ISEGORÍA

Sergio Gómez Montero / La opinión de México

Todos panteras, todos negros

Aquí prosigue la tarea

De escribir en los muros de la Tierra

J. Cortázar: “Noticias del mes de mayo (1968)”

En memoria del compañero Benito Gámez

Cuesta trabajo escribir por estos días de política, porque todo a nuestro alrededor apesta. Hiede; no de improviso, claro, sino porque desde tiempo atrás la política ha venido acumulando corrupción y hoy, cuando se prendió el ventilador (como escribe Lilia Arellano en estas páginas), a todos les políticos activos (poderes ejecutivo y legislativo) les caen pringas de heces, como si eso fuera la marca de la casa: ser político es ser corrupto. Pero, lo que es peor: ¿por qué no hubo nadie que parara esa corrupción; en dónde estaban las autoridades capacitadas y designadas para ello; existía acaso, entonces, el poder judicial o estaba él coludido con la corrupción o encuevado sólo en la SCJN como Góngora y Sánchez Cordero? ¿En qué régimen político se vivía?

Esa fue la razón, es cierto, de que en 2018 todos votáramos en contra del PRIAN y sus satélites, porque el olor a podredumbre era insoportable y se tenía la certeza de que las cosas iban a cambiar con López Obrador. Radicalmente o poco a poco (como está pasando), pero iban a cambiar. Con guerra sucia y todo, pero hay transición; no tan radical ni profunda como algunos quisiéramos, pero estamos avanzando con la corriente de izquierda que encabeza López Obrador –una de las varias corrientes de izquierda que en el 2018 impulsamos la votación ese año y mantenemos interés en que la 4T se concrete y profundice– y que, con dificultades, como era de esperarse, quiere desplazar la corrupción como fórmula de gobierno y como preparación de un camino que nos conduzca hacia la construcción de un régimen social que prepare el arribo al socialismo, como vía para lograr construir esa sociedad que desde la 1T (más de 200 años atrás) estamos tratando de construir miles y miles de mexicanos (basta leer la Constitución de Apatzingán).

¿Cómo entonces evitar entonces que hoy la pudrición nos salpique a todos?, ¿agachándonos? No, no es la mejor manera para evitarlo. Hay un camino y sólo uno: el Derecho, la Ley. Que el Estado actúe conforme a Derecho y eso tiene un solo significado: aplicando la ley en todo el proceso de fiscalizar, juzgar y castigar (nada de consultitas aquí y consultitas allá). Tan simple como eso y tan complejo como lo mismo. La

Constitución lo marca y lo permite, mientras nosotros no queramos convocar para redactar un nuevo conjunto de leyes constitucionales para una nueva sociedad. Por hoy es cierto: no confundir, todos (pero todos, en serio) los políticos son panteras y por lo tanto todos negros, y que no crean que por ser leones todos somos de su condición; muchos periodistas y opinólogos estamos al margen de la corrupción. Soy el primero que levanto la mano.

Soy el primero que levanto la mano también, al insistir en la necesidad de hacer un trabajo político, desde abajo y a la izquierda, que nos conduzca al socialismo, poco a poco pero con paso firme y seguro, diferenciándose de quien haya que diferenciarse, pero sabiendo que sólo así los vientos del ventilador (que arrastran mierda) no nos van a tocar.

No, no tiene caso hoy ser pantera.

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