ISEGORÍA

Sergio Gómez Montero/La Opinión de México

Trabes, pernos y concretos

Hoy me acerco a vosotros con tristeza.

El color de madrigal de mi frente,

mi alegría de cabellera despeinada

  1. García Cabrera: “Soliloquio de la mar”

Consulto, y en efecto el informe entregado por la empresa noruega DNV es puntual y preciso al señalar la serie de fallas y errores técnicos existentes en toda la construcción de la Línea 12 del Metro de la ciudad de México (conocidos, vox populi, desde tiempo atrás). Obra que supuestamente fue supervisada por diferentes comités técnicos –todos ellos muy rigurosos–, los cuales, por angas o mangas, parece ser que no cumplieron su tarea. Pero, ¿más allá de lo técnico habrá alguien que pueda evaluar el por qué razones políticas se pasaron por alto los aspectos técnicos de la obra y ésta se puso a funcionar?

He allí el quid de la cuestión: ¿por qué la construcción de la obra pública en México debe verse, siempre, contaminada por la corrupción, que indistintamente enferma a todos los comités técnicos encargados de la supervisión de esa obra? ¿Es esto una tara que siempre debe caracterizar a esa obra?

Ahora bien, ¿en el caso de la Línea 12 sus efectos políticos hasta dónde se van a seguir sintiendo? Porque, en lo inmediato, su efecto más sensible ya se dio: las resultados negativos para Morena de las elecciones pasadas en el caso de la ciudad de México, pues allí se centró la atención de los habitantes de la ciudad durante varios días, e identificaron la obra mencionada con la acción de gobiernos que cobijan a varios personajes del partido mencionado y eso generó, en gran medida, el voto de castigo que se dio en la ciudad el pasado 6 de julio y que sin duda afecta el proyecto de continuidad de la 4T no sólo en la ciudad, sino en todo el país. Eso, obliga, pues, a pensar en cómo, hoy, los grupos que defendemos a la 4T por sentirnos identificamos con ella debemos actuar para garantizar en todo el país la continuidad de ese proyecto de vida política, que apenas se está construyendo y que, entre otras cosas, deberá estar siempre vigilante para que los vicios que aparentemente caracterizan a la obra pública levantada en tiempos de neoliberalismo –y que siempre estuvieron carcomidos por la corrupción– dejen de llevarse a cabo en los términos con que, invariablemente, se llevaban a cabo. Eso ya no debe continuar en los márgenes de la 4T.

Que el informe técnico de la noruega NVD tendrá costos políticos sensibles, los va a tener. De qué dimensión, es difícil saberlo ahora. Pero de que no sólo será cuestión de trabes, pernos y concretos, es evidente que así será, pues más de uno dentro de la 4T saldrá lastimado por lo que se hizo o dejó de hacer, ya que permitir el manipuleo de la obra pública en los términos que se hizo –con costos en vidas humanas, que es lo más lamentable– no puede ser pasado por alto de ninguna manera.

Así, habrá que hacer los reajustes pertinentes al aparato político de la 4T para que castigue primero a quien haya que castigar, y, segundo, ver quiénes de los primeros cuadros del escaparate político de la 4T deben asomar ya, ahora, para encabezar la continuidad y consolidación del proyecto social que allí se cobija.

Los días próximos, más allá de Noroña, deben comenzar a mencionarse nuevos nombres para seguir adelante.

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