate de las autoridades, la Guardia Estatal de Seguridad e Investigación (GESI), la Guardia Nacional (GN) y el Ejército Mexicano, los habitantes aseguran que la presencia de las fuerzas del orden es casi inexistente.

Las patrullas evitan transitar por estos poblados, a pesar de los reportes de las autoridades de que se tiene especial atención en la zona.

Apenas a 10 kilómetros de la carretera Tecate-Ensenada, se puede acceder a la colonia Nueva Hindú, donde con una única calle pavimentada y muy poca movilidad de personas, los habitantes viven con miedo cada que suenan detonaciones cerca de sus hogares. Tan sólo el pasado fin de semana vivieron una pesadilla con una balacera que inició a media noche y duró casi una hora y media, según los vecinos. Mientras que los elementos policiacos y militares acudieron hasta dos horas después sin que hubiera ningún detenido.

Grave es la situación, pues el relato de otro vecino asegura que al solicitar una patrulla se les informa que no hay en la zona y que se tienen que enviar desde el Valle o el Centro de Tecate, trayecto que se demora hasta dos horas.

Otro de los ciudadanos manifestó que incluso tienen miedo de salir de su rancho por el temor de que le roben o le den un “levantón”, incluso aseguró que los mismos policías “seguido detienen a los ciudadanos y los extorsionan”.

A pesar de todo, una parte de la población se siente protegida por “la mafia”, pues un hombre indicó que los criminales protegen a los adultos mayores y a las familias tranquilas del poblado y que a los asaltantes o criminales los matan; por lo que aseguró que se siente más protegido por los criminales que por la Policía que incluso les “tumba su feria”.

Por el lado de la Carretera Libre Tijuana-Tecate se ubica El Paso del Águila, una zona con un par de maquiladoras y fábricas de material de construcción que igualmente tiene un solo acceso pavimentado y varias callecitas que la hacen favorable para emprender huidas a destinos que no son Tecate como Tijuana, Ensenada, Valle de las Palmas y la colonia El Niño.

Además, permite a los criminales mantener vigilancia sobre quién entra y sale del poblado, y si ingresa algún auto o unidad de las dependencias de seguridad se oyen chillidos de alerta para los que están en la demarcación, siendo el Cártel de Sinaloa y el Cártel del Sombrero los que controlan la zona.

Las instalaciones de la Academia de Policía y el Rancho la Puerta son los sitios donde se concentra la violencia; los vecinos relataron que viven desesperados porque se sienten ignorados por la FGE y la Policía Municipal.

Incluso hay familias que se vieron obligadas a dejar su patrimonio porque la falta de seguridad para vivir en dicho lugar, durmiendo en hoteles o en casas de familiares en otros municipios.

Durante su éxodo, una mujer relató cómo su hijo fue víctima de esa violencia. “Encañonaron a hijo mientras le decían: ‘¿Para quién trabajas, a qué te dedicas? ¿Qué haces?’. Mi hijo les contestó: ‘Somos músicos, nosotros no trabajamos para nadie’. Uno de los sujetos le dijo ‘¡Entrégame tus cosas y abre la puerta!’, pidiéndole a mi hijo que abriera la puerta de la casa, a lo que él le respondió ‘No tengo las llaves’. Entonces le arrebataron el celular a mi hijo y los sujetos se fueron corriendo por el túnel que está bajo la autopista”, narró la madre en su denuncia presentada ante la FGE.

Esta familia ya es una de las últimas que faltaban por irse de la zona. La mayoría de las casas presentan letreros de “Se vende”, otras fueron invadidas y convertidas en picaderos, sitios para narcomenudeo y refugio de delincuentes.

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