ISEGORÍA

Los dos cambios posibles

Sergio Gómez Montero/La Opinión de México

¿A qué futuro nos enfrentábamos al caminar empapados totalmente?

S. Kazuko: “Calle”

Es el tiempo de pensar en el futuro inmediato, es decir, en la culminación del régimen de gobierno de López Obrador, tiempo en que uno ve en perspectiva que no hay sino dos sopas. Una, que implica la continuidad de ese régimen, por un lado dándole continuidad a los principios bajo los cuales se mueve el régimen actual, y que se identifican con el enfrentar al neoliberalismo con una transición tibia y sedosa; mientras que por el otro lado –dentro del mismo proyecto de continuidad– estaría la opción de radicalizar el enfrentamiento al neoliberalismo, tratando de modificarlo sustancialmente. Mientras que, pequeño y con escasas posibilidades, por el otro lado estaría un muy remoto cambio de proyecto de gobierno –encabezado por la alianza multipartidaria de Va por México– cuya base proyectiva sustantiva sería volver al neoliberalismo, lidereado de manera abierta por el grupo de empresarios que impulsan abiertamente la alianza multipartidaria (PRI, PAN, PRD) ya mencionada.

El segundo proyecto, es evidente, sería remoto que se concretara, por una razón relativamente sencilla pero contundente: él conlleva olvidar que ya en el 2018 esa opción fue arrasada con la votación de ese año, como seguramente lo sería en el caso de que, con las bases proyectivas actuales en que se sustenta –y que hasta el momento son las únicas que ha expresado–, fuera a la pelea en el 2024. ¿Posibles cambios de ese proyecto? Sí, y apenas se acaban de conocer con las agresivas declaraciones de Ken Salazar, que no ocultan los afanes intervencionistas del gobierno estadounidense en cuestiones que sólo nos competen a nosotros, como pueblo independiente y soberano, discutir, en tanto que somos nosotros quienes vamos a decidir respecto a la reforma energética que hoy se está discutiendo entre nosotros.

Desde luego, esa variante que se ha mencionado respecto al proyecto opositor que en el 2024 enfrentaría a López Obrador, afecta también a las dos variantes de continuidad del proyecto actual de gobierno. Por un lado, quienes se inclinan por seguir con la transición tibia y sedosa, intentarían por un lado en creer que no pasa nada, que el intervencionismo del gobierno de Estados Unidos son nada más los deseos ilusos del embajador Salazar y que,

haciendo las modificaciones pertinentes al proyecto energético, que no modifiquen la parte sustancial del mismo, todo seguirá su curso. Por el otro lado está, la opción que urge por una radicalización de la propuesta de gobierno actual, que basada en la autonomía y soberanía de nosotros como Nación, nos inclinaríamos por defender a toda costa nuestra reforma energética a fin de que ella nos garantice el regreso al Estado el control de todo lo que se refiere al uso y manejo de nuestros recursos energéticos.

El futuro, pues, en términos estrictamente electorales no tiene pierde: Morena, con cualquiera de sus dos opciones, la tiene con facilidad ganada. La oposición, sólo que el intervencionismo del gobierno estadounidense sea mayor, tendría remotas esperanzas.

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