ISEGORÍA

*Las realidades diversas de hoy

Sergio Gómez Montero/ Sol Yucatán

No es extraño. Urge, como sea, levantar del suelo al alicaído capitalismo de nuestros días, claman sus defensores más destacados. Al capitalismo que domina al mundo en su conjunto y el que domina, también, a la tienda de abarrotes de la esquina. Virtualmente nos domina a todos y por eso no sorprende la reunión a la que está convocando virtualmente a todo el mundo a la reunión de agosto próximo en el Foro Económico Mundial, con la intención de relanzar con el neokeynesianismo de Biden a todos los países del mundo (incluidos allí –¡oh, sorpresa!– Rusia y China), tomando como excusa el cuidado del medio ambiente del planeta. Un volver a comenzar casi a partir de cero, con la supuesta buena intención de que todo será diferente a como fue antes.

Ese planteo de que las cosas van a cambiar ahora sí en serio, desde luego que es difícil de creer no sólo por lo que sucede con la tienda de la esquina, en donde por estos días los precios de todas las cosas se han ido otra vez a las nubes, sino, más que nada, por lo que está sucediendo en Guerrero y Michoacán, en donde quienes están imponiendo las reglas del juego son los narcotraficantes o en Amazon, a cuyos trabajadores les prohibieron sindicalizarse. Es decir, véasele por donde se le vea en esta etapa postpandémica es el factor trabajo el más afectado desde todo punto de vista, y de allí que esa cumbre mundial a la que está convocando Biden suena, más que nada, a una reunión en la cual los poderosos del mundo buscan cómo ponerse de acuerdo para que esa relación injusta que existe entre capital y trabajo continúe adelante y persista por muchos años más con la supervisión malévola del gobierno de Estados Unidos, que es hoy la estrategia del gobierno de los demócratas en el país vecino.

Frente a esa situación, ¿cómo navegar? Los supuestos cambios que se generan desde el interior del sistema capitalista, siempre, de manera irremediable, tienden sólo a fortalecer al sistema que los promueve. Confiar en ellos es hacerle al tío Lolo, y por eso, hoy, adquiere importancia el viaje del EZLN hacia Europa para fortalecer los lazos con quienes por allá, desde diferentes trincheras, saben que la lucha contra el imperialismo debe ser frontal, pues es de manera frontal que los imperialistas luchan en contra de nosotros: los ejércitos del pueblo que en Guerrero decimos no a los narcotraficantes, las mujeres que dicen no a la violencia desatada en contra de ellas, los agricultores de Aguililla que con las armas en la mano defienden su producción de limones y aguacates, los trabajadores del outsourcing, los maestros de las universidades y escuelas de todos los niveles, todos aquellos que se alinean en los márgenes del factor trabajo y compramos en la tienda de la esquina.

Ahora y siempre no hay de otra. Cada quien por su lado, capital y trabajo, nunca lograrán conciliar ni borrar sus contradicciones. Sólo a través de la lucha… Una lección que desde la Comuna nos quedó clara a los trabajadores.

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