ISEGORÍA

SERGIO GÓMEZ MONTERO / LA OPINIÓN DE MÉXICO

El sube y baja gubernamental.

 

En el camino pasamos por la noche febril

de clamar lo que somos

para que nos crean

Rivera: “Esa estrella tiene su cielo”

En la historia de los humanos, una vez que el gobierno queda establecido institucionalmente, cuando la gens decide que el consejo de ancianos ya no es suficiente para garantizar el orden de la polis (centro urbano donde se asentaban los poderes instituidos: el gobierno y la iglesia), comienzan las críticas hacia él, pues sus decisiones siempre, se considera, no son las más pertinentes, toda vez que favorecen a uno de los sectores que se agrupan en torno a la ciudad, Ni los espartanos ni Pericles alcanzan la aprobación genérica de los gobernados (allí, por ejemplo los sofistas, ocupan un lugar destacado; que luego Platón y Aristóteles pasarán a ocupar). Pero eso, es cierto, es historia.

Mas, ¿qué pasa hoy con el gobierno de la 4T que parece no dejar satisfechos ni a tirios ni a troyanos, y que, por esa razón, es objeto de duras críticas por todos lados? Hace días El País –el conocido diario conservador español– luego de conocerse la cifra de cien mil muertos por coronavirus, denominó a México como país roto, lo que provocó la respuesta ácida, inmediata, en la “mañanera”. Mientras que, por otro lado, no cesan los señalamientos de analistas sociales insatisfechos (muchos de ellos declarados amloistas) con lo que se está haciendo en salud, medioambiente, energía, educación, cultura, pueblos originarios y un etcétera bastante largo. ¿Qué está entonces pasando con el gobierno del país, que a dos años de estar ejerciendo el poder no logra la satisfacción de muchos ni por cuestiones de identidad?

Es cierto, no es un caso aislado el del gobierno de la 4T. Quienes tenemos curiosidad por seguir el palpitar del mundo, nos damos cuenta que la crítica al gobierno se ejecuta lo mismo entre nosotros que en Francia, que en Brasil, España, Argentina o Perú, con igual o mayor crudeza registran hoy duras críticas en contra de sus respectivos gobiernos por una ola que pareciera que hoy a nivel mundial se está registrando: creer que recomponiendo al capitalismo en sus respectivos países (como hoy sucede en México, en donde Arturo Romo, miembro distinguido del gobierno de la 4T, un día sí y el otro también clama aduciendo que sólo la inversión privada salvará al país) es la fórmula que permitirá que luego de la crisis de la pandemia del coronavirus un cierto pasaje de calma permitirá que los altibajos del gobierno cesen y se vuelva, entonces sí, a la normalidad tan anhelada.

¿Qué hay en el fondo de ese retorno tan aspirado a la “normalidad” capitalista? Hay, sí, lo que tanto Platón como Aristóteles planteaban: consolidar la existencia de una clase media que aísle, ponga límites (cada uno en su terreno, sin contaminarse) por un lado a los aristócratas con sus naturales procesos de acumulación, mientras que por el otro a los trabajadores del campo y la ciudad metidos sólo en sus tareas cotidianas. Sí, eso nunca va a funcionar así en ningún lado ni ningún gobierno lo va a lograr.

Retornar al consejo de ancianos sería más factible.

 

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