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HOTEL DE CALAKMUL; UN RIESGO PARA LA FAUNA

*En medio de la sequía y calor, la construcción de hotel en la Biosfera de Calakmul pone en riesgo una fuente de agua para los animales

*Cada vez hay menos avistamientos de jaguares en la Reserva de la Biosfera de Calakmul, Campeche

*En los últimos ocho meses solo hay tres registros de jaguar, en el mismo lapso de tiempo antes de la construcción del hotel había al menos unos 40 captados por las cámaras trampa

*El hotel está cercano a una aguada y los animales se desplazan más para buscar agua

*Los animales sobreviven gracias a organizaciones y activistas que colocan o rellenan bebederos artificiales

Claudia V. Arriaga Durán/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

Campeche. – Cada vez hay menos avistamientos de jaguares en la Reserva de la Biosfera de Calakmul, en Campeche. A diferencia de Quintana Roo, en donde son atropellados intentando buscar alimento y agua por la construcción del Tren Maya, en esta entidad son obligados a desplazarse selva adentro. Huyen del ruido de la maquinaria que continúa la construcción de uno de los seis hoteles que forman parte del megaproyecto.

“En los últimos ocho meses solo hay tres registros de jaguar y antes hubiéramos tenido al menos unos 40, el registro de algunas especies se está yendo para abajo y a otras no les importa como a los pavos, que mientras no los cacen no importa. Otros más se adentran a la selva donde no hay ruido”, comentó el biólogo, Carlos Hernández que trabaja en la zona de Calakmul.

En marzo de 2023, se difundió un video en redes sociales que puso al descubierto la construcción del hotel en medio de la Biosfera de Calakmul. Se advirtió que destruiría el hábitat y pondría en riesgo la supervivencia de la fauna. La comunidad se pronunció en contra, pero no fueron escuchados y la obra continúo. Denunciaron que no fue lo acordado.

En la consulta indígena las comunidades votaron a favor del Tramo 7 del Tren Maya a cambio de un acueducto, no de un hotel. Necesitaban agua, no habitaciones para turistas.

“Cuando se anunció el proyecto del Tren Maya se hizo una consulta a los pueblos originarios en donde las 84 comunidades de Calakmul apoyamos la propuesta. ONU Hábitat y Fonatur, nos presentaron el proyecto como un desarrollo integral para las comunidades de Calakmul”, declaró en aquella ocasión el secretario de la Asociación de Guías de Calakmul, Enrique Rodríguez.

“En la consulta, no sabíamos nada absolutamente del hotel, obviamente cuando se empieza construir en enero, a todo mundo le cayó de sorpresa”, expuso.

El propio Gobierno Federal confirma que la Reserva de la Biosfera de Calakmul de la Península de Yucatán, es la reserva forestal más grande de México. Su extensión es 723.185 hectáreas de tierras protegidas, 52 ejidos con casi 23 mil 740 habitantes en su zona de amortiguamiento.

EL HOTEL PONE EN RIESGO LA BÚSQUEDA DE AGUA DE LOS ANIMALES

A pocos metros del área del hotel, cuya construcción está a cargo de la Secretaría de la Defensa Militar (Sedena) está la aguada Bonfil, en la que se acumula el agua de la lluvia para que los animales puedan beber en épocas de sequía proveer.

Los cuerpos de agua naturales de Calakmul en donde los animales pueden hidratarse son las sartenejas, que no son otra cosa que huecos que se forman en las piedras. Otros más son las aguadas que acumulan agua de lluvia y los huecos de los propios árboles.

Los daños del edificio son colaterales. La Sedena taló 2.96 hectáreas y según datos de la federación el proyecto contempla 144 habitaciones, restaurante, bar, alberca, cafetería, oficinas, recepción y edificio de usos múltiples, y por supuesto un estacionamiento con capacidad para 212 vehículos. El resultado es que modificó el comportamiento de los animales que acudían a esa zona en busca de agua.

“En Calakmul no hay mucha agua pese a que es una zona tropical con mucha vegetación, pero por el tipo de suelo se absorbe la lluvia y eso hace que haya poca agua disponible para humanos y animales”, declaró en entrevista, el biólogo Carlos Delgado.

La sequía no es algo nuevo en Calakmul y la importancia de la flora y fauna que viven en el área lograron que el 23 de mayo de 1989, la UNESCO la nombre Biosfera. Aunado a esto, es considerada como la segunda mayor extensión de bosques tropicales de América.

De la reserva también cuidan organizaciones internacionales como el Fondo Mundial para la Naturaleza, conocido como WWF por sus siglas en inglés, y que tiene una iniciativa en la que colocó abrevaderos artificiales. El objetivo es ayudar a que especies como el tapir sobreviva a la sequía generada por el cambio climático.

“Se proporciona agua en bebederos artificiales. La gente tiene conciencia de dejarles agua y hay varias iniciativas enfocadas a rellenar bebederos para que la fauna tenga agua. Hay unos dentro de las reservas y otros cercanos a comunidades”, detalló Carlos Delgado.

Para ubicar las áreas críticas de Calakmul que son afectadas por la sequía, la WWF en conjunto con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) utilizaron sensores remotos.

Gracias al trabajo de concientización de organizaciones y sociedad civil, los animales de la Biosfera de Calakmul han podido sobrevivir a la ola de calor y la falta de agua. En un contexto general – del Monitor de Sequía de la Comisión Nacional de Agua-, el 84.6 por ciento del estado de Campeche está en sequía, que va de anormalmente seco a severo.

Sin embargo, en este punto, el hotel que aún continúa en construcción en medio de una zona natural protegida sí causa estragos. El desequilibrio de las dinámicas que antes registraban es uno.

“Antes había poco registro de puma y mucho de jaguar y ahora es al revés, probablemente cambien las interacciones. Va a modificar toda la dinámica de la comunidad”, comentó el biólogo.

Carlos Delgado explicó que otras especies que son sensibles al impacto de la presencia humana es el pecarí labios blancos, cada vez se adentra más al bosque tropical. Enfatizó que era más común ser observado a tres kilómetros de distancia.

OTROS DAÑOS AL MEDIO AMBIENTE

La extracción de material pétreo para la construcción del megaproyecto en ejidos implica la deforestación de hectáreas. En la opinión de Carlos, se cree que se está perdiendo más cobertura vegetal que la estimada.

Hasta agosto de 2023, la organización CartoCrítica reportó en un trabajo de monitoreo que las obras y la construcción de Tren Maya tenían una superficie de 10 mil 831 hectáreas, y que “que 61% (6,659 ha) correspondían a selvas que ahora han sido deforestadas. El 87% del desmonte de la vegetación natural realizado para las obras del denominado “Tren Maya” carece de autorizaciones de Cambio de Uso de Suelo en Terrenos Forestales (CUSTF)”, se lee en la publicación.

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