ISEGORÍA

SERGIO GÓMEZ MONTERO / LA OPINIÓN DE MÉXICO

Repensando el tiempo

 

donde traslumbra el alba

y aún el limo refulge en los esteros

propicios a la gracia del Sol

García Abás: “Palma en hoja traslúcido”

Es tiempo de pensar en el tiempo. El año que inicia se presta a ello. Se presta también a ello, sobre todo, el comunicado reciente del EZLN (“Una declaración… por la vida”) en donde se convoca, en un aniversario más del inicio de su levantamiento en armas, a una jornada mundial para luchar por el fin del capitalismo, pues él no se termina poco a poco, si sus contradicciones no se resuelven de una vez por todas, y ello hay que tenerlo claro cuando uno toma la decisión de acabar de una vez por todas por los estragos causados al mundo por tal modo de organización social. No, no será desde los gobiernos establecidos que ello se logrará, pues todo régimen de transición es una forma encubierta de negociación –lenta pero pertinaz– con él, ya que toda forma de negociación con él emprendida es inútil, pues está basada en el engaño y en la simulación para garantizar así su permanencia y explotación cada vez más rapaz y brutal en contra de la tierra (PachaMama) por todo el tiempo que se le permita.

Como todos los documentos por ellos emitido, esta Declaración del EZLN –particularmente ésta– pone énfasis en una cuestión central: dadas las contradicciones que arrastra con él, el capitalismo no tiene hoy la menor intención de modificar los principios bajo los cuales opera y que son aquellos que hoy nos tienen a todos los habitantes del planeta al borde del precipicio, y si no somos nosotros los que tomemos medidas radicales al respecto podemos, vamos a terminar junto con él, con el capitalismo al fondo del abismo, pues tarde que temprano, más temprano que tarde, no sabremos qué hacer con las contradicciones que estamos viviendo y que nos tienen en la situación en que nos tienen. Primero y antes que nada, las contradicciones del trabajo, pues el enfrentamiento entre capital y trabajo se agudiza cada más en la medida en que la explotación del segundo por el primero se extiende cada vez más y sus formas de manifestarse abarcan ya nuestra vida privada –ya no sólo se refieren a nuestra explotación física–, que ha dejado de ser nuestra y es hoy propiedad digital e icónica, y por lo tanto cada vez menos nuestra, anulando así nuestra propiedad, lo único que creíamos el capital no iba a poder tocar. Una segunda contradicción brutal y absurda del capitalismo en la época contemporánea, y que cada vez se profundiza y extiende más, tiene que ver con el ataque desmedido y fuera de control en contra del medio ambiente, que destruye territorios cada vez más amplio de nuestra casa, en donde vivíamos en armonía con ese medio ambiente. Por ahora menciono una tercera contradicción actual, promovida voluntaria e involuntariamente por el desarrollo del capitalismo y que tiene que ver con la feminización creciente de la vida diaria, que arrastra, entre otros fenómenos, una inseguridad que se extiende a territorios múltiples y que tiene como objetivo inmediato terminar físicamente con las mujeres en un intento ludópata, inútil y causante sólo de un malestar social extendido, como si la violencia física –el crimen sobre todo– ejercida en contra de las mujeres fuera suficiente para terminar con la feminización creciente de la vida diaria.

En ese mundo nos tocará a nosotros vivir el 2021, con un plan de vacunación en proceso y un año electoral que se anuncia –vasta leer los panfletos de los agoreros del periodismo diario que anuncian, con bombo y platillos, el desastre del país a la vuelta de la esquina– lleno de guerras sucias de todo tipo y con malicias y trampas sin medida. Será este un año sucio en muchos sentidos, con las carretadas de basura que arrastrará consigo la alianza antinatura de PRI-PAN-PRD.

Como sea, pues, el 2021 será un año de luchas de todo tipo, aquí y en el ámbito mundial, como escriben tanto Pablo Contreras como el comandante Moisés en “Una declaración… por la vida”.

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