ISEGORÍA

Sergio Gómez Montero / La Opinión de México

Hacia un capitalismo suave

 

Nadie vino

Solo los muertos llegaron temprano

y se sentaron con aspecto confundido

G. Zaqtan: “Nadie vino”

Difícil, sí, es ver con claridad el futuro incierto de países que, como el nuestro, les cuesta trabajo (mucho) vislumbrar el qué hacer ante realidades brutalmente complejas, escribe la compañera brasileira Andrea Santos Baca en su texto “La contradicción valor – valor de uso como plataforma de una crítica y una superación del capitalismo en el siglo XXI: las contribuciones de Bolívar Echeverría”, en donde allí dice (traduzco libremente): “El panorama social en esta segunda década del siglo XXI se presenta muy poco alentador. Después de tres décadas de capitalismo neoliberal que ha tenido como resultado un escenario de devastación en casi todos los ámbitos de la vida social: guerras, epidemias, pobreza y crisis alimentaria, hambre, genocidios, violencia de Estado, crisis ambiental y económica, expresiones reaccionarias retrógradas y antidemocráticas, entre muchas otras”. Sí, un panorama caótico, que se presta él, por otro lado, para concretar el deseo que Benjamin expresa en sus Tesis sobre la Historia: “La lucha de clases que tiene siempre ante los ojos el materialista histórico educado en Marx es la lucha por las cosas toscas y materiales, sin las cuales no hay cosas finas y espirituales”. En las dos tesis, pues, de los textos citados hay verdad: por un lado, los panoramas negativos nos llevan a percibir la realidad con una negatividad relativa; en tanto que, a veces también, es precisamente esa negatividad relativa, como escribe Benjamin, la que nos lleva a formular tesis de carácter positivo para superar la negatividad en que se vive.

Ese es el dilema en el cual hoy, sin duda, viven los países latinoamericanos (México, Argentina, Chile) a los que les cuesta ver con positividad el futuro inmediato y de allí sus pasos inciertos en el marco de una transición que continuamente se tambalea y, como un juego sin sentido, se mueve abruptamente, de manera continua, entre un capitalismo que se niega a sucumbir y otro régimen social (definitivamente el socialismo) que le va a dar una patada en el trasero a los treinta años de decadencia del neoliberalismo y le va a abrir el paso a una nueva forma de organizarnos socialmente.

Pero, mientras tanto…

Mientras tanto, esos gobiernos de transición se encuentran experimentando con lo que se puede denominar un capitalismo suave (cuyo paradigma, vuelvo a escribirlo, es el

estado de bienestar de la segunda posguerra) que permita ir saliendo con pausas y retrocesos en lo social, pues se avanza, me figuro, en una carreta de cuatro ruedas, en donde dos van hacia adelante, pero las otras dos definitivamente sólo se mueven hacia atrás (la protección gubernamental al grupo México, la participación de BlackRock en el Tren Maya, sólo por mencionar un poco), y allí de lo que se trata es, finalmente, quién tiene más fuerza para mover la carreta hacia un solo sentido.

Nada fácil, pues, el panorama social que Bolívar Echeverría pintaba luego de su regreso de Alemania con el Chema Pérez Gay, y de allí su insistencia de desarrollar las tesis de Marx y Engels (valor y valor de uso) con un sentido creativo que nada tenía que ver con el capitalismo suave aquí descrito (la carreta sin sentido), y de allí la importancia de que los responsables de conducir la 4T lo examinen con el rigor que se requiere. Más les vale.

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