ISEGORÍA

Sergio Gómez Montero/  LA OPINIÓN DE MÉXICO

La persistencia de la lucha

“Los guerreros defienden la propia patria contra la patria de los otros, que defienden su patri contra la patria de los otros”

  1. Bordini: “Los guerreros”

¿Desde cuándo? Desde tiempos remotos los reaccionarios se han manifestado en este país cotidianamente y, por lo común, de manera iracunda También ellos. desde tiempo atrás, lo han explotado de una manera inocua e irracional. No en balde la reacción, al menos desde los tiempos de Morelos y la Constitución de Apatzingán, ha sido señalada como la principal causante de las desventuras de este país, y por eso no es de sorprender que hoy esa reacción se vea tan alebrestada, porque siente que su época de rapiña está llegando a su fin.

Así pues, ésa es la razón por la cual hoy, en estas elecciones se compite con tanta furia y encono: porque no sólo se disputan los puestos de elección popular, sino lo que va de por medio es la opción de continuar adelante en el camino de modificar el viejo modelo de organización social de los reaccionarios –el capitalismo neoliberal–, a cambio de impulsar –suave, sedosamente– otro, en donde la polarización económica disminuya lo más pronto que sea posible, para que así el país sea en realidad más justo para todos. A eso se debe el que hoy se dispute con tanto encono –pacíficamente, con el voto– en el próximo proceso electoral, al grado de que, por parte de la reacción, toda la leña se esté aventando a la hoguera, con la esperanza de que las llamas nos consuman, de paso, a quienes, de manera empecinada, defendemos esa la posibilidad de construir una nueva patria, más justa, más equilibrada, menos reaccionaria.

La tarea, pues, no es sencilla, ya que poniendo como ejemplo nuestro caso, al menos desde principios del siglo XIX estamos empeñados en la lucha de construir una nación más justa y equilibrada, en donde el reparto de sus bienes sea más racional y más igualitario, en donde cada uno de nosotros, con su trabajo, obtenga lo necesario para vivir en sana paz y satisfaciendo sus necesidades esenciales. No queremos, como hoy en Estados Unidos, que el gobierno nos tire unos pocos dólares como limosna, a costa de incrementar un déficit que pronto se lo comerá, a fin de sostener así la hegemonía de un capitalismo que cada día se tambalea más peligrosamente.

Por muchas razones, véaseles por donde se les vea, las elecciones del domingo próximo (y al igual que la del Perú) van a ser estratégicas, porque ellas, otra vez, ilustran sobre aquello que desde muchos años atrás está en el tapete de la discusión entre nosotros: nuestra disputa contra la reacción, hoy avivada como pocas veces, renace de manera sensible. Pues el capital, lo mismo a nivel de América Latina que a nivel mundial ve en peligro sus intereses y de allí el que esté poniendo toda la carne en el asador, para tratar así de quemar en esas brasas a quienes ellos consideran sus enemigos.

De que es importante votar el domingo para defender los cambios sociales que se promueven, es no sólo importante sino trascendental. Urge aplicar golpes más radicales a la reacción.

 

 

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