ISEGORÍA

Sergio Gómez Montero / La Opinión de México

El mundo está cambiando

Todos esos lenguajes-fragmentos son levadura

de las ciudades venideras.

Cambian la naturaleza del nombre

Adonis: “Canción a los lenguajes”

Sí, como afirma Varoufakis, hoy todo está cambiando; no para bien, claro, pero todo está cambiando y ya nada permanece después de la Covid 19 y la pandemia por ella provocada. Pensemos así, por ejemplo, en las recién pasadas fiestas patrias, que siguen conservando el nombre, pero que de fiestas ya no tienen mucho (aquellas acumulaciones de personas que se identificaban en el compartir símbolos –desde un grito festivo, hasta un trago de tequila– y alegrías) y tampoco de patrias, pues ellas, hoy, adquirieron un nuevo carácter que nunca antes había sido tan manifiesto. Ellas, las fiestas, hoy, sin dejar de ser patrias comenzaron a ser hoy más que nunca “matrias”, ya que el 51.1% de la población total del país lo componen mujeres, lo que marca esa tendencia imparable hacia el feminismo de la población y le va imponiendo su carácter a la vida diaria, lo que para nada disminuye o debilita nuestro carácter como nación.

Pero, desde luego, eso es sólo uno de los aspectos preocupantes de nuestra contemporaneidad. Más nos preocupa, obvio, lo que este mes, en Nueva Sociedad (“¿El postcapitalismo ya está aquí?”) escribe Yanis Varoufakis: “La pandemia ha reforzado aquello que ha venido minando los cimientos del capitalismo desde 2008: el vínculo entre ganancias y acumulación de capital. La crisis actual ha revelado una economía poscapitalista en la que los mercados de bienes y servicios reales ya no coordinan la toma de decisiones económicas, la tecnoestructura actual (que incluye a las grandes tecnológicas y a Wall Street) manipula el comportamiento en una escala industrial y el demos está excluido de nuestras democracias”, el nuevo poscapitalismo que domina a nivel mundial en beneficio siempre de los que más tienen, como lo explica el economista griego en el artículo aquí citado, se caracteriza por algo realmente preocupante: el fin de la participación de las mayorías (el demos) en lo que se refiere a su participación en la toma de decisiones en el gobierno. Así pues, con el postcapitalismo el demos ya no participa ni en economía ni en política.

Así pues, en esta patria/matria que nos ha tocado vivir, ¿qué papel nos tacará jugar a las grandes mayorías del país en estos tiempo de Covid 19, tomando en consideración que es no sólo Varoufakis el que ve con pesimismo el presente (por ejemplo, Byung-Chul

Han, el filósofo sudcoreano contemporáneo se queja también amargamente de la negatividad del tiempo contemporáneo) lo que nos obliga necesariamente a pensar en cómo revelarnos frente a ese pesimismo que nos augura tiempos amargos y de desesperación, abriendo así un nuevo frente de batalla en estos tiempos de postcapitalismo: o logramos que el optimismo prive en nuestra patria/matria o nos vamos a hundir dela misma manera que ya hoy se están hundiendo, yendo a pique, los glaciares de Groenlandia.

En serio, no es chiste.

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